El cambio de denominación de SpaceX es mucho más que un simple cambio de nombre y se lo pone muy difícil a sus empleados
Para algunas personas será ingenio, para otros una cara muy dura, pero la cuestión es que SpaceX ha encontrado la forma de esquivar las demandas y huelgas de sus trabajadores al conseguir la denominación de empresa de transporte aéreo. Eso supone que se regula bajo la Ley Laboral Ferroviaria, con todos los beneficios que supone dentro de la legislación estadounidense.
La noticia. El pasado 13 de marzo se hizo pública la resolución oficial por la cual SpaceX, la agencia espacial de Elon Musk, pasa a considerarse una empresa del sector ferroviario en Estados Unidos. Esto significa que su actividad ya no está sujeta a la tutela de la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB), que normalmente se encarga de proteger los derechos laborales de los trabajadores del sector privado.
Los despidos que lo empezaron todo. En enero de 2024, la NLRB puso sobre la mesa una demanda a SpaceX, después de que la compañía despidiese ilegalmente a 8 empleados. En dicha demanda se solicitaba la restitución de los empleados, el pago atrasado y una carta de disculpa a cada uno de ellos. Ante esta situación, SpaceX respondió con otra demanda a la NLRB, alegando que el procedimiento que se estaba llevando a cabo era inconstitucional.
Un as bajo la manga. Según la compañía de Elon Musk, la NLRB no debería poder actuar contra una empresa que se dedica al transporte. Añadía que una de sus misiones principales es el transporte de humanos y mercancías hacia la Estación Espacial Internacional. En muchos casos, estos trabajos se realizan para la NASA, por lo que, además, estarían prestando un servicio al Gobierno. Por todo esto, solicitaban acogerse bajo la Ley Laboral Ferroviaria.
Un plan que conviene a muchos. En los últimos años, SpaceX, así como otras compañías de Elon Musk, han sido objeto de denuncias de multitud de empleados descontentos, ya sea por su situación personal o por las malas prácticas realizadas en la compañía. En el caso de Neuralink, por ejemplo, se denunció una muy mala praxis hacia los animales de laboratorio.
Pero volviendo a SpaceX, el volumen cada vez más alto de denuncias podría poner en riesgo el ritmo de trabajo de la empresa. Esto, lógicamente, perjudicaría a sus directivos, pero también a las compañías que se benefician de sus servicios. Probablemente, todo el programa espacial de Estados Unidos colapsaría. Por todo esto, aunque parecía difícil, al final la empresa de Elon Musk ha tenido una resolución a favor de su nueva denominación.
Inmunes a las huelgas. Una de las peculiaridades de las empresas ferroviarias en Estados Unidos es que se benefician de protección estatal especial. Dado que se deben garantizar unos servicios mínimos de transporte, las huelgas y otras actividades similares que normalmente ralentizarían el ritmo normal de trabajo están muy controladas.
La NLRB ya no manda. Otra de esas protecciones especiales de las empresas ferroviarias es que la NLRB ya no tiene poder sobre ellas. Por lo tanto, los empleados despedidos no pueden recurrir a ella para denunciar su situación. En su lugar, la empresa se rige bajo las normas de la Junta Nacional de Mediación, mucho más laxa en la mediación de conflictos laborales. Es cierto que los empleados pueden solicitar huelgas, pero para ello deben someterse a un proceso largo y tedioso que en muchas ocasiones les hace cambiar de decisión.
¿Y ahora qué? Con esta nueva denominación, SpaceX tiene si cabe más poder y libertad que antes. Si se llevan a cabo medidas que supongan una mala praxis hacia los empleados, difícilmente las quejas de estos lleguen legalmente a buen puerto. Eso les da mucha manga ancha y agiliza muchísimo sus protocolos.
Otras victorias legales curiosas. No es la primera vez que SpaceX consigue una denominación legal inesperada. El año pasado, por ejemplo, se logró que la base Starbase se hiciese con la denominación de ciudad, de manera que todos los empleados que viven en las inmediaciones pasarían a convertirse también en habitantes. Esto, lejos de cambiar unos cuantos padrones, también daba a SpaceX más libertad a la hora de maniobrar en las áreas circundantes a su base. Como con la legislación ferroviaria, lo que puede parecer un pequeño cambio de nombre es capaz de cambiarlo todo.
Imagen | Gage Skidmore (Wikimedia Commons) |SpaceX
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