La compra de votos enfanga la recta final de la campaña electoral. Y muestra las deficiencias del sistema por correo

Cuando el 12 de mayo la campaña electoral daba el pistoletazo de salida, el Gobierno no era consciente del maremoto político que se iba a cernir sobre su partido por casos de fraude a tan pocos días de los comicios. Siete personas han sido detenidas por la presunta compra de votos por correo a favor del PSOE para las elecciones municipales en Mojácar, Almería. Pero la cosa no ha quedado ahí.

Conforme han pasado los días, se han ido conociendo nuevas denuncias similares en varias provincias del país: Murcia, Huelva, Zamora o Melilla. Casos aislados hasta el momento (y que salpican a los dos partidos principales de España) que oscurecen la recta final de la campaña y muestran las "grietas" del sistema.

La trama. El primer caso se hizo público cuando la semana pasada en Melilla el aumento del voto por correo y el robo de papeletas a varios carteros llamó la atención de las autoridades. La Policía investiga la supuesta compra de miles de votos en la ciudad y ha detenido a varias personas, entre ellos un consejero del Gobierno de Melilla. Más tarde se conocía otro caso en Mojácar que, al parecer, la mayoría de vecinos conocía pero no denunció públicamente.

"Durante todo este tiempo ha habido coches de todos los partidos haciendo guardia en la puerta de la oficina de Correos. Se acercaban a la gente. Ya no puedo decir qué es lo que les proponían o no. Pero que han estado aquí de forma permanente, sí", le contaba un trabajador de Correos a EFE.

¿Cómo funcionaba? Esta presunta trama de compra de votos seguía el mismo modus operandi en la mayoría de municipios. En Mojácar, supuestamente ofrecían entre 100 y 250 euros por cada papeleta a favor del PSOE y apuntaban principalmente a personas inmigrantes y de bajos recursos. También prometían el cobro de comisiones a los que captasen a otras personas que vendieran sus votos. Luego, miembros del partido lo llevaban a las oficinas de Correos.

El número dos de la lista, Francisco Bartolomé Flores, fue detenido por la Guardia Civil cuando le pillaron con 200 votos por correo listos para entregar. En Melilla estaba ocurriendo algo parecido y el juez que dirige el caso aún sigue la pista del dinero. Si se compraron 11.000 votos en la localidad a 150 euros cada uno, se gastaron alrededor de 1,5 millones de euros.

Se ha extendido al resto de España. No sólo han sido Mojácar y Melilla. El supuesto fraude electoral se ha extendido a otros municipios españoles y las denuncias se amontonan mientras los tribunales investigan otras posibles compras en Zamora, La Gomera y algunas localidades de Murcia y Alicante. La detención de la candidata a la Alcaldía de Albudeite, de 1.300 habitantes, junto a otras 12 personas ha llevado al partido a una crisis institucional.

Pero el PP no se libra. También se han hecho públicas otras denuncias del PSOE de Huelva ante el Juzgado de Instrucción de La Palma del Condado contra el PP y el Ayuntamiento de Villalba del Alcor por otro presunto fraude en el voto por correo en el que se ofrecían entre 50 y 120 euros a personas con discapacidad. Y en el en el municipio zamorano de Moraleja de Sayago, los socialistas acusan al alcalde de influir en el voto por correo de 50 ancianos del geriátrico del que es gerente.

Las críticas. El vicesecretario de Institucional del PP, Esteban González Pons, ha salido a denunciar lo que está ocurriendo y afirma que hay una "trama de compra de votos que va de Melilla a Mojácar e implica al PSOE y a sus socios". Mientras, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha pedido explicaciones a Pedro Sánchez: "Llevamos desde el día de ayer perplejos, preocupados y sorprendidos por las denuncias que se están produciendo en muchos lugares de España. Que Sánchez asuma la responsabilidad, aclare lo que está ocurriendo y tome las decisiones que correspondan".

Pero el PSOE no ha comentado nada al respecto. Ni en mítines ni tampoco a través de comunicados. Los socialistas se han limitado a denunciar otros casos de fraude donde supuestamente el PP también está siendo investigado.

¿Qué riesgos tiene? El principal es una pérdida de confianza en el sistema de los votantes en un momento en el que los ánimos a acudir a las urnas ya estaban mermados. "En el contexto en el que vivimos tan polarizado, no hay que descartar que algunas formaciones usen esto para desacreditar los resultados electorales", explicaba el politólogo Lluis Orriols en este artículo de Público.

Por otro lado, subraya las deficiencias de un sistema de voto por correo en el que solo es obligatorio presentar el Documento Nacional de Identidad (DNI) cuando se entrega la solicitud para pedir el voto, no cuando se vota de forma efectiva. Según ha publicado eldiario.es, la obligatoriedad del DNI para votar por correo en Melilla después de que saltaran las primeras alarmas de fraude electoral hizo que se presentasen 8.000 papeletas menos de las solicitadas.

Imagen: Correos

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