Alpha Centauri es la gran duda sobre si hay más planetas habitables. Ahora la NASA al fin quiere resolverla

Ya sea por un apocalipsis volcánico, la colisión de un asteroide, el enfriamiento del núcleo terrestre, el crecimiento del sol o el cambio climático, lo más probable es que si queremos seguir vivos como especie tengamos que abandonar nuestro querido planeta. El problema, en fin, es que no tenemos a dónde irnos.

Y es que, una vez descartados los candidatos más cercanos (Marte, el cinturón de asteroides o las lunas de Júpiter), la siguiente opción está a cuatro años luz de nuestro sistema planetario y ni siquiera sabemos si es realmente un sitio habitable o se trata de "ratonera tóxica incompatible con la vida compleja". La buena noticia es que lo sabremos pronto.

Tres fechas, tres cohetes, una misión La de saber si los planetas que giran alrededor del sistema Alpha Centauri son capaces o no de albergar vida. Para ello, la NASA acaba de lanzar tres sondas para estudiar un vecindario tan raro como interesante. El objetivo son el sistema binario que forman Alpha Centauri A y B, por un lado; y, por el otro, Próxima Centauri, que está un poco más alejado de esas dos estrellas y es el astro más cercano al Sol.

Dos de esos lanzamientos están orientados a determinar si la luz ultravioleta emitida por estas estrellas es dañina para cualquier forma de vida; la otra sonda analizará la tupida estructura de rayos X, nubes de gases y partículas que hay en esa zona del universo. En un principio, hasta ahora no se han encontrado planetas en el sistema binario, pero sí hemos localizado dos alrededor de Próxima Centauri.

¿Por qué es importante? Como explicaba uno de los investigadores, Brian Fleming, "comprender la radiación ultravioleta es extremadamente importante para comprender qué hace que un planeta sea habitable». Y es que, en el fondo, lo que se está poniendo en cuestión es nuestra definición de lo que hasta ahora consideramos habitable. Un concepto tan amplio que, en último término, no significa realmente nada. Si no somos capaces de encontrar definiciones más precisas y útiles, seguiremos encontrando exoplanetas, pero poco más.

Entender mejor el sol Sin embargo, esto es mucho más complicado de lo que parece. Desde la Tierra no podemos estudiar este tipo de cosas porque la capa de ozono bloquea nuestra capacidad para analizar la luz en una longitud de onda ultravioleta. De ahí, que las agencias espaciales se vean obligadas a mandar sondas al espacio equipadas con dispositivos técnicos que permitan medir y estudiar las emisiones de estas estrellas.

Esto hace que sepamos muy poco de la dinámica ultravioleta de las estrellas. Bueno, en realidad, solo sabemos algo de la dinámica ultravioleta del Sol y eso, comparativamente hablando, quiere decir que tampoco sabemos demasiado. Si podemos estudiar las estrellas cercanas, podemos ya de paso entender mejor la nuestra y prepararnos para eventos peligrosos que puedan ocurrir en el futuro.

La manera más rara de ser egoístas. Decía el poeta francés Paul Éluard que "hay muchos mundos, pero todos están en este". Y, a menudo, más que un verso, parece una descripción precisa de la forma en la que nos relacionamos con el conocimiento astronómico. Las sondas, los observatorios y los satélites funcionan como boomeranes: los lanzamos allá fuera, sí; pero el conocimiento que genenran acaba siempre volviendo a nosotros, refiriéndose a nosotros. Por eso es tan necesario.

Imagen | ESO/L. Calçada/N. Risinger

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