
El encarecimiento en el precio del petróleo ha puesto por las nubes el coste de las reparaciones
En Estados Unidos y en Reino Unido se preguntan si es mejor reparar las carreteras o esperar
En España, la patronal ya presiona para revisar los contratos
Hace unos meses publicamos en Xataka un artículo con el siguiente título: Las carreteras españolas tienen un problema en 2026: reparar un kilómetro de asfalto es más caro que nunca.
Era 26 de febrero de 2026. En él analizábamos el problema con el que se había encontrado España. Nuestras carreteras, preparadas para un clima cálido y seco (especialmente en la mitad sur) habían sufrido jornadas muy intensas de lluvias casi constantes. Los agujeros no tardaron en aparecer y tampoco las quejas en medios y redes sociales sobre el supuesto mal estado de las carreteras.
Tratando de entender si esto es realmente así o no y por qué se calcula que el Estado necesita invertir unos de 13.000 millones de euros en arreglarlas, buscamos si se había encarecido el precio del asfalto en los últimos años. Algo que, efectivamente, quedó reflejado en el artículo antes mencionado.
Pero esto, como decíamos, se publicó el 26 de febrero.
Dos días después, el 28 de febrero, nos despertábamos con la noticia de que el Gobierno de Estados Unidos y el de Israel habían puesto en marcha una ofensiva conjunta de bombardeos sobre Irán. El resto, ya lo conocemos. Crisis en el suministro del petróleo, una batalla por abrir y cerrar el canal de Ormuz y subidas del combustible para turismos y aviones.
Pero hay algo que también ha subido.
Y ese algo se llama asfalto.
Más caro que nunca (ahora sí)
Y es que en menos de tres meses, que parecen haber durado toda una vida, el titular se nos ha quedado desactualizado.
A finales del mes pasado, Asefma (Asociación Española de Fabricantes de Mezclas Asfálticas) ya avisaba de que el precio del asfalto se estaba disparando. Según esta asociación, sólo en marzo el precio medio de los asfaltos había subido un 8,2%. Nada comparado con abril, cuando lo hizo en un 49,3%.
El sobrecoste del producto final se debe, sobre todo, al encarecimiento de los betunes que actúan como ligante del asfalto y es donde el aumento en el precio del petróleo más impacta.
Asefma ha llegado a considerar que el encarecimiento del precio del asfalto estaba poniendo en riesgo al viabilidad de los contratos firmados o, incluso, que estos se cumplan o se lleven a término si las obras ya están empezadas. Lo cierto es que, más allá de las posibles medidas de presión de la patronal que defiende los intereses de sus asociados, el precio del asfalto se ha disparado dentro y fuera de nuestro país.
Para entender por qué se ha encarecido el asfalto hay que entender qué lo conforma. El pavimento de nuestras carreteras está formado por tierra y piedras que se compactan. Sirven de base pero también amortiguan el peso que se les pone encima para que retrasar la rotura del asfalto. Ese asfalto es una mezcla bituminosa que utiliza betunes de diferente intensidad dependiendo de dónde se va a construir la carretera. Los que resisten mejor el calor suelen ser menos flexibles y los que drenan mejor suelen ser más flexibles. Por eso, estos últimos, pueden derretirse cuando las temperaturas son muy altas.
A todos los componentes les ha afectado el encarecimiento del precio del petróleo. Para empezar, la tierra y las piedras tienen que ser trasladadas por vehículos pesados con un consumo muy alto de diésel, precisamente el combustible que más se ha encarecido. Lo mismo sucede con el refinamiento del betún o de la tela asfáltica (lo que pisamos en última instancia). Si suben los costes energéticos, sube el precio de este producto.
Pero, además, el precio del betún está íntimamente ligado al precio del petróleo. Este producto nace del petróleo más denso del barril, lo menos aprovechable en términos energéticos y lo más costoso de convertir en combustible. Este producto es el que se refina para conseguir el betún y, con bombas cayendo sobre Irán y la respuesta consiguiente sobre los países vecinos, la producción y exportación de la materia prima ha estado muy mermada, evidentemente.
La compañía estadounidense Victory Paving cifra en un encarecimiento de entre un 2 y un 3% el precio del asfalto por cada 10 dólares que sube el barril de petróleo. Aducen además que la escasez es mayor porque la subida de los costes energéticos repercute en una caída en la producción de las refinerías y estas suelen priorizar la producción de diésel y gasolina frente al refinado de asfalto porque los combustibles son más rentables.
Richard Hudock, presidente de Derry Construction Co., señalaba a medios estadounidenses que nunca habían sufrido una crisis tan grave en los 42 años que llevaban trabajando, asegurando que el impacto del precio del petróleo sobre la materia prima y el combustible para poder operar sus vehículos ponía en riesgo su trabajo este verano.
En Argus señalan que la situación en África no es mejor. Señalan que los betunes que llegan a países como Sudáfrica han pasado a depender casi exclusivamente del comercio con Grecia y Turquía, una vez cerrado el grifo de Oriente Medio. Esto ha provocado que el precio de cada carguero se haya triplicado.
Si el precio del asfalto ha crecido en Estados Unidos, Sudáfrica y España, también han crecido las dudas de qué hacer en estos casos. En el primero de estos países ya se ha planteado retrasar el parcheado de ciertas calles o carreteras. Pero eso puede provocar que el problema se agrave y, aunque en un futuro vuelva a caer el precio del petróleo, el daño sea más profundo y la inversión a realizar tendría que ser más cuantiosa.
Y el problema es que tanto en Estados Unidos como en Reino Unido y en España nos enfrentamos al mismo problema. Los inviernos en todos estos países han sido muy fríos o muy lluviosos, por lo que el estado del asfalto se ha visto comprometido. En BBC recogen que Reino Unido ya había aumentado el presupuesto para reparar sus carreteras pero que el aumento en el precio del petróleo ha puesto en jaque esta partida. El resultado, como en España, es el de unas carreteras que necesitan ser reparadas y unos contratos que se han quedado obsoletos en apenas unos meses.
Foto | Draceane
En Xataka | España construyó sus carreteras pensando que era un país caluroso. Ahora eso es un problema
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