
En ciudades como Shanghái hay padres y agencias entregados a un mercado peculiar: el matrimonial
Shanghái es un poderoso centro financiero, con una pujante bolsa de valores y cientos de sedes de multinacionales. Sin embargo, si uno se pasea un domingo por la tarde por el Parque del Pueblo, en el distrito de Huangpu, se encontrará con un mercado que parece sacado de otro tiempo. Y no porque en sus puestos se venda artesanía, especies o ganado. Lo que veremos son padres empeñados en vender a sus hijos solteros como partidazos con los que formar una familia.
Su objetivo es captar el interés de otros potenciales suegros o de empleados de agencias matrimoniales contratados por otras familias. Quizás resulte pintoresco, pero es una prueba más de la bomba demográfica que toma forma en China.
¿Un mercado matrimonial? Exacto. Y como buen mercado que es en él encontraremos oferta, demanda, folletos y gente empeñada en dar notoriedad a su 'mercancía', aunque esta sean hijos solteros en edad casamentera que en muchos casos ni siquiera saben que sus padres están allí 'vendiéndolos'.
Esa es la peculiar estampa que puede encontrarse los domingos por la tarde en el Parque del Pueblo de Shanghái (Rénmín Gōngyuán), donde se dan cita gente que busca parejas con la que formar familias, progenitores preocupados por la vida sentimental de sus vástagos y agencias especializadas en conseguir matchs.
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¿Es algo nuevo? No. Hay referencias que se remontan a hace más de una década. De hecho, se cree que el mercado matrimonial de Shanghái arrancó en 2004, cuando los padres empezaron a ejercer de celestinos en el mismo lugar en el que sus hijos se reunían para asistir a clases de baile o practicar deporte.
Shanghái tampoco es el único lugar de China en el que se organizan estas peculiares 'ferias del amor'. Las podemos encontrar también en parques de Pekín, Cantón o Chengdú, por ejemplo. Ni su popularidad ni antigüedad ha hecho sin embargo que decaiga el interés que despiertan entre los turistas extranjeros.
¿Y cómo son esos mercados? Una búsqueda rápida en Google muestra artículos sobre el tema de The Economist, South China Morning Post, The Paris Review o El Mundo, por citar solo un puñado de ejemplos. Todo son recientes y todos relatan con una mezcla de fascinación y exotismo a sus lectores el espectáculo del mercado de Shanghái. Y es más que comprensible.
En ferias como la de Huangpu pueden encontrarse padres cargados con copias del currículum sentimental de sus hijos, folios en los que informan de su altura, edad, aficiones y (más importante) si tienen buenos salarios o una vivienda en propiedad. Esas hojas se cuelgan de postes o paraguas abiertos, lo que hace poco llevaba a un reportero de El Mundo a definirlo como un "top manta del amor".
¿Por qué es importante? Que haya parques donde se reúnan pretendientes y sobre todo padres preocupados por que su hijo de 35 años siga soltero o una hija de 38 años sea la única de su grupo de amigas que aún no ha tenido hijos resulta llamativo. Igual que el hecho de que haya agencias que cobran hasta 1.000 euros por situar los currículos de sus clientes en los mejores lugares del parque, aquellos en los que tendrán más posibilidades de encontrar pretendiente.
Sin embargo, si 'mercados matrimoniales' como el de Shanghái generan tanto interés es por su trasfondo social. Cuestiones culturales aparte, conectan con uno de los principales quebraderos de cabeza con los que lidia desde hace años el Gobierno de Xi Jinping: la 'bomba demográfica' que toma forma en China.
Aunque durante décadas el problema fue la sobrepoblación y las elevadas tasas de natalidad, lo que le llevó a abrazar hasta 2015 la política del 'hijo único', ahora mismo el desafío es otro, de signo contrario: cae la natalidad, cae la población, la sociedad envejece y cada vez más frecuente ver hogares unipersonales.
¿Qué nos dicen los datos? Que los padres que acuden al Parque del Pueblo con el currículo de sus hijos bajo el brazo son la manifestación de un fenómeno mayor. Las autoridades chinas estiman que en el país viven más de 240 millones de adultos solteros y hay estudios que hablan de cerca de 125 millones de hogares unipersonales, lo que supone una ruptura radical con el concepto tradicional de hogar en el que convivían hasta cuatro generaciones bajo el mismo techo.
El problema, tras décadas de aplicación de la 'política de hijo único', es que la división por géneros de esa masa de solteros no está equilibrada: hay 30 millones más de hombres que mujeres. Como telón de fondo, una nación en la que los indicadores demográficos empiezan a dibujar un panorama preocupante.
En 2025 el país anotó su tasa de natalidad más baja y vio cómo la población se contraía por cuarto año consecutivo. Esa tendencia ha contribuido entre otras cuestiones a que China haya perdido la corona de país más populoso del planeta, pero sobre todo preocupa por sus implicaciones sociales y económicas.
¿Solo se ve en los mercados? Para nada. Los mercados matrimoniales son parte de un mosaico mucho más amplio y complejo que demuestra cómo la demografía (en sus diversas manifestaciones) se está convirtiendo en una obsesión para parte de la sociedad china. Y también su Gobierno.
Además de ferias como la de Shanghái, en el país han ido surgiendo iniciativas de todo tipo para fomentar la natalidad: programas de emparejamiento, subsidios… el Gobierno incluso ha llegado a encarecer el precio de los condones o activado, a través del Partido Comunista (PCCh), una especie de Tinder para jóvenes.
Imágenes | Wikipedia (Jpbowen) y Luca Casartelli (Flickr)
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