Snapdragon G3x: probamos la consola portátil de Qualcomm y Razer que no vas a poder comprar

Qualcomm celebra estos días su tradicional Snapdragon Tech Summit, evento en el que la compañía aprovecha para anunciar su chip móvil estrella. Hablamos del Snapdragon 8 Gen 1, el motor que encontraremos en los buque insignia Android de 2022 y que llega con importantes mejoras sobre todo en fotografía e Inteligencia Artificial.

Pero aunque haya sido protagonista, el Snapdragon 8 Gen 1 no ha sido el único anuncio de la compañía. En el segundo día del congreso anunciaron el Snapdragon G3x Gen 1, un nuevo procesador pensado para dispositivos de gaming móvil. Para ilustrar su apuesta, Qualcomm nos trajo la Snapdragon G3x Handheld Developer Kit, una consola portátil desarrollada con Razer para mostrar todas las capacidades del nuevo chip, pero que ya os adelanto que no vais a poder comprar.

¿Por qué una consola portátil?

Según Qualcomm, combinando los juegos de PC, consolas tradicionales y móviles generan 175.000 millones de dólares al año. Si tenemos en cuenta únicamente los beneficios del gaming móvil hablamos de una cifra que oscila entre 90 y 120.000 millones, más de la mitad del total.

En la presentación del Snapdragon 8 Gen 1 ya hicieron mucho hincapié en sus capacidades enfocadas al gaming, como la nueva GPU Adreno que, según Qualcomm, ofrece un 60% más de rendimiento en Vulkan. El chip Snapdragon G3x Gen 1 es un paso más allá y Qualcomm quiere que sea el cerebro de una nueva generación de consolas portátiles. Y qué mejor forma de mostrar lo que puede hacer que con su nueva consola Snapdragon G3x Handheld Developer Kit.

Qualcomm quiere que el chip Snapdragon G3x Gen1 sea el cerebro de una nueva generación de consolas portátiles y nos trae un prototipo para que veamos lo que se podrá hacer con él.

Antes de continuar, dejemos claro que la Snapdragon G3x Handheld Developer Kit es eso: un kit de desarrollo. Es decir, que su razón de ser no es otra que la de servir como plataforma para el desarrollo de nuevos juegos y también un primer paso para que los fabricantes se animen a crear sus propias consolas.

Diseño: enorme, pero muy cómoda

La había visto imágenes, pero no se aprecia el tamaño que tiene hasta que la ves en directo. El dispositivo es bastante grande, lógico teniendo en cuenta que tenemos una pantalla panorámica de 6,65 pulgadas y dos "mandos" a los lados. Tengo dudas sobre su comodidad a la hora de transportarla, pero ninguna a la hora de usarla.

El agarre es excelente gracias a ese diseño tan ergonómico y los controles resultan muy cómodos. Recuerda un poco al mando clásico de Xbox. Tenemos los controles clásicos: un joystick a cada lado, gatillos superiores, cruceta direccional y botones de acción. No tenemos el dato del peso, pero tras un rato usándola no resulta excesivamente pesada.

Experiencia multimedia a la altura, aunque sin alardes

Como decíamos, la pantalla mide 6,65 pulgadas, pero veamos algunos detalles más. Se trata de un panel OLED con resolución FullHD, soporte HDR y tasa de refresco de 120 Hz. En el rato que pude probarla, la pantalla cumplió con nota tanto en nitidez como, sobre todo, en fluidez. Eso sí, tuve que refugiarme del sol ya que los reflejos resultaban algo molestos. Quizás un punto extra de brillo le vendría bien, aunque también es cierto que el sol era demasiado intenso y ahí pocas pantallas cumplen.

Sobre la pantalla tenemos una cámara de 5 megapíxeles que graba vídeo FullHD. Además, viene con dos micrófonos para capturar el sonido de forma clara. Y hablando de sonido, tenemos dos altavoces estéreo. El volumen máximo era suficientemente alto como para escucharse perfectamente en medio de un grupo bastante grande de periodistas, aunque no pude apreciar la calidad demasiado bien. Un detalle es que el control de volumen está en el borde inferior y puede resultar un poco incómodo de manejar si estamos en mitad de una partida.

Jugando con la consola de Qualcomm y Razer

Jugando al Boat Attack

Aunque el tiempo era muy limitado, pude jugar un poco con la consola de Qualcomm. Como decía, el diseño es muy cómodo y la pantalla da muy buena experiencia visual. El título con el que probé sus capacidades fue Boat Attack, un juego de carreras de barcos bastante entretenido (aunque más difícil de controlar de lo que parece).

Las sensaciones fueron muy buenas en cuanto a fluidez y gráficos. No puedo dar un veredicto sobre el rendimiento ya que la prueba fue muy breve, pero no aprecié nada de lag durante la partida ni tampoco calentamiento (para evitar esto lleva un ventilador en la parte trasera).

Sobre los juegos que tenemos disponibles, gracias a un completo perfil de conectividad (5G incluido, por supuesto) la consola puede acceder a distintas fuentes como son Xbox Game Cloud, juegos Android e incluso de PC o PlayStation. En la imagen sobre estas líneas podéis ver como era el menú de selección de juegos, donde también teníamos un acceso al navegador. Lo que no pudimos fue acceder a las distintas tiendas para descargar más títulos.

El Shadow Fight 2 nos dejaba jugar, pero con controles en pantalla

No tuvimos ningún problema con la conexión, aunque sí que experimentamos algún fallo típico de un producto no acabado. En el rato que la probé, crasheó un par de veces y también me encontré con una cosa curiosa: al abrir Shadow Fight 2, los controles físicos no funcionaban y tuve que usar los controles en pantalla como si de un móvil se tratase.

Sobre conectividad, también cuenta con un puerto USB-C donde se pueden conectar gafas VR o un monitor externo con resolución 4K. Además de 5G mmWave, cuenta con WiFi 6 para poder jugar sin cables en cualquier lugar y Bluetooth 5.2. Por último, mencionar que viene con una batería de 6.000 mAh, aunque obviamente de esto no podemos hacer ninguna valoración.

¿Es este el futuro del gaming móvil?

Como decíamos al principio, la Snapdragon G3x es un kit de desarrollo para la creació de videojuegos y no un producto pensado para ponerse a la venta, al menos no de momento. La apuesta de Qualcomm por el gaming móvil es sólida, pero a día de hoy le falta concreción. Para que triunfe será necesario que se sumen otros fabricantes que quieran sacar partido al chip G3x Gen 1 que encontramos en las tripas de este primer prototipo.

Todo está en manos de los fabricantes. ¿Os imagináis una consola portátil de Samsung, Xiaomi o Realme?

La historia de las consolas portátiles tiene luces y sombras. Con los móviles haciéndose cada vez más potentes, tener un dispositivo dedicado para jugar pierde sentido. Es un terreno que genera dudas y en el que hemos visto fracasos como el de Sony con la PS Vita, pero también éxitos como el de Nintendo con la Switch Lite, dos conceptos muy distintos pero parecidos al mismo tiempo. En este caso todo está en manos de los fabricantes. ¿Os imagináis una consola portátil de Samsung, Xiaomi o Realme?

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