John Deere llevaba años impidiendo a los agricultores reparar sus tractores. Ahora tendrá que pagarles 99 millones de dólares

John Deere indemnizará a los agricultores estadounidenses que la demandaron por no poder reparar sus propios tractores. Un caso sobre qué significa ser dueño de una máquina en la era del software

Javier Lacort

Editor Senior - Tech

Un tractor moderno es un ordenador sobre ruedas: GPS, sensores, telemetría y software propietario. Comprarlo cuesta muchísimo más dinero que un coche normal, pero hasta ahora ni siquiera eso convertía al agricultor en su dueño real.

John Deere ha aceptado pagar 99 millones de dólares para cerrar una demanda colectiva en Estados Unidos que le acusaba de monopolizar las reparaciones de su maquinaria, obligando a miles de granjeros a depender de talleres autorizados con precios inflados y tiempos de espera que podían mandar al traste una cosecha entera.

Por qué es importante. Este acuerdo no va solo de tractores. Es el caso más visible de una batalla que afecta a teléfonos, coches, electrodomésticos y consolas: la del derecho a reparar lo que has comprado.

Si un fabricante puede bloquear por software el acceso a las tripas de un producto que ya es tuyo, la propiedad se convierte en una mera pantomima. Lo que John Deere ha hecho con sus tractores, Apple lo ha hecho durante mucho tiempo con sus iPhone y Tesla con sus coches.

Qué ha ocurrido. La demanda se presentó en 2022. Los agricultores alegaban que Deere restringía a propósito el acceso a su software de diagnóstico, forzándoles a acudir a concesionarios que cobraban precios artificialmente altos. Deere no ha admitido irregularidades, pero sí ha aceptado lo siguiente:

  • Crear un fondo de 99 millones de dólares para compensar a los afectados que pagaron reparaciones desde 2018.
  • Abrir a agricultores y talleres independientes las herramientas de diagnóstico que hasta ahora solo tenían sus concesionarios.
  • Permitir diagnósticos y reprogramaciones en modo offline antes de que acabe 2026.

Entre líneas. La cifra de 99 millones no es casual. Deere ha elegido quedarse un millón por debajo de los nueve dígitos, un truco psicológico clásico para que suene menos grave en los titulares. Pero los daños reales estimados son muy superiores: el sobreprecio en reparaciones ha costado a los agricultores entre 190 y 387 millones, y las pérdidas totales podrían alcanzar los 4.200 millones.

El fondo se repartirá entre unos 200.000 granjeros. A cada uno le tocará una cantidad simbólica. Salen a menos de 500 dólares cada uno.

Sí, pero. John Deere se ha comprometido a abrir sus herramientas de reparación, pero solo durante diez años. Pasado ese plazo, nada le impide volver a cerrar el grifo.

La empresa ya prometió mejorar el acceso a las reparaciones en 2023 y, según los demandantes, no cumplió su palabra. Además, la Comisión Federal de Comercio, el regulador estadounidense, mantiene abierta otra demanda contra Deere por el mismo patrón de conducta. Así que este culebrón tendrá más capítulos.

La gran pregunta. El caso de los tractores es la punta del iceberg de algo que nos toca a todos. Un tractor moderno, un coche eléctrico o un termostato inteligente comparten una misma lógica: el software que llevan dentro puede convertir al propietario en un usuario con permiso del fabricante.

Lo que se ha decidido en un tribunal estadounidense sobre maquinaria agrícola acabará definiendo los límites de la propiedad en la era digital. También en Europa.

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