Adidas ha conseguido que toda España vista la camiseta de la Selección. También ha conseguido que casi nadie se la compre a Adidas

Camiseta Futbol Espana Falsa

La camiseta blanca de la Selección Española de Fútbol para el próximo Mundial está por todos lados

Alberto de la Torre

Editor - Xataka Movilidad

Siento no poder enlazarlo pero el otro día leí un tweet que decía algo así como: "En estos momentos de polarización extrema, solo hay una cosa que une a toda España: la camiseta falsa de la Selección".

En cascada, ahí estaban las respuestas. Una detrás de otra, aficionados hartos del abusivo precio de las camisetas de fútbol, un complemento que ya es transversal al propio deporte pero por el que muchos no están dispuestos a pagar más (mucho más) de 100 euros por un producto que puedes tener en casa por poco más de 20 euros. 

A las puertas de un Mundial, con una selección española que ilusiona y una camiseta que ha calado hondo desde su presentación, la segunda equipación del equipo, la blanca, ya se ve por todos lados. 

Y, desde luego, no siempre es oficial. 

Te complica el mes

Según datos de Bankinter, el salario mediano en España para un hombre fue de unos 26.000 euros en 2024, últimos datos publicados. El de las mujeres superaba por poco los 22.000 euros. Eso nos deja un salario bruto, claro, en 14 pagas de poco más de 1.800 euros para ellos y menos de 1.600 euros para ellas. 

Con ese sueldo quien se quiera comprar la camiseta oficial de la Selección Española, replicando todos sus detalles, estará dedicando alrededor del 15% del dinero que entra a su cuenta a final de mes. 

  • Camiseta oficial Authentic: 150 euros
  • Nombre del jugador: 20 euros
  • Parche de la FIFA: 10 euros
  • Parche de campeón de la Eurocopa: 7 euros

Las cuentas salen fácil y rápido: 187 euros es lo que cuesta vestir la misma camiseta con la que Lamine Yamal saltará al campo en Atlanta (Estados Unidos) el próximo 15 de junio a las 18:00 (hora peninsular) para enfrentarse a Cabo Verde. 

Eso, por supuesto, si consigue hacerse con alguna de las camisetas que ya han volado de la web de Adidas

Por mucho menos, apenas 23 euros, puedes tener una réplica en casa en menos de dos semanas. No es que haya preguntado a uno de los tantos que en mi círculo cercano ya se han hecho con una. Simplemente hay una web que posiciona en Google por delante de la propia Adidas.

Dice la compañía germana que "la camiseta de la segunda equipación de España rinde homenaje al increíble legado literario de este país, con estampados intrincados inspirados en manuscritos, un guiño a la profundidad cultural del idioma español que conecta cultura y fútbol". 

Digamos que esa otra web no ofrece una descripción tan literaria pero lo que es seguro es que de clientes debe ir sobrada. 

El (pen)último ejemplo

La segunda equipación de Adidas ha puesto de relieve el auge de las camisetas falsas réplicas y la enorme popularidad que han cosechado en los últimos años. 

Sid Lowe, periodista deportivo británico acogido por la comunidad asturiana, se hacía eco en X de este artículo de Libertad Digital en el que se menciona la enorme popularidad de la segunda camiseta de España. Esa que nadie parece haber pagado al precio que marca Adidas en su página web.

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Las respuestas criticando el alto precio del conjunto oficial y la defensa de hacerse con una, digamos, menos oficial se repiten una tras otra. 

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En las respuestas parecen concentrarse todas y cada una de las cuestiones que rodean al submundo en el que se han convertido las camisetas de futbol en los últimos años. 

Quienes hemos vestido sábados, domingos y vacaciones de verano con camisetas y camisetas de fútbol sabemos que las réplicas no tienen el mismo tacto que una original. ¿No? ¿Seguro? Sin duda, se le parece mucho. Es algo que he sabido por conversaciones con amigos y porque... bueno, el que esté libre de pecado...

Un ejemplo: camiseta del Real Madrid 99/00. Empujado por el efecto nostalgia dosmilero, las réplicas multiplicaron su presencia en las calles. Hasta el punto de que Adidas aprovechó el tirón para reeditarlas y sacar un buen dinero. Al menos, para sacar el mío y el de los suficientes aficionados que nos gastamos nuestros 110 euros en comprar una camiseta con más de un cuarto de siglo de historia. 

En mi caso fue porque quería tener la camiseta con la que Raúl regateó a Santiago Cañizares para culminar el tercer gol del Real Madrid en la Final de la Champions League en París. Quería "la de la Octava", la negra. Porque la blanca ya me la habían regalado unos meses antes y esta no era del todo verdadera. Y, pese a ello, tuve que ir al armario a rescatar la camiseta que vestía con ocho años y un R. Carlos (3) a la espalda para certificar que no tenía la misma pátina de brillo que tenía la oficial. Tampoco el cosido del escudo era igual, claro.

No, no era la misma, pero era casi idéntica

Y eso es suficiente para que muchos, muchísimos, volviéramos a vestir la camiseta de nuestra infancia por la calle. Da igual si la camiseta es de los mejores años de Raúl, de Djalminha vistiendo Feiraco en el pecho del Deportivo de la Coruña o Maradona llevando a Buitoni a cotas de popularidad que nunca imaginaron. 

Todas ellas comparten un sólo código: están de moda

Tanto que Adidas no ha dudado en reeditar diseños icónicos de los noventa y los 2000. Sin ir más lejos y aprovechando la vuelta del Mundial a Estados Unidos, por 110 euros puedes vestirte como la España de Clemente en 1994. Al menos, los alemanes han tenido el detalle de no reeditar la segunda equipación, anclada para siempre en un Luis Enrique ensangrentado

El fenómeno camiseta de fútbol se ha convertido en una moda transversal que traspasa géneros, décadas y equipos. Están ahí cuando vas a comprar el pan, cuando echas una pachanga con amigos y cuando vas al festival de música veraniego. 

Eso también ha generado un problema. "Las camisetas originales, si las cuidas, las puedes utilizar unos años y en un futuro se revalorizan", contesta uno de los usuarios a Sid Lowe. 

Efectivamente, en las grandes ciudades han aflorado las camisetas en tiendas de ropa de segunda mano. Casi todas a un precio ridículo. Casi todas en un estado lamentable. Y las que están en buen estado, las que encuentras en tiendas especializadas (que también se han multiplicado) disparan su precio dos y tres veces por encima del que te piden hoy por la segunda equipación de la Selección Española. 

Una burbuja que parece no pinchar y que ha relegado las camisetas originales de los años 90 y principios de los 2000 a lo más profundo de los armarios, ya solo al alcance de los coleccionistas y de los especuladores. Quien fuera el inconsciente valiente de comprar la "camiseta del ketchup" del Athletic de Bilbao, la 2004/2005, tiene en el armario cientos y cientos de euros acumulados.

Y como era de esperar, el resultado es un mercado de réplicas absolutamente disparado. El que ha matado la ilusión de ver un Ronaldo (9) en una camiseta a rayas rojas y blancas y un Zidane (10) en otra azul con rayas blancas y rojas cruzadas en el pecho. O un Rivaldo (10) en una blaugrana con el escudo en el centro. 

Al menos, eso sí, te sirve para sacar una sonrisa cuando lees un Gullit (10) en una camiseta de Holanda 1988 que nunca existió. 

Foto | Xataka y Selección Española de Fútbol

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