El hombre que quiere que tomemos un montón de drogas para optimizar nuestro cerebro

Hay personas que se valen de pequeños trucos para mejorar sus capacidades. Que con el tiempo han aprendido que levantándose antes o incorporando algún alimento a su dieta son capaces de mejorar su rendimiento en el día a día. Pero también están otros individuos que se han tomado la optimización de sus cuerpos como el centro del debate. A ese colectivo pertenece Jesse Lawler, el tipo empeñado en que las drogas son lo que necesitamos para convertirnos en superhumanos. Y puede que haya descubierto algunas cosas de lo más sugerentes.

¿Pero quién es este tipo? En las últimas décadas, este “entusiasta polidisciplinario” se ha recorrido todo Estados Unidos en bicicleta. Ha practicado todo tipo de dietas, desde veganas hasta paleos, apuntando todos los cambios que sufrió su cuerpo en el proceso. Implementó por un tiempo el sueño polifásico en su vida (con insatisfactorios resultados). Y se ha drogado. Mucho. Carece de conocimientos médicos reglados, pero es la probeta humana con el historial de testeo más interesante que hayamos visto a este lado de las redes.

Esa amplia experiencia en el campo de la eficiencia física le ha llevado a impulsar una serie de podcasts en los que invita a profesionales de química y biología y un diario virtual en los que va compilando sus descubrimientos, abriendo las infinitas posibilidades de los superseres y explicándonoslo todo esto de una forma tan amena (aunque rigurosa) que hasta nosotros podríamos aplicar sus conocimientos, lo que parece su plan desde el principio.

¿Quieres descubrir más de Jesse Lawler y su galería de obsesiones por el rendimiento? Los siguientes temas presentados son algunos de los temas de Smart Drug Smarts sobre drogas y experimentos que mejoran nuestra eficiencia físico y mental. Los expertos citados son los invitados que aparecen en los episodios radiofónicos explicando cada fenómeno. Vamos a verlo:

El mundo de los stacks

El kilómetro cero de los ingenieros de la optimización física lo encuentras aquí. Los stacks, también conocidos como nootrópicos, son suplementos de componentes químicos adquiribles sin prescripción médica que se diseñan para optimizar esas partes de tu cerebro que crees no están rindiendo, en tu caso, todo lo que te gustaría.

Algunas veces esas mejoras se enfocan a tu capacidad para empatizar, otras en reducir el estrés, o tal vez en mejorar tu rendimiento físico o mental. Como podemos ver a lo largo de varias de sus entrevistas, este tipo de fórmulas potenciadoras no permiten la generalización, sino que cada mezcla debe ser diseñada para cada individuo concreto, cosa que investigan los aficionados de esta comunidad de alquimistas del cerebro.

Dentro de las personas que han experimentado con ello estaría Gabe Lee y su BrainStack, una combinación de nootrópicos (potenciadores cognitivos) que hace evolucionar lo que ofrece el Adderall pero prescindiendo de algunos de sus peores efectos secundarios. Adderall es la medicina que se comercializa para combatir el Trastorno de Déficit de Atención, y por lo mucho que ayuda a mejorar la memoria y concentración de sus consumidores acaba promoviendo una dependencia. Tomándola te sientes mucho más listo, pero también te vuelves más agresivo y bajas radicalmente de peso, entre otras cosas.

Así que el stack que se ha fabricado Gabe Lee consiste en estimular tus neurotrasmisores con dopamina y serotonina a través de sales anfetamínicas (medicamento genérico del Adderall), cafeína, magnesio y otros compuestos. A esto hay que añadirle ingredientes que rebajan los efectos indeseados de esos productos, por ejemplo, el bajón de cafeína o la ansiedad asociada con los compuestos anfetamínicos. Este es sólo un cóctel enfocado a la concentración y velocidad de pensamiento, pero un paseo por Smartdrugssmarts te descubrirá un buen puñado de stacks. Todos ellos sin receta.

El neurofeedback: vuelven los 70

¿Te gustaría programar las respuestas de tu cerebro? Esto, que pudiera parecer una panacea para nuestro comportamiento diario, puede ser de aún mayor beneficio para gente con trastornos conductuales graves, como las personas con epilepsia o déficit de atención. El neurofeedback o neuroterapia es aún un proyecto en fase de experimentación que se propone llegar a influir positivamente en la conducta así como en funciones cognitivas como la coordinación motriz, la memoria o la atención.

Eso es a lo que se dedica, por ejemplo, el Doctor Andrew Hill, neurocientífico en UCLA, que estudia la actividad cerebral de sus pacientes de autismo y otros trastornos y que cree haber sido capaz de “reprogramar” algunas de sus conductas. Como sabemos, los electroencefalogramas registran la actividad eléctrica emitida por el cerebro. La idea básica es que, al ver la frecuencia de estas ondas, de sus sonidos y sus imágenes, se puede aprender a ejercer cierto control sobre ellos.

En el laboratorio, Hill está trabajando en cómo implementar con efectividad estos resultados en pacientes más normales. Aunque es una práctica que fue durante bastante tiempo repudiada por los psiquiatras (que veían en ella los vestigios de terapias al estilo de los electroshocks), sí hay informes que acreditan su éxito en pacientes con trastornos como los que Hill ha comentado.

