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¿Por qué el heavy funciona para los shooters y la zarzuela no?

¿Por qué el heavy funciona para los shooters y la zarzuela no?
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Cualquier usuario de videojuegos recordará las grandes bandas sonoras del medio. Los compases jazzies de 'Grim Fandango', la orquestación bombástica en 'Halo' o las melodías eternas de 'Super Mario Bros'. Si has caminado por Hyrule, por Silent Hill o por Gallowmere estarás de acuerdo: parte del juego es su ambientación musical. Cada melodía redondea el ritmo. Cada ambiente fortalece la inmersión.

Saltar plataformas a golpe de chiptune, surcar niveles a velocidad supersónica en ‘Wipeout’ con una base electrónica marcando el pulso, o pegar tiros en ‘Doom’ con los versos de una buena zarzuela… Espera, ¿cómo? No, me temo que aquí lo que encaja es un riff de guitarra con la distorsión al 11. Acribillar aliens a 300 balazos por segundo no es lo mismo sin un buen guitarreo mortal.

Pero, ¿por qué llevamos 20 años matando monstruos a ritmo de heavy y no bajo el perfil de otros géneros musicales?

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Necesitas el heavy para disparar. Y lo sabes

Hace un año fue popular un estudio donde las doctoras Leah Sharman y Genevieve Dingle —tan australianas como Mick Gordon, de la Universidad de Queensland— llegaban a la conclusión de que el heavy metal es un fenomenal antídoto contra el estrés negativo. Para ser específicos, provocaba eustrés y contrarrestaba el distrés, disminuyendo la hostilidad y la irritabilidad.

Podríamos decir que el heavy y los videojuegos de corte violento se contrarrestan

Esto es clave en juegos de corte violento, frustrantes por dificultad, de ritmo frenético y visualmente brutos. Podríamos decir que estos elementos, simple y llanamente, se contrarrestan.

Para la investigación, publicada en Frontiers in Human Neuroscience, se convocaron 39 personas de entre 18 y 34 años. Un 60% escuchó heavy metal, un 17,5% death metal, un 15% progressive metal y el 12,5% restante, punk y screamo. En el estudio se les sometió a un debate de 16 minutos donde dieran rienda suelta a su ira y malas experiencias, para después pasar a escuchar estos estilos durante 10 minutos y, finalmente, dedicar otros 10 minutos de absoluto silencio.

Estas músicas demostraron ser magníficos catalizadores y filtros del malestar. Tras la sesión, el 100% confirmó una mejora, un bienestar.

Estas músicas demostraron ser magníficos catalizadores y filtros del malestar

El heavy metal es una música pesada en términos sonoros —gracias al uso de distorsiones y contrastes entre agudos y graves—, rítmicamente rápida, sobre todo en las variantes genealógicas del power y el speed metal. De igual manera, los shooters demandan atención, que el ojo, el disparo y los reflejos se comuniquen con movimientos fluidos. Nada de tonterías: seguridad, firmeza y doble bombo.

¿Y qué pasa con Mozart?

Nada, como ya dijo Nicholas Spitzer en su estudio.

«Primero existe el estado psíquico y, a partir de ahí, cada persona busca una música que encaje con él», Felicity Baker y William Bor

Se asocial el folk con la fragilidad. La clásica con el temperamento calmado. El pop con la personalidad alegre y el punk con el más rebelde y combativo. Pero esto no es exactamente así. Escuchamos música por condicionamientos sociales, incluso nos rebelamos a las imposiciones. Una persona rebelde puede recurrir a Bach para intentar apaciguar su furia. De igual manera que un heavy puede usar Machine Head o Slayer para usarlo como trampolín, para envalentonarse frente a la vida.

A pesar de la brutalidad del heavy, de sus letras depresivas y de la violencia de videojuegos donde la mejor parte llega con los desmembramientos, la mayoría de aficionados son personas dóciles, introvertidas y pacíficas, tal y como concluyó Adrian North, de la Universidad británica de Heriot-Watt, tras una encuesta online realizada sobre 36.000 internautas de todo el mundo.

Como dijeron Felicity Baker y William Bor tras otro estudio realizado en la Universidad de Queensland, «primero existe el estado psíquico y, a partir de ahí, cada persona busca una música que encaje con él».

Dragon

Shooter + Heavy = identidad feliz

Pero esta relación va más allá del mero uso de un estilo musical en los videojuegos. Si nos remontamos 20 años atrás, justo en el apogeo del heavy europeo y justo con la eclosión del shooter en primera persona, veremos otra coincidencia interesante.

Como presentaba el editor Matthew S. Eastin en ‘Encyclopedia of Media Violence’, «la música proporciona un lugar en el que los adolescentes pueden tener cierto sentido de pertenencia. Subculturas juveniles formadas en torno al heavy metal o el punk ofrecen vías donde los adolescentes cumplan con su necesidad de desarrollar un sentido de la identidad».

El videojuego era ese remanso de paz, un lugar al que escapar

¿Y qué sector fue socialmente denostado por las connotaciones violentas, rupturistas en tanto al canon impuesto por las generaciones anteriores y atractivo para la juventud? El videojuego era ese remanso de paz, un lugar al que escapar y desconectar definitivamente de los raíles que marcan la educación formal y ese “qué esperan de mí” cuando aún uno mismo no sabe qué esperar de sí mismo. El heavy metal y el videojuego —concretamente el primigenio juego competitivo mediante partidas LAN— comparten el mismo gen sociocultural.

