Los arqueólogos han descubierto algo en una cueva remota de Valencia: un santuario romano para mujeres único en todo el Imperio

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Sabíamos que Cova Dones era un yacimiento excepcional, pero sigue dejando nuevas sorpresas

Carlos Prego

Editor - Magnet

A simple vista parece una enorme gruta situada en Millares, en tierras valencianas, pero a lo largo de los últimos años Cova Dones ha demostrado a los historiadores que es un auténtico tesoro arqueológico. De hecho, cada vez que los espeleólogos se adentran en la cueva y examinan sus muros se llevan una nueva sorpresa, a cada cual más impresionante. En 2023 confirmaron la presencia de uno de los mayores conjuntos de arte rupestre paleolítico de la península, en 2024 localizaron también un santuario romano oculto a más de 200 metros de profundidad y en 2025 identificaron más vestigios prehistóricos.

Ahora la campaña de 2026, finalizada en junio, ha revelado algo más: 120 inscripciones que hacen de Cova Dones un yacimiento único en el mundo.

¿Qué ha pasado? El yacimiento de Cova Dones lleva años protagonizando hallazgos arqueológicos relevantes, pero hasta ahora ninguno había sido tan impresionante como el que acaban de divulgar las universidades de Alicante y Zaragoza (Unizar), dos de las instituciones implicadas en su estudio. 

La investigación realizada entre mayo y junio en esta cueva de Millares, en Valencia, ha permitido identificar al menos 120 inscripciones latinas, la mayoría fechadas en los primeros dos siglos de nuestra era. Los arqueólogos ya habían encontrado vestigios similares al examinar la gruta, pero en mucha menor medida. Hasta ahora se conocían apenas una decena y media de grabados.

¿Por qué es importante? Hay dos motivos. La nueva campaña nos permite comprender mejor la función que tenía la cueva valenciana en la época romana y quienes la visitaban, pero sobre todo la convierten en un yacimiento único en el mundo. A lo largo del territorio que abarcó el Imperio Romano se reparten otras cueva-santuario  similares, pero ninguna conserva tantas inscripciones latinas. 

Con sus 120 grabados, Cova Dones no es ya la gruta de su tipo con más vestigios de Hispania, lo es de todo el territorio que llegaron a dominar Trajano o Augusto.

"Lo que se conocía como un santuario romano con unas 15 inscripciones ha pasado a incrementarse a 120, posicionándose como el conjunto de inscripciones latinas más numeroso conocido en una cueva-santuario del Imperio", comentan desde la Universidad de Zaragoza. "El estudio conjunto de las inscripciones y de los materiales arqueológicos conservados permitirá reconstruir con mayor precisión las prácticas rituales desarrolladas en este espacio durante siglos".

¿Tan relevante es? Sí. Y no solo porque la lista de inscripciones de la cueva se haya multiplicado por ocho casi de la noche a la mañana. Los investigadores han examinado ya parte de esos 120 grabados y han llegado a varias conclusiones: la mayoría data del I-II d.C. y hay varios que incluyen nombres femeninos. 

Podría parecer un detalle menor, pero eso nos revela algo fascinante sobre la gruta valenciana. "Los resultados preliminares indican que Cova Dones fue una cueva-santuario frecuentada por mujeres", avanza el equipo liderado por Virginia Barciela y Aitor Ruiz-Redondo, expertos de la UA y Unizar, respectivamente.

¿Qué se hacía en la cueva? Ese es otro misterio que hemos aclarado en parte al analizar las letras esculpidas en la roca. "Gracias a un quinteto de inscripciones votivas sabemos con seguridad que en época romana se veneró en la cueva a una diosa a la que llamaban reverencialmente Domina, 'la Señora', y que las mujeres tuvieron una participación activa en su culto", explica Silvia Alfayé, de Unizar.

"En tres de ellas puede leerse 'MALACI', advocación inédita para referirse a una diosa hasta ahora desconocida. Esta diosa tenía una advocación concreta, quizás relacionada con el agua, en cuya lectura definitiva estamos trabajando", abunda la profesora de Historia Antigua. El equipo maneja varias hipótesis sobre cómo interpretar la advocación 'Domina', pero en cualquier caso ya tiene algo claro.

"La existencia de al menos cinco inscripciones dedicadas a esta misma divinidad demuestra que no estamos ante visitas esporádicas con un fin religioso genérico, sino ante un culto específico a una deidad concreta", confirma Sergio García-Dils, profesor de la UNED-Sevilla. En su opinión, que los grabados se concentren en una zona muy concreta, lejos de la entrada, revela un "culto organizado".

¿Han encontrado algo más? Sí. En el santuario valenciano han encontrado también dos anillos, una pulsera, vasos con forma de cáliz, antiguos fragmentos de cerámica, restos de fauna y "numerosas fusayolas", piezas que se colocaban a modo de contrapeso en los husos que se utilizaban para trabajar con hilo. 

Es otra pista relevante porque permite a los arqueólogos pensar en que en la cueva se ofrecían husos a modo de ofrenda, "un instrumento de trabajo textil que, en la antigüedad, se asocia al ámbito femenino". Ese detalle, sumado a las letras grabadas o el nombre del propio yacimiento (Cova de les Dones) son indicios que apuntan en la misma dirección: la presencia de mujeres en la cueva-santuario.

¿Qué sabemos del yacimiento? Básicamente, que es una caja de sorpresas arqueológicas. El proyecto que nos está permitiendo conocerla a fondo se llama DONARQ y arrancó en 2023 gracias al respaldo de la Generalitat Valenciana y la British Academy. Desde entonces se han realizado varias campañas.

En 2023 se confirmó que la cueva acoge el mayor conjunto de arte rupestre paleolítico del este peninsular, con un centenar largo de pinturas y grabados de más de 24.000 años; en 2024 se identificó un santuario romano situado a más de 200 m de profundidad y en 2025 se analizaron más de cien espeleofactos, formaciones estalagmitas modificadas a propósito en la prehistoria.

Ahora los investigadores han ido un paso (o varios) más allá, confirmando el enorme valor simbólico que tuvo la gruta durante la época romana.

Imágenes | Universidad de Zaragoza

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