Hay tan pocas abejas que en el Reino Unido hay una ley que obliga a las casas nuevas a tener "habitaciones" para ellas

Las abejas que no hacen miel ni tienen reina son las que más necesitamos: el Reino Unido ya les construye casas por ley

Eva R. de Luis

Editor Senior

A escala global la humanidad se enfrenta a un desastre natural al que todavía no nos hemos hecho a la idea: el "apocalipsis de los insectos". La ciencia lleva años evidenciando su declive y aunque sin pensarlo detenidamente la primera impresión puede ser "qué bien librarnos de los moscitos", esa pérdida amenaza ecosistemas esenciales para la vida humana. En ese desplome hay un eslabón más crítico y débil si cabe: los polinizadores. Su desaparición no implica solo a la flora, sino también a la alimentación. 

Ante la progresiva urbanización y la pérdida de sus hábitats naturales, la arquitectura actual del Reino Unido ha comenzado a integrar soluciones de microconservación en los propios edificios: los Bee Brick, un ladrillo que además de sostener paredes, aloja abejas. Lo que empezó como un proyecto de diseño sostenible se ha convertido en un fenómeno de política urbanística que se está extendiendo por el mundo. 

Ladrillos para abejas. Como puedes ver bajo estas líneas, un ladrillo para abejas se parece bastante a un ladrillo normal y corriente, pero con una particularidad: en su cara frontal presenta 18 cavidades de distintos diámetros. La parte trasera es sólida, lo que impide que los insectos penetren en el interior del edificio. Está hecho de hormigón prefabricado y en su mayor parte reciclado (75 % de residuos de granito procedentes de la industria del caolín de Cornualles y un 25 % de árido de granito y material cementante como aglutinante). 

Tras la elección de diseño y materiales empleados hay detrás años de pruebas e investigación no solo de profesionales de la ingeniería, sino también de la biología, como recoge el registro de investigación de la Universidad de Falmouth. Este Bee brick puede integrarse directamente en la obra de fábrica de un edificio nuevo, sustituir un ladrillo existente en una reforma o colocarse de forma independiente en un jardín o huerto. A modo de presentación, a quien se le ocurrió la idea fue a la empresa británica Green&Blue y el primer ladrillo llegó al mercado en 2014. 

Así luce un ladrillo para abjeas. Green and blue

Por qué es importante. Porque las abejas son uno de los principales motores de la polinización de los ecosistemas terrestres. Según la Evaluación Temática sobre Polinizadores, Polinización y Producción de Alimentos del IPBES, más de tres cuartas partes de los principales cultivos en el mundo se benefician de la polinización animal y aproximadamente un tercio del volumen global de alimentos producidos dependen de ella de forma directa. Ese mismo informe señala que el 87,5% de las plantas con flor del planeta son polinizadas por insectos u otros animales. 

Y aunque en el imaginario colectivo asociamos esa función a las abejas de la miel (Apis mellifera), esta es en realidad una excepción: son una especie social, domesticada y explotada por los humanos. En pocas palabras: son abrumadora minoría. La mayoría de las abejas no produce miel, no tienen reina y no forman colonias. Eso sí, son polinizadoras de primera y algunas están especializadas en especies concretas. Su declive no tiene sustituto: si desaparecen, habrá plantas que se queden sin polinizador.

Contexto. En el Reino Unido existen aproximadamente 270 especies de abejas y el 90% de ellas son solitarias, como recoge el National Bee Unit británico. Y no es un caso aislado: en la lista roja europea de abejas de la UICN también son mayoría y a escala mundial el Journal of Applied Ecology establece que más del 75% de las más de 20.000 especies de abejas descritas son solitarias. O sea, no es un caso aislado de las islas. Y la problemática de las abejas británicas tampoco es exclusivo: están perdiendo su hábitat de nidificación a velocidad estratosférica. 

Históricamente hacían sus nidos en oquedades que brindaba la construcción, como madera muerta, grietas del mortero en edificios viejos, huecos entre las piedra y también en taludes de tierra sin pavimentar, en huecos entre piedras... espacios que con la edificación moderna, tan homogénea y sellada (en comparación con lo anterior), han desaparecido.  Tampoco ayuda el uso a gran escala de pesticidas, la desaparición de praderas o los efectos del cambio climático, que están desplazando hacia los márgenes a especies adaptadas a temperaturas más bajas. Y eso que este estudio de la Anglia Ruskin University evidencia que las abejas solitarias de suelo anidan en una gama de hábitats más amplia de lo que se creía.

Habitaciones para abejas por ley. La ciudad costera del sur de Inglaterra Brighton & Hove fue la primera en convertir los Bee Bricks en un requisito legal para nuevas edificaciones. Desde enero de 2022 todos los edificios nuevos de más de cinco metros de altura deben incluir tanto Bee Bricks como cajas nido para vencejos. Fuera de allí, Cornualles adoptó en 2018 una guía oficial de planificación que incluye los ladrillos para abejas como medida prescriptiva de biodiversidad y varias constructoras del sur de Inglaterra los integran voluntariamente en sus proyectos desde hace más de una década.

¿Y funcionan? Los ensayos realizados en Cornualles entre 2019 y 2021 demuestran resultados modestos: las tasas de ocupación fueron bajas, aunque se registró actividad de nidificación en ladrillos de todos los colores y en entornos tanto urbanos como rurales. Las especies que más los usaron fueron la abeja albañil roja (Osmia bicornis) y las cortadoras de hojas del género Megachile.

El Conservation evidence de la Universidad de Cambridge sistematiza los estudios disponibles sobre hábitats artificiales para abejas y concluye que las cajas nido y los sistemas de cavidades sí son utilizados por las abejas solitarias, siempre y cuando estén bien diseñados y ubicados. Para que funcionen, los ladrillos necesitan estar orientados al sur, a más de un metro del suelo y cerca de plantas con flor. Sin esas condiciones, la probabilidad de que una abeja los colonice cae drásticamente. 

Sí, pero. Además de los resultados modestos precisamente por diseños y disposiciones no idóneas, hay expertos como Dave Goulson, profesor de biología en la Universidad de Sussex y uno de los investigadores sobre abejas más reputados del Reino Unido, advierte para The Guardian que los orificios de los Bee Bricks son demasiado pequeños y poco profundos para la mayoría de las especies de abejas solitarias y que la iniciativa corre el riesgo de ser greenwashing para el sector inmobiliario: "Nos engañamos si pensamos que tener uno de estos en cada casa va a marcar una diferencia real en la biodiversidad. Se necesita una acción mucho más sustancial".

Por otro lado, otros profesionales de la ecología señalan que concentrar cavidades en un único punto fomenta la convivencia entre especies y facilita la propagación de ácaros y patógenos, a diferencia de lo que ocurre en la naturaleza, donde los nidos están dispersos y aislados. El consenso actual es que los Bee Bricks son una herramienta válida pero insuficiente por sí sola: necesitan mantenimiento, un contexto vegetal adecuado y un estudio en el tiempo más prolongado.

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Portada | Green & Blue y Dmitry Grigoriev 



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