Caso La Manada: un todo o nada en función de si los jueces interpretan violación o relación consensuada

A las tres de la madrugada del 7 de julio de 2016 los sevillanos José Ángel Prenda Martínez, Jesús Escudero, Alfonso Jesús Cabezuelo, Antonio Manuel Guerrero Escudero y Ángel Boza Florido (uno de ellos guardia civil, otro militar y en el caso de varios de ellos con diversos antecedentes penales) se cruzaron con una joven de 18 años en el centro de Pamplona. Ebrios, le dijeron que la acompañarían hasta el aparcamiento donde la mujer había dejado su vehículo.

Según relata la fiscal de la acusación, fue entonces cuando uno de ellos encontró un portal abierto y vacío y llamó al resto de sus amigos para que la metieran en el portal “tapándole la boca y diciéndole que se callara y no gritara. Valiéndose de su superioridad física y numérica y de la imposibilidad de la víctima de ejercer la más mínima resistencia, ante el temor a sufrir un daño aún mayor, ni huir del lugar, actuando de común acuerdo y con ánimo libidinoso, le obligaron a realizar diferentes actos sexuales con cada uno de ellos”.

Al terminar le robaron el móvil y la dejaron allí para salir y continuar de fiesta. Escribieron entonces en el chat “La manada”, un grupo de Whatsapp en el que había más de 20 contactos, comentarios como “follándonos a una los cinco”, “todo lo que cuente es poco”, “puta pasada de viaje” y “hay vídeo”.

La joven fue entonces a sentarse a un banco próximo para llorar traumatizada en posición fetal hasta que dos transeúntes la ayudaron a ponerse en contacto con el 112.

Entre 10 meses y 26 años de condena para cada acusado

Los cinco hombres de “La manada” han pasado un año y medio en prisión preventiva y el juicio, que tendrá lugar en 10 vistas a puerta cerrada en el Palacio de Justicia de Pamplona, está comenzando ahora. Se pide para ellos entre 26 años y 10 meses de prisión, así como la prohibición de comunicarse o acercarse a la víctima durante 20 años, por cinco delitos continuados de agresión sexual, robo con intimidación y delito contra la intimidad. La víctima sufre estrés postraumático y, a petición del ministerio público, y si gana el juicio, recibirá 100.000 euros de indemnización por daño moral.

“Estas vacaciones son la prueba de fuego para ser un lobo”.

Para demostrar estos delitos servirán los testimonios de víctima y acusados, así como de seis jóvenes testigos de los hechos, los psicólogos y forenses encargados del caso y decenas de policías municipales y forales. También las fotografías que la víctima se hizo de las lesiones sufridas y el atestado presentado por la Brigada de Delitos contra las Personas de la Policía Foral de Navarra.

Agresión sexual o nada: una interpretación judicial que será fulminante

Pero la principal prueba de cargo van a ser los siete videos, 96 segundos de grabación, que hicieron los acusados en el momento del acto sexual que duró aproximadamente 15 minutos.

“Llevamos burundanga? Tengo reinoles tiraditas de precio. Para las violaciones”.

De la interpretación de los jueces de si la relación en los videos fue consensuada o no dependerá todo el caso. Será un todo o nada. Si se determina que hubo agresión sexual serán condenados. Si se considera que la mujer no fue violada, los acusados podrán marchar libres de sus cargos.

Según el informe pericial que obra en el sumario del caso, La manada hace varios ruidos y hablan durante el acto, pero en el minuto y medio del video no se oye ni una sola palabra de la joven. Ella permanece en actitud pasiva y con los ojos cerrados, en clara inferioridad numérica, mientras los hombres se desfogan, en ocasiones agarrándola del pelo, cuello, nuca y caderas para dirigir sus movimientos.

La policía hace constar en el informe que sí se oyen gemidos de mujer, pero sin dejar claro si estos son de complacencia o sufrimiento.

De hablar de robar y violar por Whatsapp a declarar su inocencia

Los que no ven violación son los acusados, que ayer mismo se han declarado inocentes de todos los cargos presentados contra ellos salvo uno, el del robo del teléfono. Tanto sus abogados como los acusados, en distintas entrevistas públicas a lo largo de estos meses, han sostenido que la relación fue consensuada.

“En ningún momento de las relaciones mantenidas [la joven] manifestó ni explicita ni implícitamente su negativa a realizar cualquier acción. En ningún momento dijo que no a nada de lo que se le pudiera ir proponiendo por los miembros del grupo”, dice el abogado Agustín Martínez, quien llega a defender que hay momentos donde se ve “cierta iniciativa” por parte de la mujer.

“Yo no soy un violador, los odio. Ella estaba disfrutando”, así lo vio Jesús Escudero, que está siendo también investigado por otro video que encontraron las autoridades en el grupo de Whatsapp en el que presuntamente La manada agredió sexual y físicamente a una joven en Córdoba dos meses antes de los Sanfermines.

“Hay que empezar a buscar el cloroformo, los reinoles, las cuerdas... Después queremos violar todos”.

La visión del video fue la prueba principal por la que el juez de guardia los mandó a todos a prisión provisional y la Audiencia de Navarra reiteró la orden un año después por riesgo de fuga y posible reiteración delictiva.

“No podemos excluir el riesgo de reiteración delictiva, relacionada con la presunta dinámica comisiva, en una actuación grupal", dijeron los magistrados. Los jueces también han anunciado ver “muy claro” el relato de la víctima de la mecánica de los hechos, y justifican la actitud pasiva de la mujer en la imposibilidad de pedir auxilio tanto por ocurrir en un lugar aislado como por la “desproporción física” de los presuntos asaltantes.

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