
Una vía pecuaria pasa por el circuito y los promotores han hecho caso omiso de todos los avisos
Enero de 2024, Madrid confirma que tendrá un circuito de Fórmula 1 después de años persiguiéndolo. Sin un circuito permanente que pueda acoger la cita, la FIA y los responsables políticos madrileños ven con buenos ojos la propuesta de que las calles de un PAU al norte de Madrid y las instalaciones de IFEMA asienten las bases del espectáculo.
Es un movimiento, el de utilizar una ciudad como reclamo pero no pasar por ninguno de sus lugares emblemáticos, que lleva tiempo practicando la organización de la Fórmula 1. Un deporte que se ha llenado de circuitos semiurbanos e insustanciales, muy lejos del concepto de Mónaco.
El problema es que lo único que sostiene a Mónaco en el calendario es la tradición y el glamour. Las calles del principado se han quedado pequeñas para coches muchos más grandes que décadas atrás y el espectáculo en la pista ya parece ser lo de menos. La solución ha pasado por llevar estos circuitos a espacios como las afueras de Miami o Madrid.
El problema es que ahí vive gente. Sí, vive gente que no siempre está dispuesta a que sus calles se transformen en un circuito, se coman obras de montaje y desmontaje durante semanas y tengan que sufrir el ruido de los coches pasando a 300 km/h a unos metros de sus portales. "Están vendiendo mi salud para ganar dinero", decía una de las afectadas de la plataforma Stop F1 Madrid.
Y es que los barrios tienen sus propias dinámicas y espacios que estaban mucho antes de que llegara allí la Fórmula 1. Por ejemplo: las ovejas.
Año y medio de avisos
Aunque no lo parezca, las carreteras, caminos y vías de España son el resultado de una planificación diseñada siglos atrás pero viva por el uso cotidiano de ellas. En ocasiones, como las carreteras, se han utilizado para vertebrar nuestro país. En otros casos, aunque invisibles a los ojos no expertos, vivas para un puñado de los usuarios más inesperados.
Cada año, a finales de octubre, siguen pasando miles de ovejas por la Gran Vía madrileña. Aunque pueda tener algo de folclórico para los menos allegados al campo, sigue siendo parte del camino para quienes practican la trashumancia. Porque sí, por pocos que sean, hay quien mantiene viva la trashumancia.
Uno de esos caminos históricos que contemplan el paso de animales es la Vereda de los Leñeros, una de las vías pecuarias que pasan por Madrid. Estos pasos, señala la propia Comunidad de Madrid, definen los espacios destinadas fundamentalmente al tránsito de ganado y que en el caso de las veredas tiene un ancho de 20 metros.
Cuando se puso encima de la mesa la modificación que ha tenido que hacer IFEMA para acoger el evento, ecologistas y vecinos confirmaron que estaban desviando la vía pecuaria pero, según Antonio Giraldo, Portavoz de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, se estaba cayendo en una ilegalidad.
"O se ventilan una vía pecuaria (ilegal) o reducen la superficie de zonas verdes municipales (ilegal). Pero las dos cosas a la vez no se puede", señalaba entonces Giraldo porque según sus cálculos, no había espacio en el vecindario para desviar la vía pecuaria sin caer en alguno de estos dos supuestos.
Del inicio de la polémica hace ya año y medio. Las primeras voces que alertaron del problema llegaron en febrero de 2025. En julio de 2026, a semanas de que los monoplazas compitan por el norte de Madrid, los responsables de la región han presentado la modificación con una publicación en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid: elevar la vía pecuaria para salvar el circuito de Fórmula 1 por todo lo alto.
Explican en El País que la Vereda de Leñeros existe desde el siglo XIX y que su trazado original pasa por IFEMA que lleva años intentando moverla a los márgenes del complejo. Sin embargo, no ha sido hasta ahora coincidiendo con la Fórmula 1 cuando se ha presentado el proyecto de modificación. Para la oposición representa un claro ejemplo de que los intereses particulares están alterando el "un suelo con una protección altísima que podría tirar por tierra el proyecto".
Desde entonces, el tira y afloja entre la oposición y el Ayuntamiento de Madrid ha sido constante. También las críticas de los vecinos que han encontrado en esta supuesta ilegalidad la posibilidad de impedir que el evento salga adelante. Sin embargo, todo parece decidido para que la vía pecuaria se modifique. El plan del Ayuntamiento pasa por desempolvar un anteproyecto que proponía levantar un ecopuente para salvar la M-11 y unir la Vereda de los Leñeros con la de Valdecarros, que quedaron separadas cuando se construyó esta carretera.
Es decir, el plan pasa por llevar a los animales por encima de un tramo de 12 carriles. Una decisión que la oposición, los grupos vecinales y los ecologistas siguen criticando. Desde la Plataforma Ecologista Madrileña señalan que: "Las vías pecuarias son bienes de dominio público propiedad de la Comunidad de Madrid, no pueden superponerse a otro dominio público como es una zona verde (haciendo referencia al parque por el que se pretende pasar la nueva vereda)", en palabras recogidas por elDiario.es.
Explica el grupo ecologista que los tramos deberían ser cedidos por IFEMA ya que fueron los que cerraron por completo el paso de la vía con sus instalaciones y son los promotores del evento y que no puede ser el Ayuntamiento de Madrid el que ceda terreno de una zona verde para dar vía libre a dicha modificación.
Y desde Liberum Natura ya adelantan que alegarán contra el proyecto (la Justicia ya admitió otra alegación suya en mayo) porque consideran que si se da vía libre al mismo podría ser utilizado por otros ayuntamientos en el futuro para que las vías pecuarias se levanten por encima de zonas verdes y así se pueda seguir ganando terreno para negocios privados como construir pisos... o un circuito de Fórmula 1.
Foto | Madring y Sam Carter
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