
El último “libro rojo” de la NEA y la OIEA apunta a que existen recursos suficientes para cubrir la demanda nuclear hasta 2050 y más allá, pero también indica que nos faltan minas para poder extraer el uranio necesario
El aumento de la demanda eléctrica mundial está devolviendo a la energía nuclear al centro de la agenda global. Sin embargo, un informe elaborado por la Agencia de Energía Nuclear de la OCDE (NEA) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), arroja una curiosa contradicción: al parecer hay suficiente uranio en el mundo, pero no tenemos suficientes medios para extraerlo.
¿Por qué vuelve a crecer el interés por la nuclear? En los próximos años, se prevé un aumento de la demanda eléctrica a nivel mundial. Para este año, la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) ha situado sus previsiones en un 3,6%; en 2027, subirá hasta 3,8%, con 30.700 TWh. Cuestiones como la necesidad de refrigerarse durante las olas de calor, el auge de los vehículos eléctricos, el desarrollo de tecnologías como los centros de datos IA, las tensiones geopolíticas y sus consecuencias, o el crecimiento de la industria global (con China igualando en consumo eléctrico a la Unión Europea) son algunas de las razones para este momento dorado de la energía nuclear, al que se ha rendido, al menos parcialmente, hasta la propia Europa.
La buena noticia: hay recursos de sobra. Ante esta importante subida del consumo eléctrico mundial, según el informe Uranium 2026: Resources, Production and Demand, elaborado conjuntamente por la Agencia de Energía Nuclear de la OCDE (NEA) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), nuestro planeta tiene uranio disponible para cubrir incluso las previsiones de mayor expansión nuclear contempladas por el documento.
Este “libro rojo”, como se conoce el informe, afirma que los recursos identificados y recuperables de uranio a un coste inferior a 260 dólares/kgU superan los 8,1 millones de toneladas, un 2,1% más que lo recogido por la edición anterior. Aplicando un límite de coste más bajo, como, por ejemplo, menos de 130 dólares/kgU, los recursos se mantienen estables, en torno a 5,9 millones de toneladas. Según el informe, esta base nuclear ya sería más que suficiente para cubrir hasta el escenario de expansión más optimista hasta 2050.
La demanda crece y las previsiones también. La capacidad nuclear mundial, que según las últimas mediciones del estudio, en 2025 estaba por los 398 gigavatios eléctricos (GWe), podría alcanzar a mediados de siglo 565 GWe en los escenarios más conservadores y hasta 916 GWe en los más alcistas. De ser así, la demanda anual de uranio pasaría de las 64.500 toneladas actuales a entre 84.800 y 143.900 toneladas en 2050.
La mala noticia: no es un fallo geológico, sino de infraestructura. Tener uranio bajo tierra no significa que podamos utilizarlo. Estos recursos tienen que convertirse primero en producción minera, y ahí está el problema al que hace referencia el informe: no hay suficientes minas en funcionamiento o en desarrollo para acompañar el crecimiento previsto de la demanda.
Para cubrir ese escenario de fuerte crecimiento nuclear, sería necesaria una «inversión oportuna, sustancial y sostenida», como indica la OIEA. Sin embargo, los plazos para el desarrollo de proyectos de extracción de uranio son larguísimos y varían entre los 15 y 20 años, debido, principalmente, a la dificultad para identificar este recurso y a las limitaciones para obtener permisos e impulsar nuevos proyectos.
La industria ya se ha puesto con ello. Tras años de cierres temporales, proyectos paralizados y precios deprimidos, el sector minero de este recurso comienza ahora a reactivarse. Entre los años 2023 y 2024, la inversión mundial en exploración y desarrollo del uranio llegó a los 1.900 millones de dólares, un 46% más que en el bienio anterior. Este aumento coincide con el buen momento del precio del uranio en los mercados internacionales, con un valor que este verano de 2026 rondaba los 90 dólares por libra.
También se está dando un aumento en la producción global, que en 2024 alcanzaba las 61.925 toneladas de uranio, frente a las 47.371 toneladas de 2021. Esto se debe, principalmente, a la recuperación de la producción de minas existentes como las de McArthur River y Key Lake en Canadá y a la reapertura de instalaciones en Namibia y Australia.
¿Y España? España es uno de los mejores ejemplos de lo que indica el informe. Nuestro país tiene recursos de uranio, pero no lo produce. El estudio estima 34.350 toneladas identificadas en España, principalmente en Salamanca. Los proyectos de Retortillo, Zona 7 y Alameda podrían aportar una producción significativa, pero no han llegado a convertirse en minas operativas, en buena medida por los obstáculos administrativos y regulatorios que han encontrado.
En cuanto a energía nuclear, España cuenta con siete reactores operativos que necesitan entre 900 y 1.550 toneladas uranio anuales para abastecerse. De momento, porque, de acuerdo con el Ministerio para la Transición Ecológica, los planes contemplan un cese progresivo de nuestro parque nuclear hasta el año 2035.
Imagen | Johannes Plenio
Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com
VER 0 Comentario