Del gol de Inglaterra a Al-Ghandour: 8 momentos mundialistas marcados por los árbitros

El VAR está siendo una de las grandes noticias del Mundial de Rusia que encara estos días su recta final. Aunque antes del torneo había opiniones encontradas sobre la idoneidad de su uso, la realidad de un sistema eficiente y ágil ha terminado por convencer (con la excepción de algún ilustre comentarista) a la mayoría del mundo del fútbol.

Aunque la polémica nunca va a desaparecer por completo, el videoarbitraje ha de servir para que desaparezcan los grandes escándalos del arbitraje, esos que levantaron revuelo en su día y todavía hoy siguen provocando sonrojo al recordarlos. La historia de la Copa del Mundo no está libre de ellos.

Inglaterra gana su Mundial con un gol fantasma (Inglaterra 1966)

Era la primera vez que la final de un Mundial llegaba a la prórroga e Inglaterra y Alemania se afanaban en un esfuerzo conmovedor, después de apurar los 90 minutos con empate a 2 goles. En el minuto 11 del tiempo suplementario, el delantero inglés Geoff Hurst controló un centro de Alan Ball, se revolvió dentro del área y lanzó un potente disparo casi a bocajarro. El balón se estrelló en el larguero de la portería de Tilkowski y después botó en el césped, muy cerca de la línea de gol. ¿Había botado dentro o fuera?

Todos quedaron a la espera de la decisión del árbitro, el suizo Gottfried Dienst. Tras unos momentos de titubeo, el colegiado terminó validando el tanto, aconsejado por su juez de línea. A pesar de las quejas de los alemanes, el gol subió al marcador e Inglaterra levantó su primera, y única hasta hoy, Copa del Mundo.

La controversia por el gol de Hurst aún no se ha disipado hoy. En 1996, una investigación del departamento de Ingeniería de la Universidad de Oxford estudió el caso y llegó a la conclusión de que el balón no llegó a entrar por 6 centímetros. En cambio, en 2016, la televisión británica Sky Sports analizó la acción y llegó a la conclusión opuesta. La incógnita sigue viva más de medio siglo después.

En la actualidad, ni siquiera habría sido necesario el VAR para dictaminar si el balón entró o no. Con la tecnología de la línea de gol (similar al ojo de halcón utilizado en el tenis), el árbitro conoce de manera inmediata y objetiva si el balón rebasa completamente la línea.

México saca una falta pitada en su contra y marca gol (México 1970)

Los jugadores de El Salvador se quedaron atónitos cuando el mexicano Aarón Padilla cogió el balón, sacó la falta que acababa de pitar el árbitro egipcio Hussein Kandil y lanzó un rápido contraataque que culminó Javier Valdivia, logrando el 1-0. La jugada no tuvo nada extraordinario, salvo por un pequeño detalle: la falta que había botado el mexicano Padilla había sido señalada en contra de México, no a favor. Así lo entendieron los salvadoreños, que se quedaron estáticos mientras los jugadores mexicanos ejecutaban la acción.

El gol de Valdivia provocó las apasionadas quejas de los futbolistas de El Salvador, pero el colegiado no claudicó y concedió el gol. En protesta por lo que consideraban un ultraje, los salvadoreños lanzaron el balón a las gradas tras el saque de centro posterior al gol. México terminó ganando por 4-0 y El Salvador quedó fuera del Mundial.

Zico remata un córner en el descuento, pero el gol no vale (Argentina 1978)

Una décima de segundo separa a veces la gloria de la decepción; así de voluble es en ocasiones el fútbol, así de caprichoso es a veces el arbitraje. La selección brasileña celebraba el gol de la victoria, logrado en el último suspiro, cuando se estrelló con la cruda realidad.

El partido entre Brasil y Suecia agonizaba con empate a uno cuando el árbitro, el galés Clive Thomas, señaló un saque de esquina a favor de Brasil. Con escasos segundos sobre el minuto 90, Dirceu botó el córner y Zico cabeceó al fondo de la red, pero su celebración quedó congelada al comprobar que Thomas había pitado el final del partido, no se sabe bien si antes o después del remate.

Según el colegiado, el final del partido se había producido cuando el balón aún volaba en dirección a la cabeza de Zico, y por tanto el gol no tenía validez. Una decisión acaso ajustada al reglamento, pero insólita.

Schumacher agrede a Battiston y el árbitro indica saque de puerta (España 1982)

Vista repetida la imagen hoy, sigue siendo inexplicable que el colegiado danés Charles Corver no se percatara de la agresión de Schumacher a Battiston. Alemania y Francia empataban a un gol en el Sánchez Pizjuán, en la semifinal del Mundial jugado en España, cuando Platini envió un pase largo a la carrera de Battiston. Entre el delantero francés y el arco, solamente aperecía la amenazadora figura del meta Harold Schumacher, que corría desde la portería en dirección a Battiston.

