Maestros de la resurrección: cinco extraordinarias restauraciones del Museo del Prado

Déborah García Sánchez-Marín

¿Quién no recuerda la famosa y desastrosa "restauración" del Ecce Homo de Borja o los añadidos que sufrieron algunas figuras de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel en sus partes para no resultar impúdicas? Pues no son las únicas obras intervenidas o restauradas que han sido perseguidas por la polémica.

En nuestro país fue llevado incluso al Congreso de los Diputados la controvertida restauración de El Caballero de la mano en el pecho de El Greco, cuadro que fue despojado de su misterioso fondo negro tras la intervención. Sin embargo, la restauración suele ser una tarea costosa que se alarga en el tiempo y que pretende recuperar la obra original del artista. Cuadros rotos, repintados y barnizados hasta la saciedad que han perdido su tono e incluso que no parecen corresponder con el estilo de quién los pintó.

Esta tarea titánica tiene en el Museo del Prado congregados a algunos de los mejores restauradores del mundo. Obra de ellos son algunas de las restauraciones más importantes que se han llevado a cabo de los grandes pintores de la Historia como Durero, El Bosco, Goya o Rogier Van Der Weyden. Repasamos algunas de las Restauraciones más importantes llevadas a cabo por el Museo del Prado.

"El Calvario" de Rogier Van der Weyden

Procedente del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, es una de las obras más impresionantes y originales del pintor por la grandeza y expresividad de sus figuras y una composición de extremada sencillez. La restauración de esta obra se produce a dos niveles, soporte y capa pictórica. La intervención del soporte pretendía dar a la tabla sobre todo estabilidad. La restauración de la capa pictórica consistió en la limpieza de barnices oxidados que una vez eliminados permitían discernir los verdaderos colores y los volúmenes de las figuras.

La nueva imagen radiográfica y la reflectografía de infrarrojos indican que fue una obra muy pensada, sin grandes cambios de composición, y con un dibujo subyacente extremadamente cuidado

La gran dificultad que presentaba esta obra según los restauradores son las múltiples intervenciones que esta había sufrido, en diferentes épocas y no documentadas. Para la eliminación se emplearon métodos acuosos, métodos disolventes o se realizó de manera mecánica con bisturís. Van der Weyden trabaja en los Países Bajos pero es una artista que maneja ya conceptos del renacimiento. Esta una de las obras principales del autor junto con El Descendimiento que también se encuentra en el museo del prado y El tríptico de Miraflores.

Tras su reciente restauración, se ha podido recuperar la verdadera sensación de tridimensionalidad de las figuras, cuyo volumen estaba tergiversado por una película de repintes grisáceos.

"La Sagrada Familia del pajarito" de Bartolomé Esteban Murillo

Esta obra estaba muy mal conservada tanto que lo que se veía no correspondía ni a la técnica ni al estilo de Murillo. El cuadro había sufrido a dos niveles, en su soporte y también en su cromática. El traslado de tela a tela, los repintes, y los barnices, alejaban lo que veíamos de la obra original. Las lagunas en el cuadro fueron tratadas con estuco y la anterior eliminación de los barnices, posibilitaron recuperar la obra de Murillo y su mensaje.

En la imagen vemos a José como padre del niño Jesús, en actitud de juego, algo propio de la época del autor donde hubo una reivindicación de la figura de José. Tras la restauración podemos ver un eje que sale de la cabeza del perro y van hasta san José, y que remarca el protagonismo del padre de Cristo. También se recupera un segundo eje que va desde eje inferior derecho y que marca el espacio. Con la intervención se recupera la técnica de Murillo y se muestra su paisaje, pincelada y colorido.

"El vino de San Martín" de Bruegel el Viejo

Detalle de la esquina superior derecha antes de la restauración. Dcha.: La misma escena, tras la limpieza, recupera la luz y profundidad

Una de las principales dificultades que presentaba la obra de Bruegel era el soporte. El vino de la fiesta de de San Martín era una sarga también llamada temple a la cola. Una vez que la restauradora hubo quitado la capa de barniz se pudo comprobar que el estado de conservación de la obra era muy bueno. Es casi milagroso en palabras de la restauradora del Prado que una sarga pueda conservarse en este estado tan tan bueno.

