
La central AlpinSolar, instalada en la pared de la presa de Muttsee, ha demostrado que el frío y la nieve pueden convertirse en una gran ventaja
La lógica del sector solar nos dice que los paneles deben ir abajo, donde hace calor y las carreteras llegan sin problema. No debería ser buena idea colocarlos en lo alto de una montaña, pero un proyecto en los Alpes suizos ha dado la sorpresa con un rendimiento extraordinario. Lo curioso es que lo que impulsa su rendimiento es justo lo que muchos daban por hecho que lo iba a hacer fracasar.
Una granja solar en un sitio inesperado. La instalación se llama AlpinSolar y está situada en la presa del lago Muttsee, en el cantón suizo de Glarus, a una hora de Zúrich. Esta construcción está situada a 2.500 metros de altitud y es la presa más alta de Europa, además de la más larga de Suiza.
Paneles por doqueir. Unos 5.000 paneles solares bifaciales, fabricados por la empresa suiza Megasol, cubren más de un kilómetro de la pared de la presa, orientada al sur para captar sol de la mañana a la noche. Al ser una superficie inclinada, la nieve se desliza sola sin necesidad de limpieza manual.
Una instalación compleja. La presa es inaccesible por tierra, así que cada panel, cada pieza y cada herramienta se tuvo que transportar por helicóptero. Por ejemplo, la grúa que ayudó a instalar los paneles, y cuyos componentes se trasladaron allí para luego montarla y que comenzara a poder operar.
Megavarios de la nada. La planta, operativa desde 2022, tiene una potencia instalada de 2,2 MW y genera unos 3,3 millones de kWh al año, suficientes para abastecer entre 700 y 750 hogares según diversas fuentes.
Maldita niebla. El país alpino genera electricidad de sobra en verano, pero no ocurre lo mismo en invierno, que es justo cuando más la necesita. Ese déficit podría empeorar notablemente si Suiza empieza a cerrar sus centrales nucleares, y alternativas como la energía eólica ha tenido dificultades para desarrollarse allí. La solar tradicional tampoco ayuda demasiado: un panel en el valle solo genera una cuarta parte de su producción normal en invierno, en parte porque la niebla puede quedarse asentada en las zonas bajas durante semanas.
Mejor arriba que abajo. Lo curioso es que la idea de instalar la granja solar a gran altitud le daba la vuelta a la situación. La planta está por encima de la línea de la niebla, y el aire fino y limpio deja pasar más luz solar. El frío, lejos de reducir el rendimiento, ayuda: los paneles solares funcionan de forma más eficiente cuando no están sobrecalentados. Y la nieve actúa como un espejo gigante, reflejando luz adicional hacia los paneles desde abajo (efeto albedo), lo que puede disparar la producción.
Sorpresa. AlpinSolar genera cerca de la mitad de toda su producción anual durante el invierno, justo la estación en la que el país más lo necesitaba. De hecho, llega a producir hasta tres veces más que una planta similar en zonas de baja altitud durante los meses de febrero y marzo. Ese fue argumento suficiente para que la cadena de supermercados Denner firmara un acuerdo de compra de energía a 20 años con el proyecto en una alianza con Axpo e IWB, constructores y desarrolladores del proyecto.
A copiar el proyecto. El resultado ha acabado convenciendo también al gobierno suizo, que aprobó una ley de vía rápida apodada "Solar Express" para facilitar el desarrollo de nuevos proyectos que de hecho dejan atrás a AlpinSolar. Entre ellos destaca un parque alpino cerca de Sedrun en el que se quieren construir hasta 4.200 proyectos solares en zonas bajas y de montaña del país. Austria, Italia y otros países siguen el experimento de cerca. Ese y otros, por cierto.
Imagen | Axpo
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