¿De verdad ve la gente menos la televisión ahora que antes?

Una pregunta circula por los despachos de los ejecutivos de televisión, se desliza como esas bolas gigantescas de las películas del oeste y muchos no se atreven a mirarla directamente a los ojos, pero ella está allí, y más vale que notemos su presencia y nos decidamos a responderla: ¿vemos cada vez menos televisión?

Durante décadas, la televisión ha sido el símbolo familiar de paz y recogimiento, el centro de un salón en el que las diversas generaciones, los amigos, los amantes... se reunían para ver su programa o su serie favorita, para informarse de lo que pasaba en el mundo o para disfrutar de un partido de fútbol. Este modelo es tan representativo que ni siquiera podemos imaginar qué hacían nuestros tatarabuelos para pasar las sobremesas. Pero, ahora, puede estar evolucionando de forma determinante.

En Estados Unidos, la temporada televisiva comenzaba hace unos días. Siempre esperamos con interés los datos sobre los estrenos de otoño, las series con más audiencia, las que menos... Pero otra conclusión se podía extraer de las cifras presentadas: el número de espectadores está descendiendo. Después de las dos primeras emisiones de las ficciones ya estrenadas, se comprueba que, entre los adultos de hasta 49 años, el consumo habría bajado un 8% respecto al año pasado, y si nos centramos en los jóvenes entre 18 a 24 años, la cifra se incrementaría hasta el 20%. Como lo que sucede en EEUU suele fijar una tendencia mundial, rápidamente nos preguntamos si estaría pasando lo mismo en España... y esto es lo que nos hemos encontrado.

El algodón no engaña (y los datos tampoco)

Internet, los smartphones, las redes sociales... todo lo que hemos dado en llamar nuevas tecnologías, marcan nuevos hitos en las costumbres del individuo. Según datos de principios de año, el 77% de los españoles tiene acceso a Internet y los usuarios pasan una media de cuatro horas al día conectados a la gran red. ¿Cuánto tiempo nos queda para ver la televisión?

Si miramos los datos que Barlovento Comunicación ofrece, respecto a la evolución del número de minutos que los españoles pasamos delante de la pequeña pantalla, podremos extraer algunas conclusiones muy claras. En 1992, el consumo medio de televisión era de 192 minutos al día. El año pasado, la tasa fue de 239 minutos. Un incremento positivo, ¿verdad? Tal vez no nos lo parecerá tanto si nos damos cuenta de que, desde 2012, las cifras están experimentando un descenso. Ese año, la media por individuo y día alcanzó los 246 minutos. Ahora mismo pues, la tendencia es decreciente.

Los éxitos de ahora y los de antaño

Otros datos que nos pueden ayudar a desentrañar el misterio de los espectadores y su afección por la tele son las audiencias que debe conseguir un programa o una serie para ser considerado de éxito. Las series españolas, por ejemplo, el estandarte de las cadenas nacionales, que logran que su prestigio frente a la audiencia crezca frente a sus rivales son, desde hace años, el termómetro de la salud de las audiencias.

En esta temporada 2015/2016 recién comenzada, la serie que mayor audiencia está consiguiendo es 'Mar de plástico', el thriller que tiene a Rodolfo Sancho como protagonista. El pasado martes consiguió un 21,5% de la audiencia y más de tres millones y medio de espectadores. Durante la temporada pasada, algunas de las ficciones consideradas como grandes éxitos para sus cadenas fueron 'Vis a vis', que, en su capítulo más visto, anotó una 22,4% y más de cuatro millones de espectadores; 'La que se avecina' que, en diciembre, conseguía su mejor cifra de la temporada con el 25,7% del share y alrededor de cuatro millones de espectadores; 'Allí abajo', que tuvo un gran estreno con más de cinco millones de espectadores y el 27,3% de cuota de pantalla; o 'El ministerio del tiempo' que en su capítulo primero llegó hasta casi tres millones de televidentes y al 14,8% del share. Interesante es que observemos, en referencia a los tres estrenos, que las más cifras más altas las anotaron en sus primeros capítulos y que, después, todas descendieron.