El proceso de restauración de la obra de Bruegel el Viejo fue concluido en diciembre del 2011 tras hacerse el Prado con el cuadro. Lo primero que se hace en el museo antes de llevar a cabo una restauración son unas pruebas preliminares.

Se analizan los pigmentos químicamente y los barnices. Las pruebas concluyeron que en algún momento las faltas en la pintura fueron rellenas con un barniz de capa muy gruesa que acabó por dar al la obra un tono muy alejado del original y de la atmósfera de Bruegel. Tras quitar el barniz sinténtico y limpiar se pudieron por fin reconocer detalles de la obra que pasaban desapercibidos. El rentelado que la obra había sufrido provocaba abultamientos, y la cola que se había usado para reintegrar el cuadro había pasado a la tela.

Más de 600 parches pequeñitos, injertos, fueron necesarios para "curar" el cuadro. El color y el volumen originales se han recuperado con la restauración, y también la sensación de espacio y la atmósfera entre las figuras. Como comenta Elisa Mora, se recupera tras la restauración una obra que aunque tiene un tono mate, acaba atrapando mágicamente a quién la mira.

"El Expolio" de El Greco

Lo primero que hay que recordar es que El Expolio no es una obra del Museo del Prado: pertenece a la Catedral de Toledo. El tema del cuadro, el expolio de Cristo, es un motivo muy original, pues no ha sido habitual representar el momento en el que Cristo es despojado de sus vestimentas para ser crucificado. El lienzo está pintado sobre una tela adamascada que se usaba para hacer manteles de lino, la razón por la que El Greco usa estas telas tan caras es porque la trama es muy uniforme, y ante todo es una tela de calidad y sobre todo muy ancha.

La intervención se acuerda porque en la parte inferior del lienzo, como muestra la radiografía, hay lagunas de color. Esa franja de pintura se había caído y existían también levantamientos de la capa cromática, era por lo tanto, imprescindible consolidarlo para que no se desconchara y restaurar así sus daños.

El cuadro estaba cubierto por barnices y suciedad que por el paso del tiempo se fueron acumulando, eso provocaba que las luces y las sombras no se entendiesen bien. El Greco tenía muy estudiada la composición porque directamente lo pintó sobre la tela sin dibujo previo. En esta obra se percibe la herencia bizantina, en el modo en el que todas las figuras están superpuestas, sin embargo, el color es totalmente veneciano.

Llama la atención en el cuadro el anacronismo que representa el hombre de la armadura, y el torbellino que generan todas las figuras detrás de la persona de Cristo. Una figura echada hacia delante, con su imponente escorzo.

La intervención también ha recuperado el tono de los mantos, tanto el de Cristo como el de las Marías en la parte inferior del cuadro. Al ir limpiando el lienzo, el tono marrón que dominaba la obra fue desapareciendo para recuperar esos tonos inéditos de amarillo y malva. El trabajo de restauración ha permitido entender mejor la composición, y mostrar así una pintura equilibrada rica en juegos de luz y de color.

"Adán y Eva", de Alberto Durero

La obra de Alberto Durero mostraba muchísimas intervenciones superpuestas a lo largo del tiempo, dando como resultado una pintura plana y dura, alejada de la concepción original del artista. Gruesas capas de suciedad, barnices oxidados y repintes oscurecidos por el paso del tiempo cubrían la superficie del cuadro que no dejaba ver la pincelada y el colorido original conseguidos por el artista.

Adan y Eva de Durero fue una obra que Carlos III calificó de inmoral y fue incluida en una lista de obras indecentes para ser destruida, la intervención de Mengs entones pintor de cámara del rey, que alegó que era una obra interesante para ser estudiada por sus alumnos, impidió su destrucción. Ambas tablas son obras maestras de su autor y ejemplos indiscutibles de desnudos a escala monumental.

No solo se muestra la desnudez, no es solo una exaltación de lo carnal, tras ambas pinturas hay una reflexión moral. Si nos fijamos en la cartela que cuelga de la rama del árbol leemos el anagrama del pintor pero también una alusión al parto de María. María aparece así como redentora del pecado que Eva se dispone a cometer.

[1] La cuenta de youtube del Museo del Prado cuenta con vídeos explicativos de los procesos de restauración de sus obras.

[2] Todas las fotos pertenecen al Museo del Prado.

[3] Para profundizar más en las tareas de restauración haz click aquí.

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