
Si el aire acondicionado es inverter, cuenta con una mayor eficiencia al mantener mejor la temperatura interior
En pleno verano, uno de los mejores aliados que tenemos es el aire acondicionado, pero este nos genera muchas dudas acerca de si es mejor ir encendiendo y apagando a lo largo del día o dejarlo conectado todo el rato. El objetivo es conseguir reducir el consumo energético y, por ende, la factura de la luz, pero la realidad es que hay muchos matices a la hora de tomar una decisión u otra.
No vale la pena la temperatura mínima. Uno de los errores que podemos cometer es llegar a casa y poner el aire acondicionado a 16 ºC para que comience a enfriar lo más rápido posible. Y la realidad es que esto no sirve para nada, puesto que poner la temperatura mínima no acelera el enfriamiento, sino que obliga al equipo a trabajar a máxima potencia durante más tiempo, lo que acaba disparando el consumo eléctrico y acelerando el desgaste del aparato.
Aquí el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía apunta a que la temperatura de confort a la que deberíamos poner nuestro aire acondicionado es a 26 ºC.
Cuando la casa se calienta. Desde el punto de vista de la física, mantener una casa fría cuando está vacía no es eficiente. Los estudios de eficiencia energética en edificios demuestran que permitir que la temperatura interior suba durante los periodos sin ocupación genera reducciones de entre el 9 % y el 11 % en la energía de enfriamiento. Esto se debe a que una menor diferencia de temperatura entre el interior y el exterior disminuye drásticamente la ganancia de calor que el sistema debe combatir posteriormente.
Un análisis respaldado por tres ingenieras de sistemas de edificios de la Universidad de Colorado, publicado en The Conversation, modeló el consumo comparando mantener una vivienda a 24,4 °C todo el día frente a permitir que se calentara durante 8 horas. Su conclusión es que apagar o aumentar la temperatura del aire durante la jornada laboral ahorra energía, alcanzando hasta un 11 % de ahorro anual con equipos centrales convencionales.
En la misma línea, el Departamento de Energía de EEUU señala que ajustar el termostato entre 4 y 6 °C por encima de lo habitual durante unas 8 horas al día permite ahorrar hasta un 10 % anual en climatización.
La regla de las horas. Entonces, ¿cuándo compensa realmente apagar el aire? La decisión varía según el tiempo de ausencia y, basándonos en las recopilaciones más recientes de IMSO Conusco y ClimaJobs, esta es la hoja de ruta a seguir si cuentas con un equipo inverter moderno:
- En ausencias cortas de menos de una hora, suele ser más eficiente mantener el aire encendido en modo Eco o subir la temperatura entre 1-2 ºC.
- Si la ausencia supera las dos horas, se recomienda subir el termostato a 27 °C sin llegar a apagar el aire.
- En ausencias de entre dos y cuatro horas, la estrategia varía entre usar un modo Eco, elevar la temperatura entre 2-4 ºC o directamente apagar el sistema y encenderlo después.
- Si hablamos de ausencias de entre cuatro y ocho horas, lo mejor es apagar el equipo o aumentar la temperatura del termostato hasta 6 ºC.
La importancia del aire. Todas las recomendaciones de mantener el equipo encendido a baja potencia durante ausencias cortas se sustentan en evitar arranques y paradas bruscas que consumen mucha energía. Sin embargo, esto solo es válido para los sistemas inverter modernos que tienen la capacidad de modular su potencia y mantener una temperatura estable.
Si hablamos de equipos de aire acondicionado antiguos, la regla pasa por apagarlo siempre que se salga de casa, aunque sea solo durante 30 minutos. Estos sistemas antiguos no modulan su esfuerzo y siempre trabajan al 100% de su capacidad, por lo que dejarlos encendidos es un desperdicio de energía.
La recomendación española. En España, el IDAE es la referencia oficial para el ahorro energético, y sus recomendaciones van enfocadas a adaptar la climatización a la ocupación real. En refrigeración, aplican la misma lógica que en calefacción: recomiendan ajustar el encendido al horario real de uso y apagar la máquina cuando no hay nadie en la vivienda.
Finalmente, el uso de la tecnología debe complementarse con el sentido común y la arquitectura bioclimática. Efectuar una ventilación estratégica en las horas más frescas reduce la carga térmica acumulada en paredes y muebles, mejorando notablemente la eficiencia del sistema cuando por fin decidimos encenderlo.
Imágenes | NEOSiAM
En Xataka | El aire acondicionado en verano tiene un doble rasero de medir: nos refresca pero nos da tortícolis
Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com
VER 0 Comentario