El mar se está tragando el Algarve y Portugal tiene un plan: vaciar el fondo del mar para salvar sus playas
El paradisiaco litoral del Algarve central se enfrenta a uno de los grandes problemas costeros de las últimas décadas, fruto del aumento del nivel del mar y que los eventos climáticos extremos sucedan cada vez más a menudo: el océano se está tragando sus playas. Así que ha dejado atrás los clásicos espigones para llevar a cabo una de las regeneraciones costeras más ambiciosas de su historia: mover más de dos millones de toneladas de arena del fondo del mar hasta la orilla.
Falta playa en el Algarve. El problema de la erosión en la zona de la playa de Forte Novo y la playa de Garrão (ambas en el municipio de Loulé, distrito de Faro) no es nuevo, pero los temporales de este invierno lo agravaron de forma preocupante, como explica la Agencia Portuguesa de Medio Ambiente: sus registros han documentado un retroceso máximo de hasta 15 metros en la playa de Loulé Velho-Trafal y de 14 metros en la zona de Quarteira-Garrão. En la playa de Forte Novo se detectó un retroceso de seis metros adicionales. Estos datos sitúan a este tramo como uno de los más críticos de todo Portugal continental.
Por qué es importante. La erosión costera representa un riesgo físico real para la población y las infraestructuras: cuando el arenal de una playa retrocede de forma sostenida, la costa queda expuesta directamente al oleaje, lo que acelera la erosión de acantilados, amenaza infraestructuras cercanas y destruye los ecosistemas dunares asociados. Según un informe de 2024 publicado en la plataforma científica Copernicus de la Unión Europea, entre el 27 y el 40 por ciento de las costas arenosas europeas experimentan retroceso activo, con especial incidencia en el Mediterráneo y el Atlántico ibérico.
Por otro lado, el Algarve es uno de los grandes motores turísticos de Portugal. La región registró más de 20 millones de pernoctaciones en 2023, según el Instituto Nacional de Estadística portugués y en 2025 concentraba 85 playas con Bandera Azul, la máxima certificación europea de calidad costera. Perder playas supone perder su principal activo económico, que mayoritariamente vive del turismo de sol y mar.
Contexto. Esta intervención se enmarca dentro de la Estrategia de Gestión Integrada de la Zona Costera de Portugal, que tiene como objetivo lograr una zona costera desarrollada de forma armoniosa y sostenible en un plazo de 20 años (vigente desde 2009). La APA ya ha ejecutado operaciones similares e incluso de mayor envergadura: ostenta el récord Figueira da Foz, donde movió más de 3,3 millones de metros cúbicos de sedimentos en el tramo Cova-Gala/Costa de Lavos, con una inversión de 21,1 millones de euros. La de Quarteira-Garrão es, por tanto, la segunda gran operación de este tipo en poco más de un año, lo que refleja la política del Estado en protección costera.
El proyecto Quarteira-Garrão es la respuesta técnica a un problema de escala regional de la dinámica erosiva que afecta a todo el Golfo de Cádiz. Portugal ha optado por grandes aportaciones de arena en lugar de construir espigones rígidos de roca, siguiendo las tendencias europeas. Este tipo de soluciones buscan tener un menor impacto visual y una mejor integración en el ecosistema dinámico costero.
En cifras. La operación, sin ser la más grande de la historia de Portugal, tiene unos números que impactan:
- Traslado de aproximadamente 1,4 millones de metros cúbicos de arena (unos dos millones de toneladas).
- Rehabilitación de 6,7 kilómetros de frente costero.
- Ensanchamiento medio previsto de 37 metros.
- Presupuesto de la licitación: 14,9 millones de euros.
Cómo lo están haciendo. La técnica que Portugal está aplicando se llama alimentación artificial de playas o beach nourishment y consiste en extraer sedimentos de zonas submarinas cercanas y depositarlos en la orilla mediante dragado y tuberías. El proyecto se ha ejecutado por fases, tramo a tramo y de forma coordinada con el organismo de Patrimonio Cultural de Portugal y tras una evaluación de impacto ambiental: por un lado, para controlar la deposición de sedimentos en cada punto evitando la saturación y por otro, porque ese área submarina de extracción contiene restos de patrimonio arqueológico subacuático. Las obras comenzaron entre el 2 y el 3 de abril y la finalización estaba prevista para el 6 de mayo, a tiempo para el comienzo de la época de baño.
Sí, pero. La regeneración artificial de playas es una solución eficaz a corto y medio plazo, pero no resuelve el problema de fondo como advierte la ciencia: la arena depositada vuelve a moverse por la acción del oleaje, las corrientes y los temporales. En la mayoría de los casos documentados en Europa, las playas regeneradas requieren una nueva intervención a los pocos años (puede ser más de una década), dependiendo de la exposición energética de la costa.
El problema estructural de fondo es la pérdida crónica de sedimentos en todo el sistema litoral, agravada por el cambio climático, la subida del nivel del mar y la reducción del aporte fluvial de arena causada por la regulación de ríos con presas. Si no se solucionan esas causas de forma integral, la recarga de playa es poner un parche. De hecho, la propia APA lo reconoce al enmarcar la intervención dentro de una estrategia más amplia de protección del litoral y monitorizar de forma continua en busca de la próxima actuación.
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Portada | Bengt Nyman y Ludovico Ceroseis
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