Cerebro

Escuchar la música que te gusta libera dopamina, induce estados emocionales positivos al facilitar cambios químicos en nuestros cerebro y, por ende, aumenta la excitación y el ánimo. Sumado a los estímulos fuertes del videojuego, juntos suponen un tándem ideal. Si hacemos referencia a la felicidad, otra investigación realizada con 377 personas presentó que los viejos entusiastas del metal, los groupies de los años 80, son más felices dentro de su burbuja musical.

La mayoría de encuestados consideraban este periodo como el más feliz de su juventud, sobreponiéndose a problemas personales y experiencias traumáticas. Por tanto, esta participación en culturas marginales les ayudó a desarrollar una identidad en etapas difíciles. Así que nadie te ponga pegas sobre la música que escuchas o los juegos que juegas, tengas la edad que tengas.

Doom

Surcando el riff desde los tiempos del bit: una historia de violencia

id Software, padres de ‘Wolfenstein’, ‘Doom’ y ‘Quake’, crearon sus shooters a ritmo de metal

Si hay una desarrolladora que propulsó el shooter en primera persona desde su mismo inicio, esa fue id Software, padres de ‘Wolfenstein’. ‘Doom’ y ‘Quake’. En esta revolucionaria fábrica de píxeles, los dos John’s (Romero y Carmack) pasaban las horas muertas viendo películas gore, escuchando heavy y jugando a fantasía épica. Un cocktail ideal para el nacimiento de ‘Doom’.

Un lustro antes del ‘Carmageddon II’ ambientado por unos alabados Iron Maiden, ‘Doom’ tuvo, como el resto de juegos posteriores de la compañía, una ambientación sonora de lo más metalera.

Robert Prince es el nombre. Este veterano de Vietnam dio forma a los niveles del juego a través de un puñado de canciones inspiradas en Pantera, Judas Priest, Metallica y otros clásicos de la épica. Para ‘Quake’ quisieron dar un paso más allá y, por consejo del joven diseñador American McGee, contrataron a Trent Reznor, líder de Nine Inch Nails y uno de los jóvenes más influyentes, musicalmente hablando, de la época.

Tal fue este idilio entre música y shooters que hasta el videojuego ‘Kiss Psycho Circus: The Nightmare Child’, con un motor gráfico basado en un mod de ‘Quake III’, no era sino una demencial aventura inspirada en la banda Kiss. Los años dieron paso a un cambio de testigo: de Bobby Prince a Mick Gordon. Gordon es un australiano —de Queensland para ser exactos— que ha estado vinculado al rock duro, industrial y otros brebajes más fuertes desde el mismo comienzo de su carrera.

Los shooters, con heavy, son mejores shooters

Gordon fue el responsable del reseteo musical de ‘Wolfenstein: New Order’. Contó con la ayuda de otro fiera del género: Fredrik Thordendal, guitarrista principal de la banda sueca Meshuggah, pionera y gran exponente del metal técnico. Con el reseteo de ‘Doom’ han ido un poco más allá: Gordon ha firmado una banda sonora oscura donde las haya, colando como huevo de pascua el símbolo del pentagrama en el espectrograma de una de las canciones.

Fuera de lo anecdótico hay algo que sí podemos constatar: los shooters, con heavy, son más shooters.

Rog Gt51ca Copia

Hora de erradicar bestias

Uno de los elementos más descuidados en la construcción de equipos gaming está en el sonido. Buscamos más y más resolución, RAM y velocidad, y al final acabamos escuchando el audio desde unos auriculares de plástico. ASUS fue el primer fabricante en construir tarjetas gráficas independientes a la placa base. Porque un buen videojuego se merece una buena equipación.

ROG-GT51CA incorpora un conversor DAC ESS Sabre de alta fidelidad

En su gama sobremesa, ASUS ha aportado grandes innovaciones para el mejor resultado sonoro posible. Por ejemplo, el modelo ROG-GT51CA incorpora un conversor DAC ESS Sabre de alta fidelidad en su frontal, además de un conector para auriculares chapado en oro. El DAC, para quien no conozca estas siglas, es el encargado de transformar la señal analógica en digital. Cuanto mejor sea su construcción y mayor calidad tengan los materiales, mayor calidad poseerá esta conversión.

Además, incorpora una tarjeta de audio 7.1, la cual ofrece un sonido notoriamente más definido que una tarjeta integrada, además de contar con tecnología propia de Dolby Home Theater, un sistema patentado por Dolby Laboratories que genera una sensación envolvente virtual y una salida de audio HiFi sin retardos.

¿Nos ayudará el heavy metal a vencer a nuestros enemigos sin caer en el intento?

Esto es determinante en shooters en primera persona donde no podemos cubrirnos las espaldas, para detectar al enemigo antes de que pueda vernos. Sobrevivir al infierno de ‘Doom’ sólo es posible con buen sonido y buena música.

Cg8890 Images

En cuanto a tecnologías, tampoco se queda atrás. Estos equipos incorporan Dolby Digital Live, que convierte cualquier señal de audio, tanto del PC como de los juegos, a Dolby Surround en tiempo real. Dolby Pro-Logic IIx transforma de manera fidedigna un sistema estéreo o 5.1 en 7.1, aumentando el espacio virtual del sonido y creando una sensación de inmersión mayor. Dolby Headphone aplica esta tecnología a nuestros auriculares.

Recientemente, un estudio publicado por el Journal of Psychology of Popular Media, sugería que el heavy metal ayuda a enfrentar la idea de la muerte. Tan presente en los videojuegos, por su propio código jugable, ¿nos ayudará a vencer a nuestros enemigos sin caer en el intento?

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