Antinuclear, prorrenovables y comprometida contra el cambio climático: así será la nueva ministra de Energía y Medio Ambiente

El cambio climático, la transición energética, la descarbonización de la economía y todos los esfuerzos de política ambiental: esas serán las prioridades del nuevo "macroministerio" que será dirigido, según fuentes socialistas, por Teresa Ribera y que unifica todas las competencias de energía y medio ambiente.

Aún no tenemos el nombre definitivo ("Cambio climático, Energía y Medio Ambiente", "Transición ecológica" o "Transición energética y Medio Ambiente"), pero está claro que este ministerio jugará un papel fundamental en los próximos meses: tras años de trabajo, la Ley del Cambio Climático (que debe ordenar los esfuerzos de España para cumplir con los Acuerdos del Clima de París) es una de las grandes asignaturas pendientes del ejecutivo de Mariano Rajoy.

Ese será el primero de una larga lista de retos que pondrán en manos de la ministra el futuro energético, ambiental y climático del país. Analizamos quién es Teresa Ribera y cuáles son las ideas que intentará llevar a la práctica.

Una vieja conocida en la lucha contra el cambio climático

En ese sentido, Ribera no es una recién llegada a la lucha contra el calentamiento global (y la gestión medioambiental). Precisamente este historial nos permite dibujar la 'hoja de ruta' que está en su cabeza. Licenciada en Derecho y profesora de Filosofía del Derecho en la Autónoma de Madrid, fue directora de la Oficina Española de Cambio Climático entre 2004 y 2008 y secretaria de Estado de Medio Ambiente entre 2008 y 2011.

Además, desde 2014, es directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI) con sede en París lo que le permitió jugar un papel destacado en las negociaciones de los Acuerdos del Clima de 2015. Todo esto hace que sea recibida "con agrado" desde distintos sectores del mundo energético y medioambiental.

La hoja de ruta de Ribera

Sin embargo, no está exenta de polémica. Al retornar a la Secretaría General del PSOE, Pedro Sánchez creó el Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía (CAPTE), un grupo de 20 expertos independientes dirigidos por Teresa Ribera que pretendía “impulsar una globalización justa basada en la sostenibilidad y el progreso común” como un eje del programa socialista.

En las propuestas del CAPTE podemos ver (negro sobre blanco) las ideas que presumiblemente tomará un ministerio dirigido por Ribera. En ellas se encuentra el cierre ordenado de las centrales de carbón antes de 2015, el impulso de la electrificación de la movilidad y el transporte o el cierre de las centrales nucleares cuando cumplan los 40 años de vida.

Quizás esta última propuesta ha sido una de las más polémicas, no sólo por el ya tradicional debate entre pronucleares y antinucleares, sino porque ha sido uno de los grandes temas energéticos de lo que llevamos de legislatura. El problema nuclear será un asunto central en el futuro de la energía y es precisamente por aquí (y por su papel en la puesta en marcha del Proyecto Castor) por donde le están llegando las primeras críticas a Ribera.

Otro tema fundamental será la abolición del llamado "impuesto al sol" y la promoción del autoconsumo energético basado en renovables. El año pasado ya había una amplia mayoría parlamentaria para reconocer el "derecho a autoconsumir energía eléctrica sin ningún tipo de cargo". El problema era que sin contrapartida presupuestaria se quedaba en poco más que un brindis al sol. El PSOE se ha comprometido varias veces a derogarlo, ahora podrá hacerlo. Aunque no sabemos si podrá hacer algo más.

Más allá, entre las propuestas del CAPTE hay mucho más: prohibir la venta vehículos con motores de combustión para 2040, impulsar la eficiencia energética mediante incentivos fiscales, crear un “presupuesto del carbono” sectorial para los próximos cinco años o conseguir que un 80% del mix energético sea renovable para 2030.

¿Qué podemos esperar?

A diferencia de la gestión poco reformista de Álvaro Nadal que ha consumido sus dos años en una lucha cortoplacista (e infructuosa) contra la subida de la factura de la luz, el nuevo ‘superministerio’ de Ribera intentará introducir cambios significativos. Otra cosa es que puedan y que les dejen, me atrevería a decir.

Eso será decisivo. Porque, aunque todos los expertos dan por hecho que la Ley de Cambio Climático se tramitará ahora, la viabilidad de otras medidas que también están en su programa como promover la 'descarbonización', impulsar las renovables o apagar las nucleares está mucho más en cuestión. El poco tiempo con el que cuenta juega a su contra y son problemas cruciales del futuro que no se pueden improvisar.

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