Tres molinos de 260 metros frente a la Costa Brava: el proyecto que ha reabierto el debate sobre dónde poner las renovables

Energía eólica offshore

España necesita probar la eólica marina, pero nadie quiere los molinos delante de casa

Alexandra Ramírez

Colaborador

El pasado julio, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico daba luz verde al proyecto de la Plataforma de Investigación en Energías Marinas de Cataluña, más conocido como PLEMCAT. Cuando se ponga en marcha, será un laboratorio de I+D+i referente en economía azul, que servirá para investigar, ensayar y validar tecnologías de eólica marina flotante a escala en el Mediterráneo.

Sin embargo, y como recoge ABC, no todo el mundo lo ve con tan buenos ojos. En el Empordà, el anuncio de la aprobación del PLEMCAT se recibe con cierto escepticismo y temen que suponga el paso previo a otras instalaciones aún más invasivas. 

Un enclave perfecto para ensayos eólicos. PLEMCAT será una plataforma experimental que ocupará un área de unos 7,5 kilómetros cuadrados y se situará entre 16 y 25 kilómetros del litoral, en la zona LEBA-1, frente al golfo de Rosas, que coincide con el epicentro del turismo de la Costa Brava. La elección de esta área se debe a que resulta ser uno de los pocos enclaves donde se puede ensayar esta tecnología con éxito. «No puedo poner el laboratorio en un lugar donde no sopla el viento», señala al diario ABC Jordi Puigcorbé, director del Instituto de Investigación en Energía de Cataluña (IREC).

En ese espacio, se instalarán hasta tres aerogeneradores flotantes de pruebas, que podrían alcanzar los 260 metros de altura. Como explica Puigcorbé, esta planta tendrá fines de investigación y no productivos, y servirá para probar posibles tecnologías comerciales en un entorno controlado. 

Una declaración favorable. Por su amplio potencial de desarrollo innovador y tras la insistencia de entidades industriales y científicas, el proyecto recibió el 8 de julio una Declaración de Impacto Ambiental positiva por parte del MITECO. Se trata de un paso imprescindible en la construcción de cualquier instalación eólica marina en aguas españolas.

Renovables sí, pero así no. Hay quien ve en este laboratorio algunas consecuencias perjudiciales más allá del impacto visual que generarían estos molinos gigantes en el horizonte. La plataforma Stop Macro Parc Eòlic Marí recoge todas las voces que rechazan este tipo de proyectos frente a la Costa Brava, de los que PLEMCAT sería tan solo el principio. En su oposición, alegan que aún nadie les ha respondido a sus preguntas sobre los riesgos que tienen este tipo de instalaciones y se apoyan en estudios como el de BioPAIS que desaconsejan estos activos por su alto impacto medioambiental. «Todavía tenemos esperanza de que esto no prospere», explica al periódico Jordi Ponjoan, portavoz de la plataforma.

La plataforma alerta además de que las consecuencias podrían ser devastadoras para el medio natural y señala que 135 especies vulnerables podrían estar amenazadas por la instalación de aerogeneradores en la zona. 

Un problema más grave que tres molinos. El debate sobre PLEMCAT ha puesto de manifiesto las enormes diferencias que puede haber en nuestro territorio, sobre todo a la hora de sostener buena parte de nuestros recursos energéticos. Según la noticia, en Cataluña existe un norte sobreprotegido por su valor turístico y simbólico, frente a un sur que acumula buena parte de las instalaciones renovables y donde existe una creciente percepción de servidumbre energética. «Tarragona ha acogido desde siempre las nucleares de Vandellòs y Ascó, la petroquímica, Portaventura y ahora también renovables», declara al periódico Nuria Altés, miembro de Terra Alta Viva y dueña de una bodega en Gandesa. Esta asociación, al igual que muchas otras, no se opone a las renovables, sino que piden un crecimiento ordenado y más repartido de este tipo de instalaciones, que tenga en cuenta a la población local y rural.

No obstante, para Puigcorbé el centro de la conversación debe regresar a la energía. Insiste en que el futuro tiene que pasar por este tipo de infraestructuras que, aunque ocupen espacio y transformen parte de nuestros paisajes, nos permiten reducir emisiones, reducir nuestra dependencia energética y superar la nuclear. «Las renovables están donde están y debemos adaptarnos», comparte este investigador a ABC. Queda preguntarse si, como piensan algunas personas, hay regiones que se adaptan más que otras.

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