Los tardígrados resisten hasta el vacío del espacio, pero no podrán aguantar el calentamiento global

A medida que el planeta y los ánimos se calientan, aparecen cada vez más y más consecuencias inquietantes. La última, según se publicaba recientemente, afecta a los curioso tardígrados, los ositos de agua.

Esta especie es famosa por ser la única capaz de resistir el vacío del espacio y temperaturas extremas, tanto por frío como por calor. Sin embargo, el paulatino incremento en las temperaturas podría resultar fatal para estos pequeños animales. Y esto sirve, solo, de advertencia.

Los tardígrados aguantan mucho desecados, pero no vivos

Estos diminutos animales parecen barriletes con una extraña cabeza y cuatro pares de patas. Son muy pequeños, entre 50 micrómetros y 1,2 milímetros. Pero lo más llamativo, sin duda, es su increíble capacidad de resistir las condiciones más extremas. Por ejemplo, sabemos que el ADN de los tardígrados es 'inmune' a la radiación. El propio animal resiste el frío y el vacío del espacio.

Esto incluye también a la resistencia a altas temperaturas de hasta 151 °C. Pero claro, esto tiene truco. Para resistir estas condiciones tan letales, los ositos de agua recurren a la criptobiosis, que es como se conoce a la capacidad de los seres vivos de permanecer en un estado cuasivivo, a la espera. La homología más cercana es la hibernación de algunas especies, pero es mucho más compleja. En concreto, los tardígrados son capaces de resistir tales condiciones desecando sus cuerpos.

Para poder vivir, en su estado natural, los tardígrados deben estar rodeados por una película de agua. Los tardígrados entran en el llamado estado "tun" al contraer su eje anterior-posterior del cuerpo, retraer sus piernas y reorganizar los órganos internos. Esto les brinda la capacidad de tolerar condiciones ambientales severas que incluyen el agotamiento del oxígeno, altas concentraciones de tóxicos, alta concentración de soles y temperaturas extremas.

Pero, ¿qué pasa cuando el cambio de temperatura no es tan brusco como para activar la criptobiosis? Los investigadores han observado que para los tardígrados la temperatura letal media es de 37.1 °C para ciertas variedades. Para otras es incluso más baja. Curiosamente, esta temperatura no está lejos de la temperatura máxima medida actualmente en países como Dinamarca (lugar donde se ha hecho el experimento), por ejemplo, donde las máximas ya alcanzan los 36.4 °C.

Lo importante no son los tardígrados, sino la vida en sí

Es fácil entender que el problema no es, en sí mismo, la población de tardígrados. Esta es bastante difícil que se extinga. Pero sí que podría desaparecer de ciertos lugares, teniendo una serie de consecuencias imprevistas para la comunidad ecológica. Pero pensemos lo siguiente: si esto les ocurre a los famosamente resistentes tardígrados, ¿qué no pasará con otras especies?

Hablamos, por ejemplo, de aquellas hiperespecializadas, sobre todo las acuáticas, los invertebrados endémicos y otras acostumbradas a unas situaciones muy concretas ecológicamente. No es la primera vez que se advierte del impacto que tiene el aumento de temperaturas en los mares, por ejemplo. Los tardígrados son solo un ejemplo más. Pero tal vez su fama sirva para evidenciar que este calentamiento tiene unas consecuencias desastrosas para algunas especies.

No es un asunto baladí. Los datos mostraban recientemente que el mar registró durante 2019 un aumento de temperatura récord. Esto solo confirma los peores vaticinios: los ecosistemas se han de enfrentar a subidas de temperatura que afectarán a sus habitantes. Las consecuencia de estos son, por el momento, imposibles de prever.

Estudios como este nos ayudan a entender mejor qué ocurrirá con los seres vivos del planeta a medida que vayan aumentando las temperaturas, algo que ya sabemos que es imposible detener. Probablemente, muchas especies serán capaces de adaptarse. Otras, parece ser, no lo serán tanto. Ni siquiera las que son capaces de sobrevivir al espacio.

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