Del rastafarismo al judaísmo ortodoxo: qué hay detrás de Matisyahu en realidad

Es el nombre del día. Matisyahu no actuará, de forma definitiva, en el próximo Rototom Sunplash, festival orientado a la música reggae que en un principio sí le había incluido en su cartel. ¿Qué ha cambiado? La presión ejercida por el movimiento BDS, asociación de diversos grupos pro-palestinos, durante los últimos días. ¿Por qué? Por viejas declaraciones de Matisyahu en favor del Ejército de Israel (tras el incidente de la flotilla) o por su significación implícita a favor del sionismo.

Matisyahu es judío. La tormenta mediática ha ido tomando forma durante los dos últimos días hasta estallar hoy. La prensa internacional se ha hecho eco de la anulación de su actuación. Se ha resaltado su condición étnica. Y a partir de ahí, terreno libre para vincular a España con un secular antisemitismo. En el centro de todas las miradas, un popular pero no tan conocido artista cuyo principal mérito es fusionar el judaísmo ortodoxo y la cultura rastafari. Si un hecho tan singular pasa desapercibido, sólo se debe a lo volcánico del conflicto entre Israel y Palestina.

¿Cómo fusionar dos culturas así?

Antes que nada, merece la pena profundizar en el personaje. ¿Un judío jasídico que toca reggae, el mismo género que popularizó a nivel universal Bob Marley, de aspecto desaliñado, prominentes rastas y constante exaltación del consumo de marihuana? Casa mal con nuestra imagen de las variantes más ortodoxas del judaísmo, personificadas en su mayor parte por creencias antiguas, intransigentes y radicales. Y por un sentido de la rebeldía anti-institucional muy acusado.

Matisyahu no es en realidad el octavo hijo de ninguna familia ortodoxa de Jerusalén, dedicada al estudio de la Torah y a cuestiones espirituales. Nació en Estados Unidos como Matthew Paul Miller, y al igual que muchos otros norteamericanos de descendencia judía, vivió sin aparente relación a la condición religiosa judía durante gran parte de su juventud. Un día, sin embargo, se convirtió al jasidismo, una variante ortodoxa y mística del judaísmo. Desde entonces, vive en su día a día tratando de seguir al pie de la letra los preceptos del libro sagrado, la Torah.

¿Cómo fusionar las ideas del judaísmo más ortodoxo con la del rastafarismo? La respuesta se encuentra en el documental Awake Zion, de Monica Haim

¿Cómo entonces alguien que aspira a una vida pura en relación a las ideas más esenciales del judaísmo se entremezcla a nivel artístico con un movimiento, el reggae, de profunda carga mística y pseudo-religiosa? La respuesta se encuentra en Awake Zion, un documental dirigido Monica Haim en 2005 en el que el propio Matisyahu, renombrado así tras aceptar su nueva fe, participa junto a otros artistas provenientes de la escena reggae y del rastafarismo.

Por su parte, el rastafarismo es una religión relativamente nueva, creada a finales de los años '30 en Jamaica y fuertemente conectada a Etiopía, poco después de la proclamación de Haile Selassie I como rey de aquel país (hombre sobre el que el propio rastafarismo ha articulado toda clase de leyendas mitológicas). Punto clave: es una religión abrahámica y monoteísta, compartiendo raíces comunes aunque remotas con el cristianismo, el islam y el judaísmo en sus distintas variantes.

Por aquí se empieza a entender mejor la pintoresca fusión de Matisyahu. Veamos cómo afronta él su propia música: "Quiero que mi música tenga significado, que sea capaz de transmitir a la gente y que les haga pensar. El jasidismo enseña que la música es 'la pluma del alma'. La música se vierte sobre un lugar muy profundo, y nos habla de un modo en que las palabras normales son incapaces". Espiritualismo, profunda conexión emocional y espiritual... Cambias jasidismo por rastafarismo y también te vale. El enfoque sonoro y conceptual de Matisyahu es coherente con ambas corrientes.

