El Bocadillo de Wismichu a la prensa, al cine y a sus fans: cuando no sabes dónde empieza y acaba la broma

“Cuando un youtuber llega a la prensa es normalmente cuando la ha liado. Es el caso del Caranchoa o del chaval que le dio galletas con pasta de dientes a un mendigo. Por eso cuando uno de nosotros salta a hacer un proyecto grande no se nos toma con toda la seriedad con la que se nos debería tomar por el mero hecho de que la gente tiene ya una idea incorrecta de lo que es un youtube”. Son palabras de Ismael Prego, Wismichu, horas antes del estreno de Bocadillo, su primera película, exhibida en primicia durante la pasada edición del Festival de Sitges. Cientos de fans del creador se trasladaron al municipio catalán y pagaron unos 11 5.5 euros de entrada para ver el largometraje de uno de sus ídolos de la red, que se pasaría poco después de estas declaraciones.

“Wismichu cabrón, devuélveme el dinero”: uno de los cánticos que se oyó en la sala durante la proyección. Al cabo de unos cuantos minutos la platea se llenó de gritos y pitidos, y eso quitando a las muchas personas que ya habían abandonado el cine Retiro. “Bocadillo” no era una película al uso, sino un bucle de hora y cuarto donde un puñado de actores decían las mismas cuatro líneas de diálogo (con ligerísimas variaciones) sin ningún objetivo aparente. Wismichu había troleado a los asistentes a Sitges y a sus fans, y ya sólo era cuestión de tiempo que las reacciones a su espectáculo se viralizasen.

La metapelícula: es la explicación que muchos le han dado a la situación. La verdadera película no sería el Bocadillo, sino las propias reacciones de los asistentes a la proyección fallida, un juego que cuadra con el carácter faltón que caracteriza al youtuber. Según algunos asistentes, dentro de la sala podían observarse cámaras listas para grabar, lo que garantizaba que sus reacciones serían utilizadas para un legítimo documental o, al menos, un nuevo vídeo del canal de Wismichu. A las horas de empezar a recibir las molestas reacciones de los fans, el creador se cambió el nick de Twitter a “El mejor director del mundo” y anunció que la película podría verse en Filmin por dos euros y que todo lo generado se donaría a protectoras de animales. Verne no tarda en confirmarlo: “Está haciéndose como un mockumentary (falso documental) inédito en España, de calidad, sobre cómo un youtuber que quiere hacer una película lo lleva a otro nivel”.

Cuando puedes denunciar a tu ídolo: un cartel a la entrada de la sala supuestamente colocado por Youplanet, la productora de la película, indicaba que al entrar al siguiente espacio estabas autorizándoles a grabarte, cediendo todos tus derechos de imagen. Como explican después otros internautas, los acuerdos de cesión de tu imagen en eventos privados no funcionan de esa forma, y en caso de que la empresa audiovisual las utilizase para un producto comercial podría enfrentarse a reclamaciones que, como mínimo, supondrían la retirada de la película y en el peor de los casos les costase una denuncia por el uso de imágenes de menores. Según el grupo AP Abogados, durante la venta de las entradas de Bocadillo, también online, advertían que una de las condiciones de venta era ceder los derechos de imagen al Festival, pero no a Youplanet, matiz importante.

La responsabilidad del Festival: Sitges, uno de los festivales de cine más queridos en España e incluso a nivel europeo, es la organización que ha permitido la proyección de Bocadillo. A los festivales se les presupone un trabajo de selección de las obras que exhiben, lo cual es, de alguna forma, un sello de garantía para que el espectador sepa que lo que pone a su disposición ha pasado una serie de filtros. Es la tarea de los programadores, elegir las mejores películas de entre las miles que se realizan cada año.

Según unos polémicos comentarios urgentes en medio del revuelo de Mike Hostench, subdirector de este festival (un evento cultural que recibe una modesta cuantía de ayudas públicas), habrían permitido mostrar la película sin haberla visto antes por la confianza y amistad que sostienen con Luis del Val, el fundador de Youplanet y empresario muy ligado a la élite de los youtubers españoles. Un comportamiento como este es muy anómalo en el mundo de los festivales. La justificación para no haber tenido que ver la película es que, al no haber sido seleccionada para la Competición Oficial y ser sólo una proyección dentro de una sección paralela, no era necesario ese trabajo de curación.

Y la obra de arte: tampoco ha faltado quien, en lugar de ver una mala broma, ha querido ves un simpático happening. Más aún, se trataría de un trabajo experimental que hermana a Prego con la escuela de Warhol o David Lynch, y ha habido críticos de cine que se han tomado el fenómeno como algo digno de elogios. Al tratarse de un supuesto mockumentary donde se juega con reacciones reales, también se ha comparado el Bocadillo de Prego con el proyecto entre Casey Affleck y Joaquin Phoenix I'm Still here, por el que Phoenix se valió de su estatus como estrella de Hollywood para pasarse un año fingiendo en los medios una estrafalaria debacle personal. También los hay que, sin hacer caso del metadiscurso, simplemente han recordado otras palabras anteriores del youtuber.

ACTUALIZACIÓN: Wismichu ha hecho un vídeo a modo de respuesta de la polémica. En él confirma que se trataba todo de una performance para realizar un documental sobre el fenómeno y, de paso, demostrar tres cosas, que "a día de hoy importan más los números que el talento", que "la gente se lee cualquier cosa que lea por Internet" y que "sigue haciendo prejuicios con los creadores digitales". En su vídeo también dice que no cree que haya habido ningún fan afectado por la proyección ya que Prego sospecha que los tuiteros que se quejaban de haberse desplazado al festival le parecen cuentas falsas. Según él, ya había dejado pistas de la falsedad del proyecto en los mensajes promocionales de la película, con lo que sus seguidores habrían estado alarmados. Y, en cualquier caso, Wismichu cree que el mero hecho de haber participado de esta aventura y haber estado en la sala en la que se exhibía Bocadillo es ya una recompensa suficiente. Por último, se confirma que el youtuber no ha recibido ninguna ganancia económica directa de la proyección de Bocadillo, pero sí el festival de Sitges, que, recordemos, dijo estar conforme de mostrar su película sin haberla visto.

Si quieres saber más sobre la trayectoria de Carlo Padial, el peculiar director que se va a hacer cargo del documental sobre Bocadillo, te lo contamos aquí.

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