Cómo limpiar a fondo tu teclado mecánico

Vamos a explicarte cómo limpiar tu teclado mecánico a fondo, ofreciéndote una guía completa con todo lo que debes saber para hacerlo. Vamos a intentar no complicarte demasiado la vida, de manera que puedas vencer a la pereza y saber cómo hacer limpiezas rutinarias de mantenimiento y las otras que deberías hacer de vez en cuando más a fondo.

El teclado es, junto al ratón, el componente del ordenador que más tocamos, y debido a cómo está compuesto, con muchas teclas móviles, es posiblemente el sitio donde más suciedad acaba almacenándose. Incluso siendo pulcros se va acumulando la grasa de los dedos con el tiempo, y también va llenándose de pequeños pelos. Pero si es que además comemos cerca o lo usamos con las manos sucias, puede acabar dando un poco de asquito.

Por eso, vamos a empezar dándote varios consejos para aprender a realizar limpiezas rutinarias en el teclado, esas que no son muy a fondo pero sirven para ir conservándolo sin que se ensucie demasiado. Luego, pasaremos a darte los consejos para hacer limpiezas más a fondo de tu teclado, algo que deberías hacer cada pocos meses, y terminaremos explicándote también y de forma breve cómo limpiar los teclados de membrana.

Y más allá de los métodos más oficiales puede que tú también conozcas otros trucos que pueden ser útiles. Por eso, como siempre decimos en Xataka Basics, te invitamos a que compartas tus trucos y consejos con nosotros en la sección de comentarios para que el resto de lectores también pueda beneficiarse de la inteligencia colectiva de nuestros xatakeros.

Haz limpiezas de mantenimiento

Un teclado mecánico no es algo que tengas que limpiar solo una vez al año, y deberías hacer pequeñas limpiezas periódicas para evitar la acumulación excesiva de suciedad. Esta limpieza no será a fondo, pero sí que tendrá que ser cada poco tiempo, sobre todo si sueles manchar más de lo debido el teclado escribiendo con los dedos sucios o comiendo cerca. Antes de empezar con la limpieza, tienes que desconectar el teclado para no ejecutar nada sin querer.

Una vez desconectado el teclado, puedes empezar poniéndolo boca abajo y agitándolo un poco para que caigan las migas más sueltas. Si quieres, puedes darle algunos golpecitos suaves en la parte de atrás para que caigan más migas. Recuerda tratar siempre el teclado con delicadeza y no le des golpes muy fuertes, ya que podrías dañar algo de su interior.

A continuación, puedes utilizar un aspirador para quitar algo de polvo de su interior en el plato del teclado, lo que hay debajo de las teclas. Para esto, es recomendable utilizar una boca de las finas y estrechas para que haya más succión.

Con el aspirador, puedes proceder presionando suavemente la boquilla sobre las teclas del teclado para que vayan abriéndose huecos y salga el polvo aspirado por ellos, y de paso para que el movimiento pueda soltar también suciedad. Lo recomendable aquí sería que tuvieras paciencia y vayas accionando todas las teclas para tener mejores resultados y que no se quede suciedad acumulada en zonas concretas.

A continuación, ve limpiando toda la superficie del teclado con un paño de microfibra ligeramente humedecido, intentando frotar un poco para despegar posibles suciedades que haya en las caras de las teclas. Evidentemente, si tienes manchas localizadas intenta que queden limpias. El paño, que solo esté ligeramente húmedo, no lo tengas mojado para que el agua no afecte al teclado.

Y por último, seca el teclado con otro paño. Aquí intenta no utilizar alternativas como papel de cocina que pueden arrojar partículas sobre el teclado o crear rasguños en la superficie. Que sea un paño seco y suave, y no vuelvas a conectar el teclado hasta que no te asegures de que esté totalmente seco.

Por último, un pequeño apunte sobre los sprays de aire comprimido. Por lo general, es algo que no se suele recomendar utilizar, ya que la temperatura del aire liberado y la condensación pueden dañar el teclado. Por eso, si por alguna razón decides recurrir a ellos pese a no estar recomendados, intenta que el chorro del aire no le de de frente al teclado utiliza pequeñas descargas, a distancia, y siempre de lado.

