No es tan grave como suena, aunque sí dibuja un escenario de más frío y no tantas lluvias
ras el invierno más húmedo en casi 50 años y 19 borrascas de alto impacto, la pregunta es qué nos espera en Semana Santa. Y empezamos a tener respuestas: un episodio frío tan real como inusual.
Mucho frío sobre España. Ese indicador meteorológico es un resumen perfecto: -35 grados a 5.500 metros sobre España. Se trata de valores térmicos propios de la parte más dura del invierno a finales de marzo. No obstante, tampoco hay que sobredimensionar el asunto como se está haciendo en los últimos días.
Entonces, ¿qué está pasando? La configuración es sencilla: un potente anticiclón de bloqueo se está estableciendo entre el sur de las islas Británicas y el norte de la Península. Eso canalizará una masa polar sobre el continente. España en concreto, quedará bajo el influjo de un ramal ligeramente más cálido, pero (aún así) muy frío para la época.
El Domingo de Ramos (es decir, el 29 de marzo) será el 'climax' de la entrada de frío: los dos principales modelos meteorológicos del mundo marcan esos -35 grados. Buena parte del tercio oriental de la Península y las Baleares estará en pleno "enero climático" durante la primera mitad de la semana santa.
El lado bueno. Según AEMET, el anticiclón bloqueará las lluvias durante la mayor parte de las fiestas. No se puede descartar que "algún día se cuele algo", pero se esperan precipitaciones escasas en la mayor parte del oeste y el sur peninsular.
¿Qué podemos esperar? Esa es la parte más complicada de todo esto. El contexto es complejo: un invierno excepcional (el más húmedo en al menos 47 años), un número histórico de borrascas de alto impacto (al menos, 19) y los embalses al 83,2% de su capacidad.
Pero es que el mecanismo de fondo lo complica todo aún más. A principios de febrero se produjo un calentamiento súbito estratosférico en el polo norte que fragmentó el vórtice polar. Lo que estamos viendo ahora es un escenario coherente con eso.
La Semana Santa, en este contexto, actua como amplificador mediático.
Lo que va a pasar. Porque no nos equivoquemos, la cota de nieve por debajo de 600 en el norte va a colapsar muchas carreteras (justo cuando más gente se mueve), la incertidumbre en el noroeste va a complicarle la vida a las procesiones y la agricultura puede afectar a muchas plantas en plena floración.
Ahora bien, todo esto entra dentro del 'libro jugadas' típico de Semana Santa. Así que no, no será una semana perfecta: pero, desde luego, tampoco debemos esperar un "diluvio universal".
Imagen | Tropical Tidbits
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