Una estudiante de 17 años ha convertido bidones industriales en barriles de lluvia. Su objetivo: que 170.000 litros no acaben en ríos y acuíferos

Barriles
  • El proyecto de Kaitlyn Tran evita que cientos de miles de litros de escorrentía acaben en el acuífero Edwards, en Texas

  • Un proyecto que le ha valido a Tran hacerse con uno de los Premios Gloria Barron de este año

Antonio Vallejo

Editor

La escorrentía es el flujo de agua de lluvia, nieve o deshielo que circula sobre o a través de la superficie terrestre cuando la precipitación supera la capacidad de evaporación e infiltración del suelo. Es un proceso natural en el ciclo del agua y positivo en muchísimos aspectos porque es la principal fuente de agua que llena los ríos, lagos y embalses.

Sin embargo, cuando este flujo de agua avanza por el terreno también puede recoger y transportar basura, pesticidas, aceites o metales pesados que pueden llegar a contaminar el agua. Hay muchas maneras de evitar que este tipo de escorrentía llegue a aguas locales, y tampoco se necesita mucho. De hecho, una adolescente de Texas ha convertido bidones industriales desechados en barriles de lluvia. Según sus propios cálculos, estos han evitado que unos 170.000 litros de escorrentía lleguen a los cursos de agua locales. El proyecto de Kaitlyn Tran le ha valido uno de los Premios Gloria Barron de este año para Jóvenes Héroes.

Lo interesante de todo no es el método con el que lo ha hecho, sino que ha movilizado iniciativas medioambientales en torno a estos barriles en su localidad, una región especialmente sensible por grandes lluvias.

Por qué importa. Cuando la lluvia cae sobre tejados, carreteras y aparcamientos, no puede filtrarse en el suelo. En su lugar, se precipita hacia los desagües pluviales, arrastrando aceite, basura y residuos de fertilizantes hacia ríos, lagos y acuíferos. Esto es motivo de especial preocupación en Cedar Park, cerca de Austin.

Según el medio CBS Austin, la ciudad afirma que gran parte de su territorio se encuentra dentro de las zonas de recarga o contributivas del acuífero Edwards, una fuente de agua clave para el centro de Texas, y que el agua de lluvia sin tratar puede transportar contaminantes directamente a los cursos de agua locales.

El origen. El activismo de Tran comenzó con los perros. Hill Country News informa de que las floraciones de algas tóxicas en el lago Lady Bird de Austin mataron al menos a seis perros entre 2019 y 2022. Según comparte el medio, Tran es alérgica a los perros y no puede tener uno, pero las muertes la impulsaron a actuar. Junto con su hermana y unos cuantos amigos, fundó una iniciativa juvenil llamada ‘Steward 4 Stormwater’, que más tarde se asoció con el club de arte de su escuela.

En detalle. El primer proyecto del grupo fue ‘Rain Barrels for Runoff’. Según cuenta CBS Austin, Tran condujo cientos de millas por Texas para recoger bidones usados de fabricación de alimentos. Más de 40 jóvenes artistas los pintaron a mano, dándole un toque fresco para que no desentonaran mucho en la localidad. Los barriles se vendieron a los residentes locales y recaudaron más de 2.500 dólares para programas medioambientales. La organización de Tran calcula que han evitado alrededor de 45.000 galones de escorrentía, el equivalente a unos 170.000 litros.

Los barriles realizan dos funciones a la vez. Por un lado almacenan agua de los tejados, los cuales no la absorben, y filtran algunos contaminantes antes de que puedan llegar a los desagües pluviales. En una recaudación de fondos, los adolescentes subastaron nueve de los barriles pintados en un supermercado local, con códigos QR que permitían a los compradores pujar por cada pieza. Los beneficios se dividieron entre la iniciativa, el club de arte de la escuela y organizaciones sin ánimo de lucro medioambientales como EcoRise.

Entre líneas. Tratar las algas después de que aparecen es caro. Y es que tal y como cuenta Hill Country News, incluso una pequeña masa de agua puede costar cientos de miles de dólares en ser tratada con arcilla modificada con lantano. Y argumenta que no resuelve nada de forma duradera. “Incluso si abordas las floraciones de algas, seguirán volviendo si no abordas los problemas fundamentales de la escorrentía de aguas pluviales”, declaraba al medio.

Tran dice que mucha gente no se da cuenta de que verter aceite de motor o arrojar basura en un desagüe pluvial lo envía a las aguas cercanas, donde puede dañar a la fauna y a las mascotas.

Más allá de los barriles. CBS Austin informa de que a Tran le preocupaba la reurbanización de la cantera Lime Creek, la cual cree que podría aumentar la cantidad de escorrentía contaminada que llega al acuífero Edwards. Durante ocho meses, aprendió por sí misma modelos de aguas subterráneas y software de cartografía SIG, y trabajó con hidrogeólogos locales para comparar cómo diferentes escenarios de desarrollo podrían afectar a las aguas subterráneas, presentando sus conclusiones al Ayuntamiento de Cedar Park.

Según comparte CBS Austin, la investigación ayudó a que el Ayuntamiento considerase retirar unas 26 hectáreas de terreno. Estima que eso podría evitar que alrededor de 1,74 millones de galones (unos 6,6 millones de litros) de escorrentía contaminada entren en el acuífero cada año.

Qué sigue. El Premio Gloria Barron reconoce a 25 jóvenes líderes cada año, y 15 de ellos reciben 10.000 dólares por su labor de servicio o educación. El grupo de Tran dice que espera encontrar una ciudad o una escuela con la que asociarse para la divulgación educativa, y planea utilizar las ventas de barriles para financiar proyectos más ambiciosos. “Siempre hay un deseo en la gente de proteger lo que aman. Solo necesitan las herramientas para poder hacerlo,” contaba al medio.

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