Salir de esa ratonera llamada Marte: esta enorme impresora 3D de metal puede ser la siguiente revolución de la industria espacial

Que no nos engañen los cantos de sirena ni los sueños espaciales, Marte será muchas cosas, pero, sin lugar a dudas, lo que es una ratonera, una trampa. Y es que el problema no es llegar al planeta rojo, tenemos la tecnología para llegar. El problema real es volver de allí.

Convertirnos en una especie interplanetaria, por usar la célebre expresión de Elon Musk, requiere una pieza fundamental: ser capaces de empezar de cero. Es decir, de la capacidad de cualquier comunidad perdida en el espacio sideral para volver a casa. Y lo más cerca que estamos de eso se llama 'Startgate'.

La clave no está en los cohetes impresos en 3D

Porque sí, lo de Relativity Space (una empresa que se fundó en 2016, que ha levantado 45 millones de dólares y que quiere fabricar cohetes con impresoras 3D) es alucinante. Pero, sobre todo, por la impresora, por el cambio que supone a la hora de pensar la fabricación de un cohete.

La atención pública se ha centrado en el 'Terran 1', el primer cohete (inspirado por el Starcraft) que prepara la compañía, y en cómo la empresa se ha convertido en un actor serio de la industria del espacio comercial (consiguiendo un espacio permanente en la plataforma LC-16 de Cabo Cañaveral). Pero lo realmente interesante está pasando en Los Ángeles

Aunque exagera un poco, en lo esencial, Tim Ellis, el CEO de Relativity Space, tiene razón. Como explicaba en The Verge que “durante los últimos 60 años, la forma en que se han construido los cohetes no ha cambiado realmente”.

Sino en la fábrica autónoma de cohetes

Por eso, Relativity huye de la línea de montaje tradicional y basa su enfoque en construir unas gigantescas impresoras 3D capaces de imprimir todas las partes necesarias para fabricar todo un cohete. No es sencillo porque "todo un cohete" significa "todo": los motores, los tanques y la estructura del propulsor, incluidos.

Y eso conlleva redefinir y simplificarlo todo. Un cohete tradicional está formado por más de 3.000 piezas: para que 'Terran 1' funcione necesitan un modelo con casi cien veces menos y que sea modificable con facilidad. Eso es algo que Stargate, la impresora 3D de metal en la que trabajan, podría elaborar sin casi intervención humana.

En Verge, Ellis dice que tienen dos productos: los cohetes, por un lado, y la fábrica, por el otro. Pero está claro que si pueden Stargate alcanza la madurez y es susceptible de ser enviada a sitios como Marte, las reglas del juego habrán cambiado radicalmente. Ese es el tapado: sea de Relativity o no, esa es una de las tecnologías que necesitamos para ir más allá.

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