¿De qué están hablando nuestras políticas? Diccionario urgente Hipérbole-Realidad

Las elecciones municipales sí han traído aires nuevos a la política española: un nivel de lenguaje completamente desquiciado por parte de los grandes perjudicados tras el 24M. Empezando por Aguirre y su inagotable show de propuestas de pacto -ahora con un 100% más de espectros del comunismo soviético- y acabando por la navarra Yolanda Barcina, que ha decidido lanzarse de lleno a la Ley de Godwin.

Eso sin olvidar a Manuela Carmena derrapando con su "devolver la democracia" a Madrid. ¿Tienes frescos los totalitarismos? ¡Ellas tampoco! Pero nosotros te ayudamos a entender de qué hablan nuestras políticas cuando hablan del fin (o el regreso) de la democracia.

¿Puede haber "soviets en los distritos" de Madrid, como augura Aguirre?

El joven Stalin, con la cabeza llena de soviets.

No. A no ser que bajes mucho en el diccionario. Los soviets eran asambleas de campesinos, clase obrera y militares que se remontan a la primera Revolución Rusa, allá por 1905. La jugada les salió bastante mejor en 1917 y se convirtieron en los órganos nominales del poder: consejos locales que iban recogiendo mandatos, que se elevaban a soviets mayores hasta llegar al Sóviet Supremo.

Si suena a cantidad inopinada de burocracia es porque lo era, y Lenin tardó poco en darle la vuelta a la tortilla. Los soviets se convirtieron en parlamentos locales que obedecían todo lo que se dictaba desde la autoridad central: con Stalin, la única asamblea válida era la que celebraban los pelos de su bigote.

Pero la RAE admite como última acepción un coloquialismo: Servicio o colectividad en que no se obedece a la autoridad jerárquica. A lo mejor Aguirre tiene miedo de que Carmena no pueda mantener las asambleas bajo control. Ya que estamos, sí hubo uno en España: el Sóviet de la Argañosa, formado por los ferrioviarios de Asturias en 1934. Duró poco.

Aunque los de Ahora Madrid se lo han tomado con humor, con propuesta de nuevo escudo para la ciudad incluida:

¿Puede Navarra convertirse en "la Alemania antes de Hitler"?

El paro antes de Hitler.

Aquí no sabemos muy bien a qué se refiere Barcina. Pese a ello, vamos a incumplir una ley de Internet -si aparece Hitler se acaba el debate- y discurrirlo un poco. Antes de Hitler -esto es, antes de 1932-, la República de Weimar tiene tres problemas bastante familiares:

  1. Una tasa de paro que osciló entre el 15,8% al principio de la Gran Depresión y el 30,8% en 1932

  2. Un pago de deuda externa al resto de Europa que no admitía quitas

  3. Una crisis económica con caídas del PIB de hasta el 5% anual al inicio de la Gran Depresión

Maldición, podría ser. Pero no. Aparte de que gran parte del pago de deuda tenía truco -se trataba de indemnizaciones por los daños de la Iª Guerra Mundial-, la República de Weimar también estaba asediada por la hiperinflación, el desplome de bancos a los que nadie rescataba y unos cuantos desastres socioeconómicos más de los que Europa, para bien o para mal, nos tiene a salvo.

Pero, señora Barcina: a lo mejor quiere referirse a la "Alemania justo cuando estaba Hitler". Aunque en las dos se fusilaba a comunistas sin contemplaciones.

¿Cuándo fue "un gobierno de concentración" la solución a la crisis del bipartidismo, señora Aguirre?

En España fue todo lo contrario. De acuerdo, estábamos en 1917, el país estaba hecho unos zorros, y el bipartidismo se llamaba turnismo: la izquierda y la derecha, con la connivencia del Rey, se repartían las elecciones entre caciquismo y pucherazos. Cuando todo se tambaleaba, surgió la ocurrencia de crear un gobierno de concentración, en el que todos los partidos intentaran prevenir el caos...

