Stellantis y Dongfeng acaban de firmar un acuerdo para producir Jeeps y Peugeots en China, y después traerlos desde China

  • El acuerdo de aproximadamente 1.000 millones de euros se ha efectuado a través de la joint venture que llevan décadas manteniendo

  • La idea es llevar dos modelos de Peugeot y dos modelos de Jeep con el lenguaje de diseño presentando en el salón de Pekín

Antonio Vallejo

Editor

Stellantis y Dongfeng han firmado un acuerdo de producción valorado en más de 8.000 millones de yuanes (aproximadamente 1.000 millones de euros) para fabricar cuatro vehículos nuevos en China bajo las marcas Jeep y Peugeot. Esta iniciativa se canalizará a través de la Dongfeng Peugeot Citroën Automobile (DPCA), la joint venture que ambas empresas mantienen desde hace más de tres décadas.

Penetrando en China. Este acuerdo es la apuesta más clara de Stellantis por adaptarse a la nueva realidad del sector. Y es que en lugar de competir de frente con los fabricantes chinos, el grupo opta por apoyarse en su tecnología y capacidad productiva. El Financial Times apunta que los compradores chinos han dado la espalda a las marcas extranjeras, cuya cuota de mercado cayó hasta aproximadamente el 30% el año pasado, frente al 64% que tenían en 2020. En un entorno así, crecer en solitario resulta casi imposible, así que Stellantis ha tirado del clásico “si no puedes vencer al enemigo, únete a él”.

Un acuerdo estratégico. Los cuatro vehículos serán de nueva energía (NEV), categoría que engloba eléctricos puros, híbridos enchufables y modelos con motor de combustión actuando como generador de batería. Los dos Peugeot se basarán en el lenguaje de diseño que la marca presentó en el Salón de Pekín de este año con los Concept 6 y Concept 8, según cuenta el medio CnEVPost. Los dos Jeep tendrán perfil todoterreno.

Según comparten desde Financial Times, la producción se destinará tanto al mercado chino como a la exportación, en este último caso para destinos como el Sudeste Asiático, Oriente Medio y América Latina. Las dos compañías han acordado además explorar una cooperación más amplia fuera de China. Además, tal y como cuenta el medio, Stellantis estudia en paralelo ceder capacidad de su planta de Rennes, en Francia, a Dongfeng.

La vuelta de Jeep a China. El acuerdo supone el regreso de la producción local de la marca en el país. Jeep abandonó la fabricación allí en 2022, cuando se disolvió la joint venture que Fiat Chrysler (precursora de Stellantis) mantenía con GAC. Desde entonces, Stellantis había estado importando los vehículos, una fórmula que por precio ya resultaba bastante menos competitiva.

Entre líneas. Dongfeng asume la mayor parte del desembolso, mientras Stellantis contribuye con alrededor de 130 millones de euros. Ahí ya hay pistas de quién tiene la capacidad productiva y tecnológica, y quién aporta el valor de marca. El acuerdo se beneficia además de las políticas industriales de la provincia de Hubei y la ciudad de Wuhan (donde la joint venture tiene su planta), algo que ha generado críticas en Europa y Estados Unidos al interpretar que los fabricantes occidentales están aprovechando subvenciones estatales chinas.

Para Dongfeng, el pacto llega en un momento delicado. Y es que el fabricante ha quedado rezagado frente a otros grandes compañías como BYD o Leapmotor, y ahora la firma estatal necesita tanto ingresos como proyección a nivel internacional. El presidente de Dongfeng, Qing Yang, cuenta que el acuerdo será "beneficioso para ambas partes".

Movimientos. Stellantis lleva semanas acelerando sus alianzas con socios chinos. Solo la semana pasada anunció que profundizaba su colaboración con Leapmotor, en el que tiene un 21% del capital. La marca le cederá la planta de Villaverde, en Madrid, y ampliará líneas en la de Zaragoza. Eso convierte a Stellantis en el primer gran fabricante occidental que ofrece capacidad de producción europea a una marca china, según destacan desde el Wall Street Journal.

Antonio Filosa, CEO de Stellantis, que prevé presentar su nueva estrategia a largo plazo el 21 de mayo, ha repetido en varias ocasiones que las alianzas serán un pilar central del futuro del grupo, un grupo que recordemos cerró 2025 con unas pérdidas netas de 22.300 millones de euros.

Y ahora qué. La gran incógnita es si los modelos que salgan de Wuhan tendrán suficiente ADN de Jeep y Peugeot para apelar al comprador global, o si serán en la práctica vehículos chinos con un logo europeo. Con Dongfeng asumiendo la mayor parte de la financiación y el desarrollo tecnológico, la respuesta apunta más hacia lo segundo. Tendremos que esperar para conocer cómo acaba saliendo la jugada.

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