Islas, vigilantes y 'The Leftovers': la verdad no siempre está ahí fuera

La apuesta principal de HBO para este verano, una vez que la cuarta temporada de 'Juego de tronos' ya ha terminado, es 'The Leftovers', adaptación de una novela de Tom Perrotta publicada en España bajo el título de 'Ascensión'. La serie nos lleva a tres años después de que un evento inexplicable, que algunos creen que podría ser el Juicio Final, conlleve la desaparición repentina de un 2% de la población mundial. Las desapariciones no están relacionadas y parecen aleatorias, y quienes se quedan no saben cómo reaccionar ni cómo continuar con sus vidas.

Algunos, los menos afectados directamente por la desaprición, intentan seguir con sus vidas como si nada; otros se entregan a sectas diversas para intentar encontrar un sentido y una explicación a lo que ha pasado. Ese último aspecto, el de la explicación, podría llevar a pensar que 'The Leftovers' va a girar alrededor del misterio sobre por qué toda esa gente se evaporó de repente, y quién estuvo detrás (¿Dios?), pero la serie renuncia a dar ningún tipo de respuesta a ello. Sin embargo, teniendo a Damon Lindelof como co-creador, junto al mismo Perrotta, era inevitable que alguien quisiera buscar en ella los rastros de 'Perdidos' y su afición por las preguntas sin resolver.

¿Misterio? ¿Qué misterio?

'The Leftovers' puede no estar interesada en dar ninguna explicación (al fin y al cabo, sus personajes no tienen ninguna, y no parece que vayan a conseguirla), pero eso no impide que algunos espectadores vayan a verla con el mismo punto de vista con el que se enfrentaron a 'Perdidos'. Aquella serie, emitida entre 2004 y 2010 por ABC, puso en el mapa a Lindelof gracias a su colaboración con otro nombre muy asociado a los títulos de misterio e incógnitas como J.J. Abrams, que se hizo un nombre creando 'Alias' y una serie juvenil, sin ningún tipo de puzzles ni toques de ciencia ficción (con una muy notable excepción) como 'Felicity'.

'Perdidos' tenía como protagonistas a los supervivientes del vuelo Oceanic 815 entre Sydney y Los Ángeles, que se estrella en una misteriosa isla en la que aparecen osos polares, hay un extraño "monstruo" hecho de humo negro y hasta una escotilla escondida en medio de la selva. Los espectadores veían cada episodio diseccionándolos fotograma a fotograma, buscando pistas sobre el significado de aquella serie de números que se repetía por todas partes (4 8 15 16 23 42), intentando averiguar por qué la isla albergaba tantos fenómenos inexplicados y quiénes eran aquellos misteriosos Otros. El misterio era el principal motor de la serie, al principio especialmente centrado en las vidas de sus protagonistas antes del accidente de avión.

El final de 'Perdidos' dejó a muchos fans desencantados, del mismo modo que los de 'Alias' tenían serias dificultades para seguir las vueltas y revueltas que daba la vida de Sydney Bristow en medio de agencias de espionaje malvadas, una dinámica familiar digamos que disfuncional y las profecías del enigmático Rambaldi. Las producciones de Abrams suelen tener querencia por las incógnitas en las que siempre quedan flecos sueltos, donde sus personajes guardan secretos que tal vez ni ellos mismos conocen, y en los que buscar una respuesta es su impulso principal. Y aunque los personajes de 'The Leftovers' están tan confusos y a la deriva como lo estaban los de 'Perdidos' al llegar a la isla, las comparaciones terminan prácticamente ahí.

Salto a otro universo

Es verdad que una cosa que tienen en común las series producidas por Abrams es que sus personajes acaban formando una familia. La situación en la que se encuentran, y sus propios traumas personales, los llevan a crear unos fuertes lazos entre ellos, algo que Lindelof puede haber trasladado a 'The Leftovers'. Hasta en un título tan de ciencia ficción como 'Fringe', era esa creación de un núcleo familiar entre Walter Bishop, Peter, Olivia Dunham y Astrid lo que le daba su principal impulso. Y eso que 'Fringe' giraba en torno a una trama con universos paralelos y tenía un personaje que personificaba el riesgo de que un científico demasiado arrogante, y demasiado seguro de su dominio de la ciencia y la tecnología, se creyera por encima del bien y del mal.

Los inventos de Walter Bishop (muchos de ellos basados ligeramente en tecnologías reales, o con las que se está experimentando en la actualidad) aportaban el toque más de ciencia ficción e imaginativo de la serie. La ventana que permitía ver el otro lado, como una versión steampunk del espejo de Alicia, bien puede ser uno de los más destacados. Pero 'Fringe' no tiene ninguna relación con 'Perdidos' ni con Lindelof. Si acaso, la producción Abrams a la que debe más es a 'Alias'. el común denominador de todas siguen siendo unos personajes buscando su lugar en el mundo, una conexión que le dé sentido a sus vidas.

Una serie sin respuestas


Es cierto que en 'The Leftovers' hay algunos aspectos intrigantes que escoran ciertas subtramas hacia algo de misterio, como ese extraño hombre que dispara a perros abandonados, o el propósito de los Vestigios Culpables (the Guilty Remnant), un culto en el que todos sus miembros van de blanco, no hablan nunca y sólo se dedican a seguir a determinadas personas, observarlas fijamente y fumar como carreteros. También está la extraña secta en la que está el hijo del protagonista, liderada por un hombre que afirma estar preparándose para algo grande que está al caer. ¿Pero es eso cierto, o no son más que delirios de grandeza?

El misterio de 'The Leftovers', si es que lo hay, no está en averiguar por qué desapareció toda esa gente, sino en las reacciones de los que se quedaron y cómo intentan seguir adelante tres años después. Las incógnitas están en el interior de los personajes, y en quiénes eran antes del evento. Aquí no hay una isla misteriosa ni un avión accidentado también de forma extraña; aquí hay gente que no sabe qué hacer con su vida, que está viviendo en un mundo post-apocalíptico sin saberlo. ¿Se pueden buscar enigmas y misterios detrás de algunas de sus historias' Se pueden. Pero lo más probable es que, como ocurre en la vida misma, nunca vayamos a tener una respuesta a ellos.

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