Así sería Lisboa si solo usara coches autónomos: 9 de cada 10 coches serían redundantes

Un estudio publicado el pasado mes de abril por la Organization for Economic Cooperation and Development (OECD) ha revelado interesantes conclusiones sobre el uso potencial de coches autónomos y taxis autónomos para todo tipo de desplazamientos en una ciudad. La simulación se realizó sobre las calles de Lisboa y tuvo como base el uso compartido de estos vehículos autónomos.

Los científicos quisieron conocer el resultado de utilizar vehículos autónomos en una situación de tráfico habitual en Lisboa y descubrieron que al hacerlo se podría ahorrar una gran cantidad de espacio que se podría aprovechar para zonas recreativas o para más construcciones. El futuro que plantea esa solución también eliminaría tanto las ventajas como los inconvenientes de los coches privados.

Que eso sí, podrían reservarse para otros trayectos ocasionales. En la simulación se aprovecharon esas filosofías colaborativas de servicios como Zipcar o Car2Go en la que los pasajeros del vehículo comparten trayecto. El sistema estudia las necesidades de los ciudadanos, sus puntos de origen, destino y horas de salida y llegada como requisitos, y es capaz de obtener las rutas óptimas tanto para compartir los coches como para realizar esos recorridos compartidos y personalizados para cada combinación de personas.

Compartir es vivir... con menos tráfico

El resultado del uso de estos "autovots" y "taxibots" era el más eficiente en relación al tiempo invertido. Aunque no se tuvieron en cuenta otros factores como la eficiencia de consumo o la contaminación, es lógico pensar que también habría mejoras muy relevantes con respecto a la situación del tráfico actual.

Y las habría por una sencilla razón: los investigadores descubrieron que eran necesario un 90% menos de coches autónomos que los que son necesarios actualmente en forma de vehículos privados -y transporte público, que también se eliminó de la ecuación- para realizar esos trayectos en Lisboa. Sí que dejaron funcionar el tranvía para ver su impacto, y al quitarlo observaron que habría que aumentar algo el número de vehículos autónomos, y que ese porcentaje de reducción bajaría a un no menos interesante 80% con respecto al tráfico habitual.

Otro de los beneficios de interés sería que ese aprovechamiento de los recursos en forma de vehículos autónomos podría hacer que las vías de circulación fueran un 20% más estrechas -no necesitaríamos tantos carriles globalmente gracias a esa reducción en tráfico-, aunque eso sí, habría un 20% más de coches durante las horas punta, sobre todo por la mañana debido a prescindir de los autobuses. Aún así la simulación deja claro que sería posible lograr que los atascos fueran cosa del pasado.

Quizá deberíamos ir pensando en ese futuro en el que no tendremos esas ventajas de usar vehículo propio, pero en las que sobre todo nos despreocuparemos de los inconvenientes. Eso sí: tocaría compartir, y mucho, algo que de hecho ya hacemos en el transporte público y que se convertiría simplemente en algo extendido también a esos coches autónomos que prometen una pequeña gran revolución en el tráfico ciudadano.

Vía | Popsci
Más información | International Transport Forum (PDF)
En Xataka | ¿Quién ganará el coche autónomo, las empresas de motor o las de tecnología digital?

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