Vivir en el lugar más inhóspito de la Tierra: así es el día a día de los habitantes de la Antártida

Esta semana el CSIC acaba de presentar la nueva estación española en la Antártida. Es una de las 66 bases que existen en el continente. Excepto la base norteamericana de McMurdo y dos pequeños asentimientos civiles (Villa Las Estrellas de Chile y Esperanza de Argentina) el resto de las bases son pequeñas estaciones científicas diminutas estructuras militares donde no viven más de 50 personas en temporada alta.

Ir a la Antártida no es sencillo, está aislada durante buena parte del año, no puedes alquilar un piso y comenzar a echar currículos. Sin embargo, más de cuatro mil personas viven en el sexto continente, por eso nos hemos preguntado cuales son las verdaderas condiciones de vida en el continente perdido.

Los misterios del sexto continente

Base Esperanza, 2016 (Argentina) - Andrew Shiva/Wikipedia

En la Antártida no hay, ni hubo nunca, población nativa. Se separó del resto de continentes mucho antes de que los seres humanos evolucionáramos y ha estado aislada desde hace más de 35 millones de años. Las condiciones climáticas, además, pusieron difícil eso de llegar allí hasta fechas recientes. Hasta 1820 por lo menos. Y eso la ha convertido en uno de los pocos sitios que han sido 'descubiertos' en sentido literal de la palabra.

Eso no quiere decir que el continente antártico esté vacío. Además de pingüinos, focas, calamares gigantes y otras muchas especies, en la Antártida viven unas 4000 personas en verano y unas 1000 en invierno. Hay unas 66 bases científicas de las que sólo 37 se ocupan durante todo el año. La española, sin ir más lejos, cierra durante los meses más duros del año.

¿Cómo es vivir en la Antártida?

El caso de Keri Nelson es paradigmático. Hoy por hoy, tiene 33 años y llegó a McMurdo (donde trabaja como dependienta de una tienda de suplementos) con 24. Según contaba en una entrevista, tras un par de días en Denver, comenzó a trabajar como portera. La escasez de voluntarios que quieran vivir de forma permanente en la Antártida hace que no haya muchos requisitos ni académicos ni profesionales. Al menos, en los trabajos de apoyo y los servicios básicos. Las tareas de limpieza son la puerta de entrada habitual.

"El ambiente de las bases antárticas es similar al de una residencia universitaria"

Aunque, según cuentan, lo más sorprendente es el ambiente: algo muy parecido a una residencia universitaria con sus zonas comunes y los dormitorios privados. O la mezcla perfecta entre una abadía benedictina y un crucero. Al menos durante los seis meses en los que no hay luz solar.

"La oscuridad me lleva a un lugar que no sabía que tenía dentro. Una especie de lugar tranquilo, un lugar en el que escuchar", decía Keri Nelson. Pero todo eso se combina con fiestas de disfraces, reuniones y actividades lúdicas. Un no parar en el lugar más aislado de la Tierra.

Frío, aislamiento y comunidad

Existe, además, un festival de cine en el que participan más de 30 bases. Existen liguillas deportivas, Juego de Tronos está de moda y, en McMurdo, hay tres bares abiertos en verano. Hay cosas curiosas como la 'Navidad antártica'. En realidad, no es en Navidad, sino el 21 de junio y es una especie de Día de la Antártida que se remonta a las primeras exploraciones. Casi todas las estaciones celebran este día con comida, bebida y fiestas.

En cambio, el uso de internet suele estar muy controlado. Aunque cambia de estación en estación, lo cierto es que los smartphones no son un recurso muy utilizado. En primer lugar, porque la infraestructura es limitada y tienen preferencia de uso los proyectos científicos. Y, en segundo, porque el ejército ejerce un control importante sobre la zona. Aunque eso no quiere decir que no se pueda acceder a internet.

Más allá de las investigaciones científicas, el estudio de la vida de estos grupos tan aislados nos permite proyectar como será la vida en el espacio exterior

Según dicen, pese al gélido ambiente, es un buen sitio para hacer comunidad. No sólo se cuida mucho que se pueda mantener un contacto fluido con la familia en el exterior, sino que se trata de que la "familia interior" esté unida y sea enriquecedora.

Algunos dicen que es lo más parecido a lo que será la vida en la Luna o en Marte, si es que conseguimos irnos allí. Y en muchos aspectos es cierto. Así que tendremos que mirar muy atentamente a esas pequeñas bases del Sur para poder comenzar el viaje hacia los confines del Universo.

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