La ketamina te va a hacer feliz (o, mejor dicho, te quitará la tristeza)

Una palabra que nos viene a la mente más al pensar en noches salvajes que en personas enfermas. Pero, como cuenta el doctor Panos Zanos, la ketamina podría ir mucho más lejos que como alucinógeno, y podría ser un formidable anestésico para pacientes con depresión. La magia de la ketamina se despliega por su capacidad para bloquear los receptores NMDA del glutamato. Un mecanismo, asimismo, que también se creía común para sus efectos antidepresivos.

Un nuevo estudio ha demostrado que no es así, que la hidroxinorketamina no inhibe estos receptores NMDA. Por el contrario, este metabolito de la ketamina activa otro receptor del glutamato, el AMPA, a través del cual induce, ya sea directa o indirectamente, su efecto antidepresivo. Los fármacos antidepresivos que más se recetan a día de hoy, como la fluoxetina, funcionan como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y tardan de 3 a 8 semanas para aliviar los primeros síntomas de la depresión, y sólo son eficaces en la mitad de los casos. Si hiciéramos uso de los metabolitos de la ketamina (o en este caso, de la hidroxinorketamina), los resultados serían generales y actuarían de inmediato.

¿Y eso por qué? Resumiendo mucho, podríamos decir que los receptores NMDA actúan como componentes prioritarios en la plasticidad neuronal y memoria. Estos receptores absorben el glutamato, uno de los principales neurotransmisores vinculados a la depresión. ¿Qué es lo que hace la ketamina? Aumentar los niveles de glutamato en nuestros receptores NMDA. “El éxito de sus efectos ha sido probado en cada nueva prueba, algo de lo más inusual pero muy esperanzador”.

Si se terminan de aislar en laboratorio los metabolitos activos de la ketamina, Zanos garantiza que sería una solución óptima para pacientes con depresión. Aunque claro, nada del subidón discotequero. Sólo estabilidad mental.

Metileno azul, mear azul para convertirse en más inteligente

El metileno azul mejora el consumo de oxígeno de tus células, lo que hace aumentar la energía celular, que a su vez mejora la memoria. Funciona también como neuroprotector y como antioxidante. En las palabras del doctor González Lima, profesor en la Universidad de Texas, "no encontrarás un mejor antioxidante que este".

Hasta ahora estábamos pensando en el café y en el té cuando lo que teníamos que haber hecho es prestarle atención a este producto para el tinte textil y para el tratamiento de parásitos animales. Por el magnetismo de este compuesto (y por recientes estudios positivos sobre la mejora cognitiva, como el publicado en la revista Radiology en junio pasado), el metileno azul se ha convertido en uno de los nuevos químicos de moda entre los aficionados a los nootrópicos.

Según González Lima, debido a que el metileno se acumula en áreas de células con una alta concentración de mitocondrias, el compuesto impide que se sigan generando de estas células, evitando los daños oxidantes o de estrés. En palabras del doctor, “es un potenciador cognitivo particularmente eficaz porque el metileno azul busca las células que respiran, las que consumen más oxígeno, y como éstas suelen ir al cerebro, su actividad se centra sobre todo ahí”. ¿Qué es mear azul para el resto de tu vida si puedes bloquear el envejecimiento cerebral?

Dormir es el control mental número uno

Y esto lo sabe (aunque no lo aplique) todo el mundo, desde camioneros hasta militares. Es precisamente a uno de estos últimos, el doctor y ex-SEAL de la marina Kirk Parsley, al que interroga por sus amplia experiencia con soldados con problema de sueño y cómo remediar esto en entornos extremos y altamente volubles. Parsley nos anima a que, si nuestro trabajo nos lo permite, hagamos un ciclo de sueño bi-fase, tal y como hacían nuestros predecesores hace cientos de años. Para él, es la raíz de casi todas nuestras deficiencias mentales. La consecuecia de incorporarnos a un sistema social en el que el tiempo es la base económica, consecuencia directa de la revolución industrial.

Y si no se puede, hay que dormir mínimo 8 horas al día en dos fases: esto es, empieza a echarte siestas. Ni 15 minutos ni 45 minutos. No hay una ciencia exacta y cada persona (con distintas profundidades de sueño) necesita un tiempo concreto en una horquilla de entre 20 y 120 minutos. Si sobrepasamos ese plazo, todo se irá al traste.

¿Y por qué cada persona es distinta? Por sus niveles de depravación de sueño. Según el doctor, casi todo el mundo sufre déficit de sueño, algunos incluso llegando a tener depravación de sueño. Si tienes depravación crónica del sueño, entrarás en sueño profundo más rápidamente que si no lo sufres, porque tendrás niveles más altos de adenosina, que es “una especie de presión del sueño que te empuja a que tu cuerpo duerma” (como explica Parsley, el trabajo de la cafeína es, básicamente, bloquear los efectos de la adenosina).

Así que si tienes trastornos del sueño, tu eficacia cognitiva (a fin de cuentas, tu creatividad) puede restaurarse tomando siestas. El médico, por cierto, no cree en el sistema de búhos y alondras. Para él, la ausencia de pruebas contundentes, le lleva a intuir que lo que ocurre con los que tienen impulsos de creatividad a la noche es porque, tal y como ocurre con los que llevan muchas horas despiertos (pero a pequeña escala), es que se nos apagan progresivamente los filtros mentales. Hay menos mecanismos de vigilancia a lo que decimos y hacemos, y por eso la creatividad parece más despierta a la noche.

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