Hace cinco años, una de las series más celebradas por TVE era 'Águila roja', que consiguió su máximo histórico en noviembre de 2010, con el 32,5% de la audiencia y casi seis millones y medio de espectadores; 'Aída' también debutó en Telecinco como una gran promesa en audiencias, hablamos de enero de 2005 y el 36% del share, lo que le dio algo más de seis millones y medio de espectadores. En 2003, 'Cuéntame' lograba su audiencia más espectacular con el 51% de la audiencia y más de siete millones de espectadores.

El fenómeno más reciente que se puede acercar a esas cifras tan rotundas tal vez sea 'El tiempo entre costuras', que, en enero del pasado 2014, despedía su incursión en la pequeña pantalla con un 27,8% de la audiencia y cinco millones y medio de espectadores. De otro lado, la serie más vista de 2014 fue 'El Príncipe', la propuesta de Telecinco con Álex González e Hiba Abouk. Su cuota de pantalla promedió el 26,9% de la audiencia, lo que le brindó más de cinco millones de espectadores por capítulo.

La serie más vista de 2014 fue 'El Príncipe', con el 26,9% de la audiencia y más de cinco millones de espectadores de media por capítulo.

Después de ver estos nombres, podríamos concluir que las series actuales, para triunfar, no necesitan del volumen de espectadores que sí congregaban antaño, pues un éxito viene dado por cifras más bajas. Y, entonces, la reflexión abriría otros frentes: ¿por qué las audiencias son ahora menores? ¿A qué se debe?

¿Y el deporte?

¿Y si nos fijamos en los deportes, esas auténticas máquinas de reunir espectadores alrededor de la pantalla? En este caso, tenemos que decir que lo más visto de la historia de la televisión española fue la prórroga que la Selección Española de Fútbol jugó en la final del Mundial de Sudáfrica de 2010 que sumó, ni más ni menos, que quince millones de espectadores y una cuota del 85,9% de la audiencia. Cifras de estratosfera aunque, como sabéis, nunca antes se había conseguido vencer en un Mundial. Durante 2014, las 20 emisiones más vistas fueron contenidos deportivos, siendo lo más consumido el partido entre España y Chile del Mundial de Brasil, que logró más de trece millones de espectadores y un share del 67,6%.

Aquí existe una continuidad en el patrón de consumo pues, si nos fijamos, por ejemplo, en 2011, también vemos que los espacios más vistos eran de contenido deportivo y que lo más sintonizado por la audiencia fue un partido de la Liga de Campeones entre el Barcelona y el Real Madrid, con catorce millones de espectadores y el 66,9% del share.

Share y espectadores

A la hora de discernir si, en la actualidad, la televisión tiene más o menos espectadores, es importante que nos detengamos un momento para saber qué es el share y, sobre todo, qué implicaciones tiene ahora y hace unos años. Cuando hablamos de este concepto, nos estamos refiriendo a qué porcentaje de personas, del total que en ese momento están viendo la televisión, ha decidido sintonizar un determinado producto.

En ocasiones, un share que consideramos alto, puede no congregar a tantos millones de espectadores como otro que ha podido ser más bajo. Eso depende, como decimos, del volumen de personas que esté frente a la pantalla y, por ello, el prime time es la franja más cotizada, pues supone el momento del día en el que más individuos hay viendo la tele.

Mismo pastel pero más "cadenas" entre las que repartir

Antes dejábamos abierta una pregunta que nos empujaba a averiguar por qué las series actuales no logran las mismas audiencias que las de años pasados. Para entenderlo, debemos hablar de otro concepto que resulta clave y es la fragmentación de las audiencias. Hace 30 años, sólo teníamos dos canales, los de TVE, no existían términos como contraprogramación y zapping y el diseño de las parrillas era mucho más relajado. En 1990, llegaron las cadenas privadas, por lo que la audiencia cobró un nuevo poder: la capacidad de elegir entre las diferentes opciones. A partir de 2005, con el relanzamiento de la TDT, muchos otros canales entraron en liza.

