Vigo presume de tener la cuadratura del círculo energético: asegura que ahorrará mientras abarrota la ciudad con 11 millones de LED para Navidades

Quizás lo hayas notado ya esta madrugada, al pasear por las calles de tu ciudad. Y si no es así, no te preocupes, con toda probabilidad lo percibas a lo largo de los próximos días y semanas. España se apaga. Negocios y edificios públicos han empezado a aplicar el plan de ahorro del Gobierno, controlando el uso del aire acondicionado y desconectando los escaparates por la noche.

Mientras el país mira los termostatos y el reloj para vigilar las horas, en Vigo avanza la instalación de 11 millones de luces LED, un despliegue hiperbólico con el que se prepara para revalidarse como la ciudad con “la mejor Navidad del planeta”, en palabras de su alcalde, Abel Caballero.

¿Dispendio? ¿Blindaje de una marca que ha ido ganando fama y repercusión económica con el paso de los años? ¿Una decisión desafortunada dado el contexto, con buena parte del país por encima de los 30º y cuando Bruselas y el Gobierno piden a los negocios que se aprieten el cinturón? El debate está servido. Y los argumentos, sobre la mesa. Por lo pronto, Caballero asegura haber dado casi con la cuadratura del círculo energético: ahorrar un 14,5% mientras abarrota la ciudad de LED.

Lo primero, el contexto. No es la primera vez que Vigo arranca el montaje del alumbrado de Navidad en agosto. Desde hace años, de hecho, lo habitual es que se ponga manos a la obra hacia la mitad del verano, una decisión que tiene tanto de logística —desplegar 3.000 arcos y enormes adornos luminosos no es algo que pueda dejarse para última hora— como de marketing.

Si la Navidad viguesa ha logrado convertirse en una marca de tirón nacional y despuntar con cierta frecuencia como trending topic es en gran medida porque hace ya algunos años, en 2018, Caballero viralizó la presentación de las fiestas “top” del planeta, en sus propias palabras. También entonces el montaje arrancó en pleno verano. Y también entonces generó una polvareda mediática notable.

Las cosas hoy sin embargo son bastante distintas. El riesgo creciente de que Moscú corte el suministro de gas, la inflación y la necesidad de prepararse ante el invierno han llevado a Bruselas a trazar un plan energético con un reflejo claro y ya totalmente palpable en España: desde esta pasada medianoche, hay edificios que aplican las medidas de ahorro del Gobierno, como la regulación del aire acondicionado en interiores o el apagado de la iluminación en edificios públicos y escaparates durante las noches. El objetivo: reducir el consumo de gas en el país en alrededor de un 7%.

¿Qué ocurre en Vigo? El telón de fondo no es el mejor para Vigo, enfrascada desde hace años en la promoción de sus Navidades como “las mejores del planeta”. La urbe olívica, en la que las fiestas pasaban hasta hace poco sin pena ni gloria, con saldos de visitantes discretos en el mejor de los casos, ha logrado hacer de la Navidad una de sus señas de identidad. Y un importante motor económico. Muy estacional, de apenas dos meses; pero importante, desde luego.

Caballero asegura que la Navidad atrae a "2,2 millones de visitantes" y ayer mismo reivindicaba durante una entrevista en La Sexta que deja un retorno de “cerca de mil millones de euros”. Un dato objetivo lo aporta el INE: en diciembre de 2019 los hoteles de Vigo alojaron 46.100 personas, durante el mismo mes de 2016, cuando las fiestas viguesas apenas tenían tirón más allá de la ciudad, eran 22.900. El alumbrado se activa a finales de noviembre y se prolonga la primera mitad de enero.

Para lograrlo el Ayuntamiento dedica a la campaña una considerable cantidad de recursos y traza una planificación a largo plazo de la que hace gala con frecuencia. Según precisa La Voz de Galicia, en las Navidades de 2018-2019 Vigo firmó un contrato con la firma de iluminación Ximénez por tres temporadas y cerca de 2,5 millones de euros. En total el rotativo gallego calcula que la factura de las fiestas del año pasado, entre belén, decoración, vegetación o megafonía, rondó los 1,3 millones.

Los datos sobre la mesa. Vigo quiere desplegar este año 11 millones de luces LED a lo largo y ancho del municipio, tantas como en 2021. El despliegue previsto por el Ayuntamiento incluye 3.000 arcos y una estrella polar de 14 metros, reclamos a los que probablemente se irán sumando otros que repiten desde hace varios años, como una enorme noria, mercadillo, belenes, atracciones y varios árboles de Navidad iluminados, incluido uno artificial, formado exclusivamente por miles de luces LED, y otro natural, en plena alameda central, que supera los 30 metros de altura.

¿Qué gasto energético supone? El Ayuntamiento defiende que este año retrasará el encendido media hora y adelantará el apagado otros 30 minutos, lo que le permitirá recortar una hora y ahorrar el consumo alrededor de un 14%, “el doble de lo que plantea el Gobierno y Europa”, zanja el alcalde olívico. Ayer, en LaSexta apuntaba al 14,5% y deslizaba que podría ser mayor si hiciera falta.

Durante una entrevista en Tele5, Caballero precisaba que la comparativa, eso sí, se hace con el consumo de las Navidades pasadas y no se detalla cuántos kilovatios exigen las 11 millones de LED. Desde el Gobierno locaal se precisa solo el coste económico: 30.000 euros en 2021. El dato, aclara, representa la mitad de lo que se puede destinar en subvenciones a un club local. En cuanto a electricidad, esgrime que es menos de lo que exige un estadio de 30.000 plazas en enero.

El debate de fondo: la ecuación ahorro-economía. El debate de fondo va mucho más allá de la Navidad, de las luces de Vigo o de árboles XXL repletos de bombillas. El reto es cómo maridar el ahorro de energía y la economía. Caballero defiende que la Navidad es turismo y genera riqueza y empleo: "Es una actividad económica como otra cualquiera y así debe ser enfocada".

"Las luces LED prácticamente no consumen, pero generan cientos y cientos de millones e euros en economía y esta es una actividad importantísima, con 2,2 millones de visitantes. Se puede mantener la actividad ahorrando el doble de lo que Europa pide a España", reivindica el regidor, que incluso va más allá y apunta al escenario internacional: "Si quitamos la Navidad, ganaría Putin".

Críticas que van más allá de la Navidad. No todos lo ven igual. Hay quien alerta del coste en términos de imagen que podría tener para España llegar a diciembre presumiendo ante el resto de sus socios europeos de la ciudad más iluminada del mundo y cuestionan lo oportuno de que Vigo mantenga su estrategia en un escenario excepcional ocasionado por una guerra.

Serafín González, del CSIC y la Sociedade Galega de Historia Natural, señala a El País la contradicción de que Vigo apueste por las LED para su alumbrado público con el fin de ahorrar energía mientras despide cada año con un despliegue de 11 millones de luces: “Ya que conseguimos reducir en un 70% el consumo de energía poniendo LED, ahora vamos a poner un 70% más de luces y entrar en una carrera desbocada instalando más y más iluminación como si más fuera mejor”.

¿Una cuestión de imagen? Sobre el resto de países de la UE, alerta: “Verán un ejemplo de despilfarro y de insolidaridad. Hay que recordar que debemos mostrar apoyo a un país que está en guerra por defender su democracia”. Según sus cálculos, con la energía que consumen las luces de Navidad de Vigo se podría costear la factura anual de 35 familias. Si se aplicase la misma lógica en el resto de ciudades del país se obtendría energía para cubrir las necesidades de 5.000 hogares.

Imágenes | Concello de Vigo y J. Carlos Nesta (Flickr)

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