Tras la escalada del precio del 'oro rojo', ni los cementerios se libran de la codicia de las bandas
La sorpresa fue mayúscula. Y triste. Sobre todo triste. Hace unos días, cuando acudió al panteón el que están enterrados sus familiares, una vecina de Celanova (Galicia) se encontró con que faltaba la figura de Cristo crucificado que decoraba el sepulcro. Lo curioso es que no solo faltaba el suyo. Al echar un vistazo al resto del camposanto comprobó que ocurría lo mismo en otras cinco tumbas. En una, de hecho, el Cristo se había arrancado de cuajo y solo conservaba parte de un brazo, como si alguien lo hubiese reventado al hacer fuerza con una palanca.
El caso no habría pasado de la prensa local si no fuera porque no fue el único cementerio de Ourense en el que los vecinos se encontraron con esa estampa.
¿Qué ha pasado? Que en los cementerios rurales de Galicia, más concretamente de Ourense, están esfumándose decenas y decenas de cristos.
Llega con echar un vistazo a la prensa regional par comprobar que se trata de algo más que una simple anécdota: el 16 de marzo Faro de Vigo informaba de la desaparición de figuras en dos cementerios de Celanova, días después La Voz de Galicia hablaba ya de 40 cristos arrancados de sepulturas y Europa Press elevaba por las mismas fechas el cómputo total a más de 50 crucifijos. Uno de los últimos medios en hacer balance ha sido Galicia Press, que el miércoles 18 informaba de la falta de más de 70 cristos en al menos cinco camposantos distintos.
Pero… ¿Y eso por qué? Los camposantos son espacios de duelo y recogimiento, así que no es habitual (no al menos en la España del siglo XXI) encontrarse con casos de cristos desaparecidos como el que sacude el rural de Ourense. Teorías para explicarlo hay unas cuantas. Podría tratarse de actos de vandalismos. O de alguna práctica relacionada con rituales esotéricos.
Las autoridades gallegas no se inclinan ni por una ni por otra. Para ellas el misterio es mucho más simple: la Guardia Civil lo está investigando como robos, golpes dados por criminales que no están interesados en los crucifijos y su valor artístico o espiritual, sino en algo mucho más prosaico. Lo que les interesa es el latón, el acero inoxidable y sobre todo el cobre con el que se fabricaron esas piezas, un metal este último que hace poco alcanzó una cotización récord.
¿Ladrones de 'oro rojo'? Exacto. Hace poco la Guardia Civil reconocía a Europa Press que trabaja "sin descartar" ninguna posibilidad, pero la hipótesis de partida es bastante simple: los criminales se cuelan en los cementerios de noche, sobre todo en invierno, roban figuras que a menudo están fabricadas con metales y luego las funden y venden. Su objetivo se centra sobre todo en el cobre, el 'oro rojo', cuyo precio se ha disparado tras la revaloración de los últimos años.
La idea es que el material llegue al mercado de la chatarra sin levantar sospechas y se reaproveche en la industria. La Región habla incluso de la "banda de los cristos" y desliza que podría tratarse de criminales profesionales itinerantes.
¿Dónde han robado? Los hurtos parecen centrarse en un área concreta, en la provincia de Ourense. Galicia Press apunta básicamente a cementerios rurales de la comarca de Celanova y localidades próximas, lo que incluye cementerios como los de Santa María de Pontefechas, San Xoán de Viveiro, San Breixo de Celanova o Santo Eusebio de A Peroxa. Hay quien amplía la zona afectada en la provincia y habla de asaltos en camposantos de las villas de Maside, Verea o Allariz.
Los ladrones tampoco dudan en llevarse argollas o recurrir a la fuerza para extraer las piezas metálicas, lo que ya les ha llevado a romper cruces o algún cristo, como en Pontefechas, donde en una de las tumbas asaltadas solo quedó parte de un brazo fijado al testero de piedra. Algunos párrocos del arciprestazgo han puesto sobre alerta a sus feligreses para que estén atentos a los hurtos.
¿Por qué cobre? Por su valor. No es nada nuevo. Aunque su cotización ha descendido ligeramente en los últimos días, el precio del 'oro rojo' ha escalado de forma notable durante el último año, alcanzando picos históricos a comienzos de 2026. La Región precisa que un kilo de este metal puede venderse a entre ocho y diez euros, lo que explique que lleve ya tiempo en el radar de las bandas.
El interés de los criminales no se limita a los camposantos. Hace no mucho la Guardia Civil desarticuló un grupo que se dedicaba a robar cables de cobre en parte de Asturias y la provincia de Lugo. Las autoridades calculan que se habían hecho en total con 24.000 kilos valorados en 115.000 euros. En 2025 ya cayó una banda similar en Ourense y a finales de 2023 se informó de la detención de otros criminales dedicados a la misma actividad en la zona fronteriza con Portugal.
¿Pasa solo en Galicia? No. Llega una búsqueda rápida en Google para encontrar noticias sobre robo de cobre en otras comunidades de España. Dado que a las bandas les interesa el material les vale tanto cableado de parques eólicos y bobinas industriales como infraestructura de telefonía, transporte ferroviario o alumbrado. Prueba de lo jugoso que resulta el negocio es que a finales e 2025 Interior informó de la detención de 18 personas acusadas de más de una treintena de robos de cobre por valor de 1,7 millones de euros.
¿Y pasa en los cementerios? Galicia tampoco es el único sitio donde los camposantos (y su ornato metálico) han despertado el apetito de las bandas criminales. El pasado otoño la Policía Nacional contabilizó alrededor de 200 lápidas del cementerio de Torrero de Zaragoza que habían sufrido desperfectos. La mayoría por el mismo motivo: arrancar figuras de bronce y otros adornos.
Episodios más o menos similares se han vivido en la Comunidad de Madrid, Castilla y León o la Región de Murcia, donde en 2023 las autoridades detuvieron a varias personas por supuestamente realizar más de 80 robos en un cementerio municipal. El objetivo, el mismo: saquear cobre, bronce y latón para revenderlo.
Imágenes | M. Peinado (Flickr) y Ministerio del Interior
Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com
VER 1 Comentario