
¿Cómo se traslada un árbol de seis toneladas y medio milenio de un vivero a una finca particular?
Si tuviésemos una máquina del tiempo y pudiésemos remontarnos a comienzos del siglo XVI nos encontraríamos con Carlos I sentado en el trono, a Garcilaso de la Vega componiendo sonetos y exploradores como Núñez de Balboa o Fernando de Magallanes mostrando a sus coetáneos que el mundo es un lugar más pequeño de lo que creían. Si viajásemos en concreto a 1525 (década arriba, década abajo) también veríamos brotar un pequeño olivo que ahora, medio milenio después y con 6.000 kilos de peso, luce en un jardín particular de España.
El dato no tendría mayor importancia si no fuera porque ha llegado allí tras una operación fascinante que exigió una enorme grúa y muchísima habilidad.
"No se hace todos los días". Cuando uno piensa en transportes especiales por carretera lo primero que se le viene a la cabeza son enormes camiones góndolas y vehículos modulares cargados con palas de aerogeneradores, embarcaciones recién salidas del astillero, cilindros, silos o grandes piezas de hormigón.
Hace unos meses Jardines con Vida, una firma valenciana, nos recordó que a veces el reto es algo distinto: no consiste en trasladar vehículos o maquinaria, sino antiguos seres vivos que pesan varias toneladas. Como por ejemplo, un olivo centenario. Sus desplazamientos son tan complejos que, reconoce el responsable del vivero, José González, es "algo extraordinario que no se hace todos los días".
¿Mover un árbol de 500 años? Exacto. No es algo excepcioal, pero tampoco se ve todos los días. De ahí que el pasado otoño González decidiese documentar cómo se realizan esta clase de operaciones. La historia es muy sencilla: su cliente tenía un gran pino presidiendo su jardín que acabó tumbado por una tormenta, así que decidió ocupar su hueco comprando un olivo de cinco siglos y 6.000 kg. Lo seleccionó en el propio vivero y se lo llevaron a casa pasado un mes.
Suena fácil, pero no lo es. Como explica González, la maniobra exigió movilizar a varios operarios, un camión góndola especial y una grúa capaz de elevar el árbol a varios metros de altura hasta el lugar de la finca en el que los técnicos del vivero habían excavado un gran hoyo. Una vez depositado allí, enterraron sus raíces y las regaron. El encargo, precisa González, requirió toda una mañana.
Para bolsillos selectos. La perspectiva de tener un olivo de gran porte y cinco siglos en tu jardín quizás suene atractiva, pero antes de planteártelo debes tener claro algo: no sale barato. Un ejemplar de varias décadas puede costar cientos de euros, cifra que se dispara si hablamos de árboles que han superado el siglo de vida. En ese caso la tarifa puede superar fácilmente los 1.000 euros. Todo dependerá del tipo de árbol, sus dimensiones y antigüedad.
Una búsqueda rápida en Google muestra empresas que venden olivos de 50 años por casi 400 euros y ejemplares centenarios por 700, mientras otras reconocen que, en función del porte y la edad, la factura puede moverse entre los 1.500 y los 20.000 euros. En ocasiones al precio del árbol debe añadírsele el del traslado entre el vivero y la finca particular, además de los trabajos para plantarlo.
Imágenes | Jardines con Vida (Instagram)
Vía | DAP
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