Los arqueólogos llevan décadas debatiendo cómo de mortífera fue la colonización de América. Acaban de lograr una pieza clave del puzle

Viruelaportada

Dos momias del norte de Chile acaban de arrojar una pista clave sobre cómo llegó la viruela a América

Carlos Prego

Editor - Magnet

Ella tenía entre 30 y 35 años. Él apenas llegaba a los 20. Ambos eran de origen inca, vivieron en el norte de Chile durante los primeros años de la colonización europea, entre finales del siglo XV y bien entrado el XVII, y por azares de la vida sus cadáveres acabaron momificados en un yacimiento del valle de Camarones. Allí los encontraron varios siglos después los arqueólogos. Ahora los huesos de esta antigua pareja incaica nos han confirmado algo que los expertos sospechan desde hace tiempo: fueron los europeos quienes llevaron la viruela a América.

Es un dato importante porque nos ayuda a entender qué papel tuvieron las enfermedades en la colonización y cómo se expandieron por América. 

Huesos y momias de hace 500 años. Camarones 9 es un yacimiento arqueológico que toma su nombre de la cuenca en la que se sitúa, al norte de Chile. Allí, entre la década de 1970 y 1980, los arqueólogos recuperaron varias momias de la cultura inca envueltas en telas que habían logrado conservarse gracias al ambiente de la zona, seco y con un elevado nivel de salinidad.

Desde hace tiempo sabemos que el enclave tiene un importante valor histórico, pero no nos imaginábamos cuánto. Hemos tenido que esperar a que, hace poco, un grupo de científicos examinasen 13 muestras de huesos de esas momias para analizar su ADN en busca de bacterias relacionadas con la tuberculosis.

¿Y eso, por qué? Porque lo que han descubierto los investigadores de las universidades de Chile, Tarapacá y el Trinity College Dublin que examinaban los huesos del yacimiento es otra cosa: vestigios de Variola virus, el causante de la viruela. Los restos han aparecido en dos fémures pertenecientes a una mujer y un joven momificados. En su día, al ver los cadáveres, los científicos ya habían apreciado lesiones cutáneas, pero las achacaron a la exposición al arsénico.

Las muestras revelan que la pareja contrajo la enfermedad de una misma cepa, pero lo más sorprendente llegó con su datación: los restos de viruela se remontan a las primeras décadas de la colonización europea. Es decir, los huesos nos hablan de un brote de la enfermedad que ocurrió entre 1492 y 1631.

¿Es importante? Sí. Mucho. Como explican los investigadores en un artículo publicado en Science, se trata de "los primeros genomas antiguos de viruela en América". No solo eso. Se trata de "la primera evidencia molecular directa de la introducción de la viruela en América a través de la colonización europea". 

Hasta ahora nuestra principal fuente de conocimiento de la llegada de la viruela eran documentos escritos, lo que entre otras cuestiones nos permite saber que el primer brote registrado históricamente en América ocurrió en 1518 y que la enfermedad se propagó por la región hasta llegar a México en 1520.

Una prueba directa. Ahora los historiadores pueden ir un paso más allá y apoyarse en pruebas genéticas claras. "Lo que sabemos sobre la viruela proviene esencialmente del registro histórico. Este trabajo nos entrega evidencia molecular directa de un contagio para el que no existían antecedentes históricos", señala Constanza de la Fuente, investigadora de la Universidad de Chile. 

Aunque las crónicas y demás registros escritos son una fuente valiosa, a menudo ofrecen una imagen sesgada: solo se hace eco de los episodios más mortíferos y sitúan en 1561 el primer caso documentado de viruela al norte de Chile.

Tejiendo una historia. El descubrimiento de Camarones es importante por dos grandes razones. No solo ha recuperado pruebas tempranas de la presencia de la viruela en América, también permite vincularla con la colonización europea. ¿Cómo? Gracias a las características de las muestras. Al comparar los genomas recuperados con cepas antiguas de Europa, los investigadores comprobaron que el linaje de viruela encontrado en Camarones apunta al Viejo Continente.

"Corresponde a una variante extinta del virus y ocupa una posición evolutiva intermedia entre las cepas europeas medievales y aquellas que dieron origen a las variantes modernas de viruela", subraya un comunicado de la Universidad de Chile. "El resultado constituye la primera evidencia molecular directa de que la enfermedad fue introducida en el continente durante la colonización".

El papel de las epidemias. Durante décadas los historiadores han debatido cuántas vidas se perdieron en América durante la colonización y cuáles fueron las razones de esa sangría, si pesaron más las guerras y abusos o las hambrunas y la propagación de enfermedades (gripe, viruela, sarampión…) que sorprendieron a las poblaciones indígenas en un estado que de "virginidad inmunológica".

La primera cuestión (el impacto demográfico) es muy difícil de despejar. Para empezar porque antes exigiría calcular la población indígena de finales del siglo XV. Las estimaciones se mueven entre los ocho y 112 millones, aunque la mayoría optan por una cifra intermedia que ronda los 30 o 60. ¿Cuántos murieron por el choque de la colonización? Hay estudios que apuntan a que en el XVII se había perdido el 90% de la población precolombina en las áreas afectadas.

La "Gran Mortandad". La conclusión publicada por un grupo de investigadores en 2019 en The Conversation es rotunda: "Nuestra nueva estimación sitúa el número de muertos en 56 millones a principios del XVII: el 90% de la población indígena precolombina y alrededor del 10% de la población mundial de la época. Esto convierte a la 'Gran Mortandad' en el mayor evento de mortalidad humana en proporción a la población mundial, solo superado en términos absolutos por la Segunda Guerra Mundial, en la que murieron 80 millones de personas , el3 % de la población mundial de entonces".

¿Qué papel jugaron las enfermedades? Ese punto genera menos debate. Los expertos suelen destacar el papel de las epidemias que golpearon los sistemas inmunitarios de poblaciones que habían vivido durante milenios al margen de sus coetáneos euroasiáticos y africanos. Para el doctor Muñoz Sanz las enfermedades fueron de hecho más mortíferas que el acero de las espadas o la pólvora.

"Es materialmente imposible que las armas mataran más que las enfermedades y otros factores asociados", reconoce. "La viruela y el sarampión fueron unos perfectos aliados, involuntarios, en el éxito de la conquista española".

Imágenes | Wikipedia 1 y 2 y ICBM (Universidad de Chile)-Mauricio Moraga

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