Aun así, si lo vas a hacer en este tipo de limpiezas esporádicas, has de saber que en muchos casos lo único que harás será remover la suciedad y que se quede en el teclado, ya que para quitarla lo mejor es aspirar.

Limpieza a fondo de tu teclado

Pero con las pequeñas sesiones de limpieza de mantenimiento no vas a impedir que el teclado acabe acumulando suciedad a medio y largo plazo, por lo que cada cierto tiempo es recomendable hacerle una limpieza más a fondo. La frecuencia de estas limpiezas dependerá de cuánto cuides el teclado, de si comes cerca, y demás. Cuanto más expuesto esté a la suciedad, más a menudo tendrás que limpiarlo a fondo.

Para esto, el primer paso sigue siendo desconectar el teclado antes de empezar con la limpieza. Luego, tienes que utilizar un extractor de teclas para ir sacando una a una todas las teclas de tu teclado mecánico. No te preocupes por esto, porque puede ser uno de esos sencillos que cuestan menos de 10 euros pero cumplen perfectamente.

Da igual que solo haya pasado medio año desde que te compraste y que nunca hayas comido a su lado. Tus pelos, los de tu gato, la caspa que ni notas, o incluso otras pielecitas pueden tenerlo hecho un asco sin que lo sepas.

Ten cuidado con las teclas más grandes, como el espacio, las de mayúsculas o el Intro, porque suelen tener un alambre para fijaras a la base, por lo que ten cuidado para no romper nada. Puedes empezar sacando las demás para que así luego tengas más espacio para maniobrar con las grandes. Sí, sé que este proceso es bastante tedioso, pero créeme que por poco tiempo que haga desde la última limpieza, cuando empieces a extraer las teclas te darás cuenta de lo sucio que está.

Una vez las hayas extraído todas, llegó la hora de ir limpiando todas las teclas, para lo que puedes utilizar pastillas de limpieza de dentaduras postizas o jabón para limpiar platos. Para ello, es recomendable ponerlas a remojo con agua tibia durante 5 o 6 horas dentro de algún recipiente y con el producto adecuado. Las tabletas para limpiar dentaduras postizas son la mejor opción porque eliminan aceites y esterilizan todo sin dejar apenas residuos, mientras que el jabón para limpiar platos suele costar más enjuagar.

Cuando pase ese tiempo, enjuaga bien las teclas y ve colocándolas en algún sitio limpio para que se vayan secando al aire. Aquí, ten en cuenta que los juegos con forma de + debajo de las teclas pueden tardar algún tiempo en secarse, y que puedes aprovechar para repasarlas con un trapo frotando un poco por los lados al sacarlas del líquido antes de dejarlas a secar.

Mientras tienes las teclas a remojo, puedes ir limpiando la base del teclado y los interruptores. Si sacar las teclas ya fue tedioso, esta va a ser directamente la tarea principal, o sea que ármate de paciencia. Lo recomendable es utilizar un cepillo de cerdas rígidas, ya que mucha de la suciedad estará bastante pegada. Un cepillo de dientes puede valer, pero recuerda que tiene que estar seco y tienes que frotar suavemente.

También puedes utilizar bastoncillos para los oídos, denominados hisopos. Utilízalos secos, aunque dependiendo del teclado es posible que haya zonas a las que no llegues, por lo que sirve mas para rematar el trabajo que para hacerlo a fondo. Tu misión es despegar la suciedad que hay en la base del teclado y entre los interruptores. Ten cuidado, porque aunque el cepillo de cerdas es más eficaz, tienes que evitar que empuje el polvo o la suciedad al interior del interruptor.

Una vez despegada la suciedad, aspira a fondo la placa del teclado, usando preferiblemente un aspirador de mano y sin rodillo, o ese cabezal más fino que los aspiradores suelen tener. Por su hubiera algo que el aspirador no puede extraer, cuando termines puedes poner boca abajo el teclado y darle ligeros golpecitos para que caiga la suciedad que pueda quedar.

Si ves que no es suficiente y todavía queda algo pegado en la placa, también puedes recurrir a un paño húmedo o un bastoncillo para los oídos ligeramente humedecido para terminar de limpiarlo. Aquí, en cualquiera de los dos casos debes tener muchísimo cuidado con la humedad, ya que no se lleva bien con los componentes de los dispositivos tecnológicos. No humedezcas demasiado el teclado en el proceso para no dañarlo.

