
Un estudio avanza que más de 600 fábricas de aceite de la Península desaparecerán en la próxima década
El mapa de las almazaras ibéricas cambiará de forma radical en los próximos años, dejándose en el camino casi un tercio de sus molinos y lagares de España y Portugal. Ese es el futuro que dibuja un estudio de la Universidad Internacional de Andalucía y el Grupo Oleíca Jaén, en el que se desliza un aviso a navegantes: aunque las campañas de aceituna están aumentando en volumen, no lo hacen lo suficientemente rápido como para cubrir la evolución de los costes. El resultado: si sus cálculos no fallan, ese desequilibrio acabará con 600 almazaras de la península (la gran mayoría en España) por "falta de competitividad".
El panorama es tan complicado que los investigadores hablan ya de un futuro de "canibalización" industrial en el sector y "desaparición por selección natural".
Anticipándose al futuro. No es la primera vez que los analistas de UNIA y Oleíca Jaén intentan anticiparse al futuro del sector oleícola en la Península. Lo hicieron ya el año pasado, cuando vaticinaron que en la próxima década se verán abocadas a la desaparición (por cierre o integración) 500 almazaras de España y Portugal. Ahora su pronóstico es algo más funesto: un estudio que se publicará este mes estima que en los próximos años desaparecerán 603 instalaciones. No está mal si se tiene en cuenta supondría casi un tercio de todas las operativas.
El porcentaje: 27%. Los cálculos de los investigadores son claros. Y rotundos. "Si las almazaras orientadas a una estrategia de eficiencia mediante escala siguen creciendo durante la década próxima, en la península ibérica desaparecerán, se integrarán o cerrarán 603 almazaras, 131 en Portugal y 472 en España, por falta de competitividad", comenta Juan Vilar, uno de los autores del estudio.
Si se cumple esa proyección, el mapa de los lagares repartidos por España y Portugal, que ahora suma 2.219 instalaciones, se recortará un 27%.
Y eso... ¿Por qué? Por una cuestión de rentabilidad y equilibrio económico, cada vez más difícil de alcanzar. "El incremento de la competitividad, los ciclos de las bajas cosechas, el aumento del valor de insumos y escasez de personal hacen que las almazaras necesiten 1,3 millones de kilos de aceituna anual extra para alcanzar su punto de equilibrio económico", abunda el profesor Juan Vilar.
Y añade: "En entornos de escasez de fruta, solo existe la posibilidad de la canibalización entre ellas para conseguir dicho incremento. Esto empujaría a algunas, en varios años, a la desaparición por selección natural sectorial".
El dilema: 15% vs 35%. El pronóstico se entiende mejor al repasar algunos porcentajes de la industria oleica. En concreto dos que muestran la brecha que amenaza con lastrar la economía de 603 almazaras. Durante la última década los expertos han detectado un crecimiento de las campañas del 15% en términos de volumen, dato insuficiente para cubrir el extra que necesitan las almazaras (35%) para cubrir sus costes. Vilar lo resume bien: "Estructuras estables de recursos, capacidades y costes; campañas inestables de producción de aceituna".
Las cifras ayudan de nuevo a entender la realidad de un sector marcado por las oscilaciones y los vaivenes de las campañas. Si repasamos los datos de la última década, comprobamos que el récord de molturación alcanzó los 10,2 millones de toneladas de fruta, más del doble que el balance del peor ejercicio (4,2 millones).
Son fluctuaciones de calado que para la industria pueden traducirse además en diferencias de 0,17 €/kilo en los costes de molturación de aceituna. Teniendo en cuenta que no todas las almazaras de la Península trabajan a la misma escala, las diferencias en costes pueden ser de 80 céntimos por kilo de aceite.
Mismo sector, diferentes realidades. El matiz anterior es importante porque revela una de las grandes características del sector: sus 2.219 almazaras afrontan realidades muy dispares. Hay cooperativas (1.047) y explotaciones industriales (1.172) y sobre todo hay instalaciones de tamaños diferentes.
En Portugal, por ejemplo, casi la mitad (46%) de la aceituna la molturan solo ocho almazaras. En España también hay diferencias de calado, con firmas que superan hasta sesenta veces la producción media nacional. Es un dato importante porque expone a los fabricantes menos eficientes a asumir campañas costosas, en las que son incapaces de alcanzar los márgenes de rentabilidad.
Imágenes | Intcal y Nadine Marfurt (Unsplash)
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