No en vano, tanto el jasidismo como el rastafarismo evocan preceptos y enseñanzas del Antiguo Testamento a la hora de afrontar su condición religiosa y espiritual

No en vano, tanto el jasidismo como el rastafarismo evocan preceptos y enseñanzas del Antiguo Testamento a la hora de afrontar su condición religiosa. Matisyahu ha trasladado su universo simbólico y espirutual al terreno sonoro. Nada que no hayan hecho con anterioridad los rastafaris, solo que con ciertas diferencias. En el fondo, se trata de un acercamiento místico a la música, ensalzando ideas como el pacifismo o el amor. Por ahí van sus letras, de hecho.

De qué hablan las letras de Matisyahu

No de política. Sí de conceptos abstractos (y por qué no decirlo, en muchas ocasiones vacíos) como el pacifismo, el amor entre pueblos, un futuro mejor, etc. Tomemos como ejemplo 'One Day', una de sus canciones más celebres, un medio tiempo melancólico que habla de sueños irrealizables como la paz mundial, la convivencia entre hermanos (reminiscencias del conflicto palestino) y referencias al sufrimiento de los niños y a la irracionalidad de la guerra. Aquí el vídeo con subtítulos en español.

De hecho, es lo que él ha argumentado en su Facebook ante las acusaciones de sionismo, apoyo explícito al Estado de Israel y rechazo de un hipotético Estado de Palestina:

Los organizadores del festival querían que escribiera una carta, o hiciera un vídeo, dejando claras mis posiciones sobre el sionismo o el conflicto entre Israel y Palestina para calmar a la gente de BDS. Apoyo la paz y la compasión para toda la gente. Mi música habla por sí misma, y no inserto a la política en ella. La música tiene el poder de trascender el intelecto, las ideas, la política, y puede unir a la gente en el proceso.

Dada su condición de judío ortodoxo, sus letras también hacen constantes referencias a Dios. En el caso de otro de sus grandes éxitos, 'King Without a Crown', leemos lo siguiente:

Eres todo lo que tengo y eres todo lo que necesito
Todos y cada uno de los días rezo para conocer tu paz
Quiero estar cerca tuyo, sí, estoy tan hambriento
Eres como el agua de mi alma cuando está sedienta
Sin ti no hay mí
Eres el aire que respiro
A veces el mundo es oscuro y no puedo ver
Con estos demonios rodeándolo todo para empujarme hacia el pesimismo
Pero creo, sí, creo, he dicho que creo
Me mantengo en mis propios dos pies
No harán que me arrodille

Es cierto que la mayor parte de letras de Matisyahu no tienen contenido político. Otras sí pueden tener ciertas interpretaciones. Veamos por ejemplo de qué habla 'Jerusalem':

En los días antiguos, retornaremos sin retraso
Recogiendo regalos y botines en nuestro camino
Hemos estado viajando de estado en estado
Y ellos no parecen entender lo que dicen
3.000 años sin lugar al que ir
Y quieren que abandone mi leche y mi miel
No lo ves, esto no va sobre la tierra o el mar
No es el país, sino la morada de su majestad

La canción habla, obviamente, de la diáspora judía, y del anhelo de recuperar la tierra prometida. Está teñida, como muchas otras, de referencias a la Torah. En Genius se pueden explorar todas ellas. Pero el mensaje es claro, y es obvio que se alinea con los preceptos del sionismo y de la existencia del Estado de Israel. ¿Es suficiente para censurar su actuación en un festival orientado hacia la defensa de posturas pro-palestinas? Cada uno podrá juzgar, pero parece endeble dado el fuerte simbolismo que la diáspora, mucho antes de Israel, ha tenido en el pueblo judío.

Entonces, ¿de dónde viene la censura?

La pregunta tiene varias respuestas, en función de quién sea el destinatario de la misma. Hay quien opina que se debe a su condición de judío, y que por tanto tiene tintes racistas: se exige a Matisyahu un posicionamiento político explícito no solicitado al resto de participantes del festival (que podrían tener opiniones parecidas a las suyas o no). Todo ello se realiza en base a su religión y a su condición cultural (es judío), ni siquiera en relación a su nacionalidad (no es israelí).

