La generación que bebe menos también quiere fiesta. En Madrid ya lo hace con 700 personas
Una discoteca, de día, sin alcohol, llena. Es el tipo de imagen que hasta hace poco habría parecido algo extraordinario. Sin embargo, el hecho de que cada vez más la vida en la ciudad incluya opciones saludables y sin alcohol llevan a la creación de planes de ocio que mimentizan los nocturnos, pero en modo abstemio. Hace unos días, en Madrid, uno de estos planes congregó a 700 opersonas.
Qué pasó. El sábado 28 de marzo de 2026, el Fitz Club de Madrid (espacio en la calle Princesa pensado originariamente para funcionar desde medianoche a las seis de la madrugada, con cúpula LED y todos los adminículos habituales en las discotecas) abrió a las once de la mañana. Dentro, 700 personas bailaban sin alcohol en una fiesta que terminó a las cuatro de la tarde. El evento fue cubierto por medios internacionales, pero no es una cosa que hayamos inventado aquí.
De quién fue la idea. La fiesta la organizó Revel, una comunidad fundada por Rafael Aguayo que arrancó como club de runners y fue derivando hacia algo más difícil de clasificar. Su perfil de Instagram lo define como "the purpose driven movement": experiencias de dopamina real con comida sin ultraprocesar, música electrónica, baños de hielo y favoreciendo el contacto social. Esta reciente Revel Party, con entrada a 15 euros, incluía sesión de running previa, DJs, comida saludable y un tattoo corner. Y sin barra, claro, comparables al fenómeno de las coffee parties o las raves diurnas, pero con más sudor.
El precedente londinense. Morning Gloryville nació en Londres en 2013 como una rave matinal para quienes querían empezar el día con energía y que pronto se expandió a Nueva York, París, San Francisco, Tokio, Sydney y Montreal antes de llegar a España. En Seúl, las matcha raves arrancan a las siete de la mañana con entradas de unos 14 dólares a cambio de una fiesta sin alcohol y con cafeína, entre muchas otras variantes. Por ejemplo, en París, el colectivo Bakery Session lleva años llenando panaderías con DJs y croissants. En el Reino Unido, el histórico Ministry of Sound anunció su primera serie de raves diurnas sin alcohol en 2025.
Cada vez más. Lo que ha cambiado en los últimos dos años es que estas fiestas cada vez son más frecuentes. Los eventos acompañados de alcohol de baja o nula graduación crecieron globalmente un 73% entre enero y septiembre de 2023 frente al mismo período de 2022. El clubbing sin alcohol, definitivamente, está en auge.
España bebe, España se droga. La relación de España con el alcohol ha funcionado durante décadas como parte del tejido social básico. Sin embargo, hay estadísticas que empiezan a cambiar: el 53% de los jóvenes entre 18 y 30 años reconoce haber reducido el consumo. El Ministerio de Agricultura registra una caída sostenida en las ventas de bebidas espirituosas. Ser abstemio está de moda. Porque el cambio no es solo de volumen, sino de identidad. La generación Z está incorporando la sobriedad a su imagen pública de una forma que generaciones anteriores raramente han conocido. En Tinder, la tendencia de no beber en las primeras citas gana peso entre los más jóvenes.
Más Revel. La franja de edad dominante en los eventos de Revel va de 24 a 32 años, en consonancia con ese cambio generacional. La entrada a la Revel Party x Fitz costaba 15 euros. Para una fiesta que no factura en barra, el modelo de negocio descansa íntegramente en la entrada y en la imagen de comunidad, lo que plantea una pregunta sin respuesta fácil: hasta qué punto puede crecer este formato sin convertirse en un evento aspiracional.
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