El efecto fue el contrario: fracasaron tres intentos seguidos, dejando tocada la monarquía de Alfonso XIII. Y nos cuesta pensar que sea lo que Esperanza Aguirre tiene en mente

Ahora Madrid tiene una misión imposible: "devolver la democracia a Madrid"

Puede que Manuela Carmena no pretenda instaurar -o sí- los soviets como elemento de gobierno municipal, pero es porque tiene una meta más elevada:

El problema para Carmena es doble. Por un lado, aún no es alcaldesa. Y, por otro, ella no puede devolver la democracia como tal a ninguna parte. Para empezar, es la convocatoria de elecciones siguiendo la legislación establecida la que le ha dado su medio millón de votos. Y, para continuar, la democracia -o, para ser precisos, parte de sus derechos y libertades- en nuestro país no se suspende por ciudades, ni por capricho.

Sino por el Gobierno y el Congreso de los Diputados, de acuerdo a los artículos 55 y 116 de nuestra Constitución. Son los llamados estado de excepción y estado de sitio, y ahí no puede haber elecciones -aparte de que puedan suspenderte casi todos los derechos, incluidos los de expresión, libertad de movimiento y reunión-.

Excepto si eres terrorista, claro. Pero nos da que Madrid no respondía a ninguno de los dos casos.

¿Qué es una "opción defensora del orden constitucional"?

Esperanza Aguirre lleva una década y algo fuera del poder central, así que lo mismo se le ha olvidado la Ley Orgánica 6/2002, o Ley de Partidos. Precisamente fue una ley redactada, entre otras cosas, para expulsar a HB de las instituciones. Y que recoge en su Capítulo II el requisito indispensable para que partidos -coaliciones, en este caso- como Ahora Madrid puedan presentarse a las elecciones:

Artículo 6.Principios democrático y de legalidad. Los partidos políticos se ajustarán en su organización, funcionamiento y actividad a los principios democráticos y a lo dispuesto en la Constitución y en las leyes. Los partidos políticos tienen libertad organizativa para establecer su estructura, organización y funcionamiento, con los únicos límites establecidos en el ordenamiento jurídico.

Hemos mirado el citado ordenamiento jurídico y tampoco encontramos nada referido a"salvaguardar el sistema europeo occidental", pero a Aguirre también le parece muy importante hacerlo desde el Ayuntamiento. Aunque tenga que hacer alcalde a alguien que tiene muy claro lo que quiere: naumaquias en el Retiro. Que más Europa Occidental que el Imperio Romano no vamos a encontrar nada, así que sí: ahí Carmona y Aguirre están en perfecta sintonía.

¿Qué es una naumaquia?

La recreación de batallas navales a escala. Fueron bastante populares como espectáculo romano -junto a combates de gladiadores, fieras y demás parafernalia preinternet- hasta el siglo III de nuestra era. En Madrid se celebraron durante el siglo XVII en los Jardines del Retiro, para placer de Felipe IV y de la mano de su valido el Conde-Duque de Olivares, que fue el que le regaló las tierras para que el rey tuviese una segunda residencia.

¿Qué es el centro? Margaret Thatcher te lo explica

"The lady's not for turning"

Menos de 24 horas antes de ofrecer un pacto antisoviets que incluyese a Ahora Madrid, Aguirre intentó ofrecer al PSOE la alcaldía en un pacto conjunto con Ciudadanos, porque los tres representan "un programa de centro, de centro izquierda, centro-centro y centro derecha".

El problema es que nadie sabe muy bien qué es el centro en democracia. Es una ideología difusa, que apunta a dos filósofos buenistas, Kant y Aristóteles. Uno pensaba que hay un buen rollo inherente al ser humano, que tiende a decir la verdad y puede juzgar más o menos acertadamente cualquier situación. Ése es Kant, y ese pensamiento también es uno de los principios generales del Derecho como lo conocemos hoy en día.

A Aristóteles le pasaba un poco como a los periodistas cuando explican estadística: que la media es lo que cuenta, y que cuanto más te vayas a un extremo, peores ideas y actos vas a sacar desde esa posición.

Pero, ¿qué es el centro para Esperanza Aguirre? Empecemos por su pasión personal, declarada en inglés al Daily Telegraph:

Margaret Thatcher es el camino a seguir, pero la Dama de Hierro tenía una teoría bastante rotunda sobre los caminos y el carril a ocupar:

"Quedarse en el medio de la carretera es muy peligroso: te atropella el tráfico en ambos sentidos"

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