Eliminar el plástico de nuestras vidas hoy por hoy es imposible: estos investigadores buscan una manera de hacerlo menos malo con el medio ambiente

No es difícil imaginar que, dentro de muchos miles de años, cuando los arqueólogos que se enfrenten a los restos de nuestra época y tengan que denominarla de alguna manera, elijan la "Edad de los plásticos". El mundo es un monstruo que se alimenta de plástico. A día de hoy, la producción de este tipo de materiales se come el 6% del consumo mundial de petróleo, pero es solo el principio. En 30 años, se espera que esté en torno al 20%.

Sobre todo, porque, pese a todas las inicitivas para sustituirlo, los plásticos se resisten con uñas y dientes: no tenemos una manera sencilla de jubilarlos por completo de la vida moderna. Y, por ello, mientras cientos de empresas y laboratorios buscan sustitutos, otros investigadores se han hecho otra pregunta: ¿podemos hacer que sea menos dañino para el medio ambiente?

Si no podemos deshacernos de los plásticos, hagamos que sean un poco mejores

Y es que, aunque nos solemos centrar en las emisiones del transporte y la producción de energía, lo cierto es que para cumplir los objetivos climáticos mundiales tenemos que darle una vuelta de tuerca a la economía del plástico par que no emita (tantos) gases de efecto invernadero. El objetivo está claro, el camino hacia allí algo mucho más complejo.

Se han propuesto muchas estrategias para mitigar esas emisiones (desde la descarbonización de la cadena de suministro de plásticos a la aplicación de "tecnologías circulares" que reutilicen las materias primas de carbono fósil, como el reciclaje químico y mecánico, la utilización de biomasa y la captura y utilización de carbono); sin embargo, con la tecnología que manejamos estos procesos consumen demasiada energía y son demasiado caros. Es decir, que suena vien, pero resulta inviable a nivel práctico.

Hoy, la revista Science trae una revisión del asunto que apunta a un cambio importante que puede estar en marcha. El equipo investigación de Raoul Meys han recogido más de 400 conjuntos de datos tecnológicos (una muestra representativa del ciclo de vida de más del 90% de los plásticos mundiales) para demostrar que, con la tecnología actual, combinando el reciclaje, la utilización de biomasa y la captura de carbono, se podrían conseguir plásticos con cero emisiones netas con una menor demanda de energía y unos costes operativos más bajos que los actuales tecnologías de producción.

En números, los autores estiman que sería un ahorro de 288 000 millones de dólares para 2050. Esa es la buena noticia, la condición fundamental para que todo esto funcione. ¿Es fácil? No ¿Es probable? Seguramente tampoco. Pero que la tecnología haga viable recorrer ese camino es una noticia excepcional.

Imagen | Naja Bertolt Jensen

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