Promesas en el aire, crónica del apagón analógico

Si yo veía bien mis canales analógicos y la televisión no es que haya mejorado mucho desde que tenemos TDT, ¿por qué cambiarnos entonces?

La pregunta que os plateamos en esta segunda parte del especial sobre cómo superar el apagón analógico no es una trampa, pero seguro que más de un televidente se la ha hecho.

Sin embargo, el cambio a la televisión digital era necesario. Ahora bien, esa evolución se ha hecho por caminos llenos de piedras y barro hasta llegar a una zona tranquila donde no todo es lo que nos prometían. Y mientras, a lado de nuestro camino se construye una autopista que queramos o no tendremos que coger algún día. Y pagaremos peaje, pues ya lo hemos hecho para una simple pista forestal.

¿Qué es la TDT? ¿Por qué nos cambiamos?

En un mundo en el que todo tiende a digitalizarse, es decir, a convertirse en ceros y unos, la televisión no podía quedarse atrás. Se trataba de pasar de la señal analógica, sistema tradicional para recibir la televisión, a una señal digital que es mejor. Si se aprovecha.

La señal de televisión analógica presentaba una serie de desventajas que la digital convierte en avances. Entre ellas tenemos la saturación del especto radioeléctrico, lo cual limitaba el aumento de canales que se podían emitir y recibir, problemas en la recepción de la señal, necesidad de un nivel de señal bastante alto y muchas limitaciones a la hora de enviar datos junto con la imagen y el sonido. Y en la era de la información, este tipo de pegas eran insufribles.

Al menos sobre la mesa.

Ventajas de la TDT

Para evitar las limitaciones de la señal analógica llega entonces la TDT o Televisión Digital Terrestre.

Esta nueva tecnología convierte la señal de televisión en unos y ceros y luego la envía a nuestras casas. Con ello se consiguen dos ventajas directas:

  • Mayor aprovechamiento del ancho de banda que permite aumentar el número de canales que podemos recibir. Donde antes había un canal analógico ahora podemos enviar hasta cuatro digitales. Esto se consigue por la posibilidad de comprimir la señal digital.

  • Mejor calidad de imagen y sonido gracias a esa digitalización y la comprobación de errores.

Esos dos grandes puntos se pueden a su vez subdividir en pequeñas mejoras que nos demuestran que efectivamente la TDT tiene posibilidades si se saben aprovechar.

La mejor calidad de imagen y sonido se traduce un señales perfectas cuando la recibimos bien, pues solo hay dos opciones para la TDT: o se ve perfecto, o no se ve, o más bien se ve de forma pixelada.

Además, esa mejora de imagen y sonido tendría que haberse traducido en una señal de vídeo de alta definición, múltiples subtítulos y mejor calidad de sonido. ¿La habéis notado vosotros?

Todavía es más decepcionante el aprovechamiento de los nuevos servicios que permite la TDT, entre ellos los canales de pago o la interactividad, que ya hemos visto en ambos casos que es prácticamente testimonial … o ni eso. Con la TDT podríamos estar hablando de guías de programas avanzados, servicios interactivos complejos y útiles, teletexto digital, acceso a Internet, sistema de pago por visión o visión multicámara. Y no creo equivocarme si lo único que tengo en mi flamante nueva televisión son canales de radio.

Otra mejora que ha pasado más desapercibida es la posibilidad de recibir la TDT en movilidad, ya sea con un teléfono móvil preparado o cualquier equipo que integre un sintonizador y tenga la antena adecuada. La menor potencia de señal necesaria para tener la señal digital lo podría hacer posible.

En España, como en más de 100 países del mundo, el estándar que se ha usado ha sido el DVB-T (Digital Video Broadcasting – Terrestrial), el cual usa la modulación COFDM para ofrecer una señal robusta y protección contra errores.

De la promesa a la realidad, un largo trecho de ciencia ficción

Mucho se ha criticado el paso a la TDT desde la señal analógica. Dejaremos de lado el hecho de que no sea la evolución que marcará el futuro de la información ni la manera en que se ha realizado.

El gran encontronazo de la TDT con los consumidores ha estado marcado por las promesas incumplidas. La TDT llegaba con una serie de mejoras posibles que no se han aplicado. A cambio, se ha requerido al consumidor un cambio de tecnología que ha supuesto un importante coste, ya fuera con un televisor nuevo o simplemente un decodificador para cada aparato de televisión que no estuviera preparado para recibir la señal digital.

Pero además, el paso a la TDT se ha realizado de manera que equipos adquiridos en las primeras fases de esta transición ya no valen para los servicios que nos prometía la TDT desde el principio, tal como la alta definición o los servicios interactivos.

Y aunque se hubiese hecho bien desde el principio, los contenidos de mayor calidad o con añadidos no son más que pruebas esporádicas y locales, con lo que no nos queda más que soñar con que, ahora que el paso a la TDT ya es una realidad en toda España, por fin se le dé el valor que merece y se aproveche la posibilidad de esta tecnología a la que nos hemos tenido que adaptar.

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