El francés tuvo tiempo de golpear el balón justo antes de que el guardameta alemán, desentendido del balón, lo embistiera al borde del área. La pelota se perdió por la línea de fondo y Battiston quedó tendido sobre el campo, conmocionado, y tuvo que ser retirado en camilla. El portero alemán ni siquiera se acercó a interesarse por su estado y el árbitro señaló saque de puerta. “Era difícil juzgar lo que sucedió, porque yo seguía el balón”, se excusó años después Corver.

Schumacher resultó decisivo en la posterior tanda de penaltis, al detener dos lanzamientos. Francia se quedó sin final y Battiston sin tres dientes, además de sufrir daños en las vértebras.

Maradona marca con la mano de Dios (México 1986)

Corría el minuto 51 del Argentina - Inglaterra de cuartos de final, un partido que era mucho más que fútbol, salpicado por los ecos de la reciente guerra de las Malvinas. Maradona saltó dentro del área a por un balón que caía del cielo, en lucha con Peter Shilton, el meta inglés. Aunque la envergadura del portero le otorgaba ventaja en la pugna, el menudo delantero consiguió rematar sospechosamente el balón y dirigirlo hacia el fondo de la portería.

La repetición confirmó lo que el directo había sugerido: el astro argentino no había empujado la pelota con la cabeza, sino con la mano. Las vehementes protestas del equipo inglés fueron inútiles y el colegiado Ali Bennaceur concedió el gol.

Cuatro minutos después, Maradona recogió en propio campo un pase del Negro Enrique, cruzó medio campo dejando tirado en su carrera a medio equipo inglés, encaró a Peter Shilton y logró un gol inolvidable, el mejor de la historia de los Mundiales. En pocos minutos, las dos caras del genio.

Acabado el encuentro, al ser preguntado por su primer gol, Maradona dejó la frase que pasó a la historia: “Lo marqué un poco con la cabeza y un poco con la Mano de Dios”.

Tassotti le revienta la nariz a Luis Enrique (Estados Unidos 1994)

El encuentro contra Italia de 1994 es recordado por el fallo de Julio Salinas, por el gol de Roberto Baggio y sobre todo por la imagen de Luis Enrique llorando con la nariz ensangrentada. Una foto que forma parte del imaginario más oscuro del fútbol español, cuando no pasábamos de cuartos y siempre aparecía una desgracia como coartada.

El partido había entrado en el descuento y España buscaba desesperadamente el empate que nivelara el gol de Baggio. Dentro del área, Luis Enrique buscaba rematar un centro de Goikoetxea cuando recibió el codazo de Tassotti. El árbitro Sándor Pull no vio nada punible y el recién nombrado seleccionador abandonó el campo alternando sollozos e insultos a su agresor.

El lateral italiano recibió una suspensión de siete partidos por parte de la FIFA, pero para España fue un flaco consuelo: jugamos como nunca y perdimos (en cuartos) como siempre.

Al-Ghandour y Corea nos echan del Mundial (Japón y Corea 2002)

Si el nombre de Tassotti evoca los peores fantasmas de nuestra selección, el de Al-Ghandour está a la par. Tras eliminar a Irlanda en octavos de final, España tenía la oportunidad en 2002 de superar los cuartos de una vez por todas. Corea del Sur era el último escollo para alcanzar las semifinales, una selección en teoría asequible, pese a que habían eliminado a Italia en un partido lleno de polémica.

Sin embargo, Corea se mostró como un equipo correoso e incómodo. Los minutos avanzaban y los futbolistas españoles se mostraban impotentes en su ataque estéril. Ya en la prórroga, Joaquín alcanzó la línea de fondo y centró al punto de penalti, donde emergió la figura de Morientes para asestar un cabezazo a la red.

La bandera levantada del linier rompió el hechizo. A instancias del asistente, el colegiado Al-Ghandour anuló el gol. Según el equipo arbitral, la pelota había salido por la línea de fondo antes del golpeo de Joaquín.

La repetición de la jugada mostró que el balón nunca traspasó, ni de lejos, la línea. Daba igual: España tropezaba una vez más en cuartos de final. El cielo tendría que esperar.

Graham Poll muestra tres amarillas al mismo jugador (Alemania 2006)

El Croacia - Australia de la primera fase fue el escenario uno de los momentos más insólitos de la historia del arbitraje, cuando el croata Josip Simunic vio tres tarjetas amarillas a lo largo del partido. El árbitro inglés Graham Poll amonestó en primer lugar al futbolista croata en el minuto 16 del segundo tiempo, por una falta a Harry Kewell. Con el tiempo casi cumplido, otra entrada de Simunic hizo que Poll le mostrara la segunda tarjeta amarilla.

Sorprendentemente, Simunic no vio la roja y siguió jugando hasta que, en la última acción del partido, con resultado de 2-2 y Croacia eliminada del Mundial, Simunic se ganó una tercera tarjeta por protestar. Entonces sí, el árbitro le enseñó la roja.

Según el informe oficial del partido, disponible en la página de la FIFA, la segunda tarjeta amarilla nunca existió: solamente aparecen la primera y la última. Poll no volvió a arbitrar en ese torneo y el error le persiguió durante toda su carrera: “Aquello sucedió, fue culpa mía y de nadie más, y tengo que vivir con ello”.

Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com

VER 0 Comentario

Portada de Xataka