En la era de los drones y los misiles inteligentes, EEUU ha recuperado una reliquia de la Primera Guerra Mundial: la bayoneta

Bayoneta Eeuu Pentagono Drones Xataka

La nueva obsesión militar estadounidense consiste también en preparar tropas capaces de operar cuando todo el ecosistema digital colapsa

Miguel Jorge

Editor

En plena guerra de Irak, un grupo de soldados británicos lanzó una carga a la bayoneta contra milicianos iraquíes cerca de Al Amara. La escena parecía salida de otro siglo, pero el Ejército británico la consideró un éxito táctico en mitad de un combate moderno marcado ya por la visión nocturna, comunicaciones digitales y armamento avanzado.

El regreso inesperado de la bayoneta. Han pasado más de 20 años desde la escena descrita, pero contaban en un reportaje en Insider que, en una época dominada por drones FPV, guerra electrónica, inteligencia artificial y misiles guiados, el Ejército de Estados Unidos ha decidido recuperar algo que parece sacado directamente de las trincheras de la Primera Guerra Mundial: en efecto, la bayoneta

La escuela Ranger del Ejército estadounidense, uno de los programas de entrenamiento más duros del planeta, ha incorporado nuevos asaltos cuerpo a cuerpo con esta herramienta bélica dentro de sus circuitos extremos de combate. ¿Cómo? Al parecer, los soldados deben avanzar entre humo, túneles, trincheras y obstáculos físicos mientras atacan objetivos humanoides con cuchillos montados al final del fusil. A primera vista parece un anacronismo militar absurdo en plena era digital. Sin embargo, para el Pentágono la decisión responde precisamente al tipo de guerra que cree que puede llegar en el futuro.

La obsesión del Pentágono. La guerra en Ucrania y otros conflictos recientes han mostrado algo que preocupa enormemente a los estrategas militares occidentales: los campos de batalla modernos dependen de redes, comunicaciones, GPS, drones y sensores electrónicos extremadamente vulnerables. Las interferencias, los ataques de guerra electrónica y el caos de combate pueden dejar aisladas unidades enteras en cuestión de minutos. 

En ese escenario, el Ejército estadounidense teme que soldados acostumbrados a operar rodeados de tecnología pierdan capacidad para seguir luchando cuando desaparecen las pantallas, las comunicaciones o el apoyo aéreo. Por eso la escuela Ranger insiste ahora en entrenar algo mucho más básico y brutal: avanzar, soportar el miedo, mantener cohesión física con los compañeros y continuar atacando incluso en situaciones extremas de agotamiento y desorientación.

Una reliquia que nunca desapareció. Lo cierto es que, aunque la bayoneta está asociada sobre todo a las cargas suicidas de la Primera Guerra Mundial, nunca desapareció completamente de los ejércitos modernos. Tropas estadounidenses todavía la utilizaron en Corea y Vietnam, y soldados británicos y marines estadounidenses volvieron a fijarla durante combates urbanos especialmente violentos en Irak en 2004. 

Su valor actual no está tanto en el arma en sí como en lo que representa psicológicamente. Historiadores militares llevan años señalando que la bayoneta funciona sobre todo como una herramienta para entrenar agresividad, disciplina y capacidad de continuar luchando bajo miedo extremo. Obliga al soldado a aceptar algo que la guerra tecnológica moderna a veces oculta: que muchos combates terminan todavía a distancias muy cortas y en condiciones profundamente caóticas.

Recuperando ideas muy antiguas. El movimiento resulta especialmente llamativo porque llega justo cuando la guerra parece más futurista que nunca. Ucrania y Rusia han llenado el frente de drones autónomos, interferencias electrónicas y vigilancia constante desde el aire. Pero precisamente esa misma saturación tecnológica está produciendo un efecto inesperado: el combate vuelve a hacerse extremadamente desordenado cuando las comunicaciones fallan o las unidades quedan aisladas. 

En muchos sectores del frente ucraniano, los soldados sobreviven días enteros bajo drones y artillería sin apenas contacto claro con mandos superiores. El Pentágono parece haber extraído una conclusión incómoda de esa experiencia: cuanto más tecnológica se vuelve la guerra, más importante vuelve a ser que un soldado pueda seguir luchando incluso cuando toda esa tecnología desaparece.

El miedo al apagón. Plus: la nueva obsesión militar estadounidense no consiste solo en desarrollar mejores drones o misiles, sino en preparar tropas capaces de operar cuando todo el ecosistema digital colapsa, si es que lo hace. La bayoneta simboliza precisamente esa idea. 

No porque el Ejército espere cargas masivas como las de 1916, sino porque representa el último nivel de supervivencia militar: seguir avanzando cuando no queda nada más. En el fondo, la decisión refleja una paradoja muy actual. Cuanto más sofisticadas son las guerras modernas, más temen los ejércitos el momento en que vuelvan a parecerse a algo mucho más antiguo, físico y primitivo.

Imagen | Joey Rhodes/US Army

En Xataka | Estados Unidos tiene 54.000 millones de euros para su ejército y un lugar muy preciso donde invertirlos: en drones

En Xataka | Un soldado puede y debe desobedecer una orden ilegal. El problema al que se asoma Anthropic es que una IA no



Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com

VER 1 Comentario