Sí, la NASA ha identificado un asteroide "potencialmente peligroso" para la Tierra. No significa lo que parece

Se acerca el fin del mundo. No sé si os habíais enterado. Al fin y al cabo, vamos a tope con el día a día y, cuando uno quiere darse cuenta, resulta que está a dos días de que la civilización tal y como la conocemos de paso a un invierno post-apocalíptico. Al menos, eso dicen los mensajes que llevan dando vueltas desde hace un par de años: que según la NASA el asteroide 2009 FJ1 destruirá nuestro planeta el 6 de mayo de 2022. El único problema es que, en fin, es mentira.

El 2009 FJ1. No todo es mentira, claro. Para que uno de estos mensajes funcionen es mejor tener algo de verdad. En este caso, el "algo de verdad" es que el 2009 FJ1 existe. Fue descubierto hace 13 años, en mayo de 2009. Tiene un diámetro de entre 10 y 20 metros y, en fin, no supone ningún peligro. Siempre hay una posibilidad de impacto (hablamos de decenas de cuerpos moviéndose a oscuras en el espacio), pero en este caso es bajísima: se espera que la piedra pase a dos millones de kilómetros de la Tierra.

Además, en caso de que los cálculos fallaran y el 2009 FJ1 nos diera de lleno, no pasaría prácticamente nada. Los mensajes hablan de "una explosión equivalente de 230 kilotones de dinamita"; pero lo cierto es que lo más probable es que se desintegrara en las capas altas de la atmósfera (y que lo poco que llegara a la superficie, si es que llega algo, impactara en el mar).

2009 FJ1 en relación a La Tierra | NASA

¿Cómo es posible que la NASA avale semejante alarmismo? La NASA o la ESA, tanto da. Porque si algo tienen en común estos mensajes es que vienen con el "supuesto" aval de una gran agencia espacial. Sin embargo, ese aval siempre está a mitad de camino entre el malentendido y la mala fe. La NASA monitoriza cuerpos celestes y los cataloga; sin embargo, pretender sin más que un asteroide "potencialmente peligroso" es realmente, un peligro es simple y pura manipulación.

¿Qué significa "potencialmente peligroso"? Para que un asteroide, meteroide o cometa sea considerado "potencialmente peligroso" debe cumplir dos requisitos: que vaya a pasar a menos de 0,05 unidades astronómicas de la Tierra (es decir, a menos de 7.500.000 kilómetros) y que su magnitud absoluta (un sistema para catalogar el tamaño de los objetos según su brillo) sea superior a 22. El 2009 FJ1 reunía esos dos requisitos: iba a pasar a dos millones de kilómetros y tiene una magnitud absoluta de 27.

Pero si utilizamos alguna escala de riesgo de impacto, la situación se vuelve claramente tranquilizadora. El valor de 2009 FJ1 en la escala de Palermo (una escala de tipo logarítmico que mide el riesgo de impacto de un objeto próximo a la Tierra) era -4.41. Solo empezaría a preocuparnos algo que esté con valores inferiores a -2; algo que ha pasado solo un par de veces en los últimos años, con Bennu (-1,41) y con 1950 DA (-1,42). Con valores superiores a -4 hay casi una treintena de cuerpos "cercanos". Pero la situación se vuelve más evidente si miramos el valor del asteroide en la escala de Turín (la clasificación del peligro de impacto): un enorme y contundente cero.

¿Por qué pasa esto? ¿No debríamos comunicar mejor? Porque cuando hablamos de "peligro potencial" tenemos que escoger requisitos muy genéricos: la idea es tener un sistema de alarma que nos avise de cualquier posible peligro y, por eso, recoge muchos objetos que ni son ni serán una amenaza. Como dice el célebre colorario de seguridad aeroespacial: "más vale prevenir que curar". El problema es que mucha gente se aprovecha de la situación para generar desinformación y mover cantidades ingentes de bulos aeroespaciales.

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