Desde BDS y los sectores que apoyan su censura en el Rototon Sunplash, la historia es diferente. Matisyahu se ha posicionado de manera más o menos laxa cerca de las políticas de Israel. El ejemplo más recurrente: su apoyo al ataque del Ejército israelí a la flotilla humanitaria de Gaza (2010). Murieron diez personas: todas ellas acudían a la franja con objetivo de provisionar y prestar ayuda a la población local, rompiendo el bloqueo comercial de Gaza. Según Israel, las personas involucradas tenían otras intenciones, y habían entrado en sus aguas sin permiso.

En su día, Matisyahu, desde Londres, dijo lo siguiente:

Me alucina la cobertura parcial de los medios. Y fueran los barcos a llevar ayuda humanitaria o no a Gaza, aquellas aguas territoriales pertenecían a Israel, está internacionalmente aceptado. Fueron avisados de forma repetida para que no fueran ahí. Pero cuando los soldados israelíes subieron a los barcos fueron linchados; fueron disparados, apuñalados y golpeados con palos. ¡Se supone que eran activistas y tenían cócteles molotov!

Para él, la prensa realizó un ataque visceral a la actitud de Israel. Argumentaba que el Ejército británico hubiera hecho lo mismo (recordemos, murieron diez personas) de haberse encontrado con una flotilla similar en el Canal de la Mancha. Al mismo tiempo, no se declaraba sionista:

¿Qué significa eso? Eso es adentrarse en cuestiones mayores, no voy a hacerlo. Soy un músico. Mi principal objetivo es unir a la gente, no entrar en asuntos negativos. Simplemente estoy en Inglaterra y esto que ha sucedido (el incidente con la flotilla) lo veo totalmente parcial. Para mí es emocional porque me parece terriblemente incorrecto (en relación a la cobertura mediática): es por lo que estoy hablando de ello. Creo que hay mucho sentimiento anti-israelí en el mundo y mucha ignorancia alrededor de lo que Israel es o hace.

Otra de las acusaciones de BDS es que Matisyahu ha participado en festivales de música pro-sionistas. ¿En cuál? En Declare Your Freedom 3.0, una iniciativa llevada a cabo por particulares con el objetivo de celebrar una serie de conciertos en Nueva Orleans en apoyo a la causa sionista. Se trataba de un evento bastante minoritario y amateur. BDS también le acusa de negar la existencia de Palestina. La fuente original de sus declaraciones es esta entrevista realizada en 2012 por el periódico Cornell Daily Sun. La pregunta: "¿Dónde te posicionas en el conflicto Israel-Palestina?".

Traducimos su respuesta íntegra.

Hasta donde yo sé, nunca hubo un país llamado Palestina. Hubo una ocupación británica, pero nunca un gobierno. Palestina fue una creación dentro de Israel, cuando Israel ya había nacido. Eso es lo que yo creo, pero de nuevo, no voy a afirmar que tengo la respuesta verdadera o la razón. Yo soy un cantante. Soy un músico, intentando hallar su propio sentido del equilibro en su vida, intentando escribir canciones que inspiren a la gente. Amo a la gente y a los seres humanos, y creo que si la gente pudiera enfocarse en eso, sería genial. Pero no tengo respuestas a quién tiene razón y quién no. Todo lo que sé es que tengo devotos seguidores musulmanes que aman mi música. Para mí, de eso va la gente de ahora, olvidar quién mató a quien y saber que Dios creó este mundo en su misericordia. Y si pudiéramos emular esa cualidad de misericordia, seríamos gente piadosa.

¿Qué ha trascendido sobre Matisyahu, personaje y artista, finalmente? Tan sólo esto.

Actualización: Matisyahu ha vuelto a ser invitado por la organización del Rototom, que se ha retractado. "Pedimos sinceras disculpas por lo que ha ocurrido", han afirmado. El veto se había producido "fruto del boicot y de la campaña de presiones, amenazas y coacciones promovidas por BDS País Valencià (Boicot, Desinversions y Sancios a Israel del País Valencià) al considerar que podían alterar gravemente el normal funcionamiento del festival, lo que impidió gestionar la situación con lucidez". Al final, no lo han conseguido. Está por ver si Matisyahu finalmente actúa.

Imagen | kris krüg

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