Y una vez hecho todo esto, deja el teclado boca abajo en la mesa mientras se secan las teclas para evitar que entre nuevo polvo. Y cuando estén completamente secas, ve colocando las teclas una a una todas en su lugar. La carcasa del teclado puedes limpiarla también con un paño de microfibra ligeramente húmedo, y secarla con otro.

Aunque en la mayoría de casos esto suele ser suficiente para los usuarios con menos conocimientos, si notas que puede haber algo de suciedad en el interior del teclado siempre puedes desatornillarlo por detrás y abrir sus circuitos para limpiarlos muy delicadamente. Siempre habiendo desconectado el teclado y extraído sus teclas. No abras el teclado si no estás seguro de lo que estás haciendo, y si crees que los interruptores hacen mucho ruido también puedes lubricar sus estabilizadores. Pero de nuevo, ten mucho cuidado no lo vayas a romper.

En el caso de que, por la razón que sea, las teclas del teclado han quedado dañadas o ya estén descoloridas por el paso del tiempo, te recuerdo que son algo fácil de reemplazar si todo lo demás funciona bien. Los cabezales de las teclas te los puedes encontrar a la venta en muchas tiendas online. Eso sí, tienes que buscar la distribución ISO si tu teclado es español, y dentro de esa distribución las teclas en español con la ñ.

Horror, hay salpicaduras

Derramar algún líquido sobre el teclado es posiblemente el mayor maltrato que le puedes hacer. Lo mejor que te puede pasar es que sólo se te derrame algo de agua, en cuyo caso será suficiente con desconectar inmediatamente el teclado y dejarlo secar al aire durante algunas horas. Si no lo vuelves a conectar hasta que esté seco, no debería haber grandes daños.

Pero cuando caen refrescos, café, u otras sustancias, entonces la cuestión es más peligrosa, sobre todo con unas bebidas azucaradas que pueden hacer bastante daño en su interior. Cuando haya un derrame de estos, tendrás que desconectarlo y hacer una limpieza a fondo inmediatamente. Es importante desconectarlo, porque si empiezas a limpiar las teclas o a girarlo para que el líquido salga, podrías ejecutar sin querer alguna combinación de teclas que bloquee tu ordenador.

Si con la limpieza a fondo del teclado no hay suerte, entonces la cosa pinta bastante mal. Pero todavía hay algunos trucos que pueden intentar ayudarte a recuperar el teclado en el 50% de las veces sin que tengas que comprar otro. Eso sí, son recursos bastante peligrosos para el teclado. Por ejemplo, puedes usar una pajita para echar agua caliente en zonas localizadas que se hayan pegado por completo.

En el caso de que hayas localizado algunos interruptores que se han dañado por el derrame, puedes optar por desmontarlos. Al hacerlo, te tocará limpiar los interruptores o reemplazarlos por otros, algo que puede llevarte mucho trabajo, perderás la garantía, y te exigirá volver a soldar los nuevos interruptores de nuevo en el teclado.

Cómo limpiar tu teclado de membrana

En el caso de que tu teclado sea de membrana o de teclas no extraíbles, entonces el procedimiento es prácticamente el mismo que si fuera el teclado de un portátil. El primer paso sería soplarlo o darle ligeros soplos de aire comprimido, y en el caso de que optes por esta segunda opción, siempre con breves descargas y con cierta inclinación en vez de frontalmente para evitar que la suciedad no se esparza por el interior.

Luego, utiliza un paño de microfibra para limpiar la parte superior de las teclas y el marco exterior del teclado. Las teclas es donde más atención vas a tener que prestar, ya que es donde vas tecleando y donde puede haber quedado grasa de tu piel y otros tipos de porquería en el caso de que tiendas a escribir con los dedos manchados.

Es posible que tanto para la superficie de las teclas, y sobre todo los espacios entre ellas, debas recurrir a los hisopos o bastoncillos para los oídos. Aplica unas gotas de alcohol sobre los hisopos y luego utilízalos para frotar entre las teclas y en la superficie hasta que veas que quitas la suciedad que pueda haber entre ellas.

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