Al habla Cristalería Chamberí: cuando tu negocio revienta Twitter y tú no entiendes nada

"Hola, ¿es Cristalería Chamberí? Verá, soy periodista". Clemente desvela un pequeño resoplido de resignación. Entrada la tarde, su expresión, al otro lado del teléfono, revela lo rutinario de la presentación. Se ha debido enfrentar a la misma situación en repetidas ocasiones hoy, un día común hasta que, de forma repentina, Twitter decidió convertir su negocio, Cristalería Chamberí, en su juguete favorito. Trending Topic, meme y un puñado de montajes, chistes y reseñas a su alrededor.

¿Qué había pasado? El origen de la rocambolesca y absurda historia, como todas las que rodean a la isla de esquizofrenia ligera en la que se ha convertido Twitter, se encuentra en un usuario discreto haciendo algo extraordinario. El protagonista responde al nombre de @JuanesPREMIER, colchonero de corazón. Había acudido a Cristalería Chamberí con el objeto de enmarcar su foto con la colección de trofeos del Atlético de Madrid. En la tienda, el dependiente le respondió con sorna: "¿Y la Champions?". Y de ahí al cielo.

A esta hora, los tuits originales de @JuanesPREMIER han sido borrados, de modo que sólo nos quedan sus capturas de pantalla, ejemplos de cómo los tuits, al contrario que todos esos momentos, no se pierden como lágrimas en la lluvia.

Amar en tiempos de indignación. A partir de ahí, bola de nieve: por un lado, los seguidores atléticos de @JuanesPREMIER comenzaron a atestar Google Reseñas de comentarios negativos hacia el negocio del pobre Clemente. "Al entrar un olor a pocilga invade el lugar", "Lamentable atención. El que te atiende se ríe de las fotos que llevas a enmarcar" o "Sólo pasaré por esta tienda para poner una reclamación" son algunas de las muchas perlas cargadas de odio y resentimiento depositadas por la siempre voluble afición atlética.

Más ejemplos:

Lo que pasó a continuación no te sorprenderá. En un ejercicio de sorna declarada y guerra santa bufa, miles de seguidores madridistas y de trolls a tiempo parcial comenzaron a realizar el ejercicio inverso: poner por las nubes las muchas virtudes de Cristalería Chamberí. Gracias a la participación de algunas ilustres personalidades de Twitter, la historia ha tornado en viral, en meme propio y en objeto de risa, broma y chanza para toda la comunidad de Twitter España, que está teniendo una tarde de gloria... A costa de Clemente y sus cristales.

Ejemplos varios:

Twitter y el mundo: dos realidades paralelas

Cuando preguntamos a Clemente por lo sucedido es consciente del revuelo, pero a duras penas lo comprende. Afirma haber entrado en la cincuentena, y Twitter le queda demasiado lejos. La cristalería tiene página web (se puede consultar aquí, además de encargar toda clase de pedidos), pero no tiene ni cuenta en la red social/patio nacional ni en Facebook. "No entiendo cómo se ha podido generar esto por un comentario desafortunado", explica. Porque sí, el comentario existió, pero jamás pensó que llegaría aquí.

"Esto es una cristalería de barrio, y es un señor que ha venido varias veces por aquí. No tendría su día y a lo mejor un comentario que le hemos hecho ha armado la que está armando", confiesa aún desconcertado Clemente, quien se muestra tan agobiado por el número de llamadas que ha recibido a lo largo de la tarde como arrepentido por el inocente pero incendiario comentario, jocoso y en clave de pique de dos aficiones siempre enfrentadas.

"Llevamos toda la tarde con este tema, pero ni entiendo Twitter ni entiendo nada de lo que está pasando. Esto es una auténtica tontería porque ha sido un comentario desafortunado", continúa. Sobre la posibilidad de poner a Cristalería Chamberí en el mapa, poca broma: "A mí no me interesa tener clientes de esta manera, llevo muchísimos años en esto y es la primera vez que me pasa". Al final, Twitter es como la política: da igual lo mucho que pases de él si él decide dedicar todos sus esfuerzos y atenciones a tu negocio.

Para Clemente, la situación "se ha ido de las manos". Pero es parte del humor Twitter: la exageración retórica y épica de hechos mundanos y corrientes. "Es como si estoy hablando contigo y metes la pata. No había que llevarlo a esto pero no sé, con estos tiempos que corren", deja deslizar, con la frase a medio acabar, antes de despedirse y continuar lidiando con el ajetreo de tienda generado de forma involuntaria por una broma mal llevada. De fondo se oyen conversaciones, ruidos y movimiento. La obra de Twitter, claro.

La red social no atraviesa sus mejores días. Pero como herramienta disruptiva en la vida de seres humanos ajenos a ella, no tiene precio.

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