Ready Player One, el futuro (cercano) podría ser así

Lo reconozco, me encantan los libros de ciencia ficción. He leído mucho de Isaac Asimov, Alastair Reynolds, Dan Simmons, Neal Stephenson, Joe Haldeman, Larry Niven, Robert A. Heinlein, Orson Scott Card, Arthur C. Clark, William Gibson, Iain M. Banks... y otros autores quizá no tan relevantes pero que tienen libros muy interesantes. Me gusta encontrarme con un futuro fantástico pero también una historia atractiva, que enganche. Ready Player One, de Ernest Cline, cumple con todos los requisitos.

El libro lo tiene todo para ser un gran referente en la Ciencia Ficción, como lo fueron en el pasado Fundación, El juego de Ender o Hyperión. Primero, nos cuenta una historia distópica, futurista, aunque no muy alejada de nuestra realidad. Segundo, es una narración apasionante, un page-turner (como dirían en EEUU). Y tercero, engancha fuertemente con la cultura friki de los 80 -videojuegos, cine, series, música…-, lo que no dejará indiferente tanto a la gente que fue adolescente en esa época como a los apasionados por estos temas. Es un libro genial.

Un futuro quizá muy cercano

No os preocupéis, que no voy a hacer grandes spoliers; todo lo que leáis aquí como mucho aparece en el primer capítulo del libro. Pero merece la pena describir el mundo en el que se basa Ready Player One. Este libro no es ciencia ficción espacial, la humanidad sigue en la Tierra; pero Internet ha evolucionado. Mucho. Y la gente accede principalmente a un sistema de realidad virtual, OASIS, que es el hilo conductor de toda la novela y el escenario en que tiene lugar la mayor parte de la historia. OASIS es un paso más allá en la integración de los juegos multijugador, la realidad virtual y las redes sociales; un único universo virtual paralelo al real, que muchos humanos consideran ya la verdadera realidad, por delante del mundo en que vivimos que queda relegado a un papel secundario de supervivencia.

Para acceder a este mundo virtual basta tener una conexión a Internet, un casco de realidad virtual, unos guantes especiales y, por supuesto, una cuenta en el sistema. A partir de ahí puedes entrar, moverte por el inmenso universo virtual, crear tu avatar, hablar con la gente, estudiar, realizar aventuras para que tu avatar avance... es una especie de Second Life mezclado con toques de World of Warcraft pero en un entorno completamente inmersivo.

En el libro, esta realidad virtual ha superado ampliamente a la realidad normal, que tras varios desastres y guerras es un mundo en decadencia. La gente hace vida dentro de OASIS, y el autor del libro explica a lo largo de muchas páginas cómo esto es posible (y también da respuesta a todas las preguntas que podéis plantearos ahora). Todo encaja; el autor es un maestro y tiene una imaginación muy acertada.

Lo que más me gusta es que realmente la tecnología la tenemos aquí, al alcance de nuestra mano. Ya existen mundos virtuales (por poner un par de ejemplos que ya he mencionado, Second Life y World of Warcraft) y ya existen dispositivos inmersivos 3D que funcionan muy bien (el mayor exponente es Oculus Rift). Es cierto que los guantes de realidad virtual no son lo más popular, pero lo principal lo tenemos y un mundo así podría darse en un futuro no muy lejano.

Una aventura épica

Pero la historia no es una simple excusa para contarnos cómo vive la gente en un entorno de realidad virtual. El libro nos cuenta una aventura épica dentro de este mundo inmersivo. El protagonista, un chaval que pasa la mayor parte de su día dentro de OASIS, está intentando encontrar un huevo de pascua que hay escondido en el universo virtual, y cuyo premio es muy jugoso -no sólo monetario- también crítico para la supervivencia del sistema en sí.

Y por supuesto hay malos malísimos que también intentan encontrar este huevo de pascua con fines poco éticos. Y el protagonista tendrá amigos con los que podrá contar en esta aventura. Todo, además, escrito de una forma que engancha: acaba un capítulo y ya quieres empezar el siguiente. Es cierto que la historia no tiene grises: los buenos son buenos y los malos son malos. Es algo trivial a veces. Pero es como cuando ves una película de acción, no esperes unos personajes demasiado profundos ni una historia llena de matices.

Cultura friki de los 80

Otro punto genial del libro es que el huevo de pascua gira entorno a la cultura friki de los 80: música, cine, series y sobre todo videojuegos. El libro menciona películas míticas como Juegos de Guerra, Goonies, Regreso al futuro, Cazafantasmas y series como El coche fantástico o El equipo A. El apartado de música es algo más críptico debido a que en esa época no había tanta globalización, aunque menciona a Bryan Adams o John Williams.

El apartado de videojuegos es muy extenso, y va desde PacMan, Space Invader, Asteroids y Golden Axe hasta Street Fighter. El libro da un repaso concienzudo a los clásicos y si has jugado a ellos disfrutarás mucho más del mismo, pues la búsqueda, la aventura épica está siempre rodeada de estos componentes.

Pero no todo es bonito en Ready Player One... el libro tiene un momento en el que no os va a gustar, un momento al que no queréis llegar: la última página. Porque cuando cierras el libro piensas "¿Por qué tan corto? ¿Por qué no podría seguir unos cientos de páginas más? ". Esa es la sensación que te deja. Por suerte (o por desgracia, ya veremos) preparan la adaptación cinematográfica y el director será Steven Spilberg. Espero que sepa recoger lo épico de la historia, el libro merece una película igual de buena.

Imagen | AICN.

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