La competencia y la oferta aumentaron y es por ello que puede resultar confuso comparar shares actuales con los de hace, por ejemplo, quince años. Hoy en día, resultaría imposible que una serie lograra lo conseguido por la telenovela 'Cristal' que, en 1990, era seguida cada día, en la sobremesa (nada de programación nocturna), por más de ocho millones de espectadores.

¿Dónde está la audiencia?

Además de preguntarnos por la cantidad de espectadores que ven televisión, deberíamos hacer una reflexión sobre cómo es ese consumo, que se ha vuelto mucho más concreto y especializado. Puede que los programas necesiten menos share para triunfar, puede que haya un descenso en los minutos consumidos, pero lo cierto es que la audiencia está al corriente de todo lo que se mueve en televisión y, desde luego, sigue muy al día los contenidos que le interesan.

La audiencia está al corriente de todo lo que se mueve en televisión y, desde luego, sigue muy al día los contenidos que le interesan

Varios factores entran en juego. Uno de ellos es, por ejemplo, la audiencia diferida. Ahora, existen muchas más formas de acceder a ese programa o a esa serie de éxito. Las propias cadenas generalistas de nuestro país alojan estos espacios en sus páginas webs, y sites como Atresplayer, Mitele o A la carta son claves para la reemisión de contenidos. Los espectadores eligen cuándo y cómo quieren ver ese producto. Se estima que esta audiencia en diferido incrementa el visionado televisivo en tres minutos al día y se valora más y más su importancia, pues supone una aproximación mucho más real al consumo televisivo que se efectúa. Según datos de marzo, el 23% de los españoles ve contenido grabado.

Por otro lado, no podemos olvidar que los servicios de Video On Demand no paran de crecer (todos estamos atentos a la próxima llegada de Netflix) y que la televisión de pago está incrementando su presencia. Según el análisis de Barlovento sobre 2014, ha experimentado un ascenso del 17% al 17,4%, fruto de la mejora de la oferta y de las características técnicas, como el uso de fibra óptica. Así pues, una de las conclusiones que podemos extraer es que el consumidor hace un visionado televisivo mucho más selectivo y personalizado, atendiendo a los criterios de calidad que él mismo determina.

Además, no podemos dejar de hablar de la influencia de las redes sociales en todo este asunto. Alguna vez habréis oído decir que Internet está sustituyendo a la televisión. Bueno, mirándolo desde otra perspectiva, podríamos pensar, más bien, que la tele es uno de los grandes sustentos de Internet, uno de los motores que mueven la charla y el intercambio social. A menudo, muchos programas y series de televisión consiguen gran repercusión en foros como Facebook o Twitter. El estreno de la última edición de 'Gran Hermano' generó casi 600.000 tuits y fue lo más comentado de la semana.

Es por ello que, más arriba, decíamos que 'El Ministerio del Tiempo', con unas cifras de audiencia más bien discretas, fue todo un logro para TVE, pues todos sus fans encontraron en Internet el lugar para intercambiar opiniones, alabar su serie, reclamar su renovación... consiguiendo que fuera trending topic y una tendencia fundamental en esta herramienta instantánea y de vanguardia, en la que los usuarios eligen, de motu propio, los temas que les importan.

Así, la televisión revisa sus estrategias para hacerse presente en una red en la que puede encontrar muchos más seguidores de los que podría pensar. Desde programas y series se fomentan estos nuevos usos con una formulación transmedia, con la creación de hashtags para motivar a sus espectadores o aplicaciones para ofrecer contenidos extras. El nuevo consumo televisivo pone su foco en los más jóvenes, en esa generación millenial que, según los datos, está más atenta al uso de Internet que al consumo televisivo tradicional, y que pueden garantizar (o no) el futuro de la pequeña pantalla y de toda la industria que depende de ella.

En Xataka | Lo que viene ahora en series de televisión hasta final de año

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