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Al próximo gamer que veas, dale las gracias por convertir tu monitor en un cine

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Si existe una tecnología que ha crecido exponencialmente esa es la de las pantallas.

Fijaos en los móviles: hace tan sólo 5 años, el mejor smartphone contaba con 3,5 pulgadas a 960 x 640 de resolución. Ahora tenemos 5,7 pulgadas a UltraHD, tecnología OLED y más de 800 nits de iluminación. Vale, son sólo datos fríos. Pero a nuestros ojos no los van a engañar.

En el mercado de monitores de ordenador, la evolución ha sido aún más agresiva.

Llegados a cierto nivel se podrían haber estancado. En cambio, el público gamer ha ido pidiendo más y más prestaciones, mientras que los juegos adquirían un hiperrealismo difícil de perseguir. Veamos en qué punto del camino estamos, qué ofrecen los mejores monitores de la actualidad a nuestros juegos favoritos.

EDSAC Monitores CTR con diales para visualizar la información

Del teletipo a Minority Report

Volviendo a la comparativa del principio, en 2010, uno de los mejores monitores que podíamos encontrar era el Asus VG236H, una máquina de 23 pulgadas con panel Full HD, 120 Hz de velocidad de refresco, y preparado para operar en 3D gracias a la tecnología Nvidia 3D Vision. Hoy tenemos el ROG Swift PG248Q, modelo de 24 pulgadas con 180 Hz de velocidad de refresco, y avanzadas tecnologías para evitar el tearing o cualquier tipo de retardo.

En 1952 6 tubos de rayos catódicos eran el futuro. OXO, un simulador tres en raya se jugaba a través de memorias que guardaban las líneas de retardo de un tubo de rayos catódicos

Pero demos un par de pasos atrás. Lo que nosotros, usuarios de a pie, vemos como una retahíla interminable de siglas —a saber: MDA, CGA, EGA, VGA, SVGA, LCD, TFT, PLASMA, LED, OLED, AMOLED, EPD (flexibles), etc—, son en realidad los nombres en clave del progreso tecnológico. Y de siglas sabe mucho el videojuego.

Pensemos en OXO, un simulador de tres en raya creado en 1952 por Alexander Douglas para el EDSAC. El contenido de la pantalla se visualizaba a través de las memorias que guardaban las líneas de retardo de un tubo de rayos catódicos. Hasta 6 tubos, con 6 instrucciones distintas para un juego del color del fósforo verde.

Comparemos eso con las tecnologías actuales: visión 3D generada en tiempo real, hairworks, renderizados avanzados, HDR y DSR (superresolución dinámica), G-SYNC, aceleración y análisis en captura de cuadros, resoluciones 8K, iluminación global, TXAA, etcétera. Aunque ninguna de esas herramientas sirve para nada sin un buen monitor que las represente.

Vision al microscopio Panel LCD TFT visto al microscopio, con resolución QVGA (320x240p)

La evolución del LDC

Ya explicamos en este artículo cómo se desarrollaron las tecnologías LCD. El TFT TN+Film fue popular durante un tiempo y terminó por decantar la balanza de los fabricantes. Montaban un transistor de película delgada, de manera que la representación de la imagen era mucho más fidedigna que lo visto en los monitores CRT. El tubo, no obstante, gozaba de una ventaja: su ángulo de visión no estaba tan limitado.

La respuesta a estas taras llegó con el LED, pantallas de cristal líquido que usaban una capa de leds iluminando los gráficos del panel delantero. De esta forma empezamos a hablar de contraste dinámico, en valores entre 5 y 10 veces superior al CRT. Y, del LED normal, saltamos al IPS, donde se aplica la conocida tecnología de excitación de píxeles, eléctricamente.

CARACTERÍSTICAS BÁSICAS

CRT (tubo de rayos catódicos)

LCD (pantalla de cristal líquido)

PLASMA

OLED (diodos orgánicos emisores de luz)

Consumo energético

75W

35W

250W

40W

Vida útil

20.000 horas

50.000 horas

60.000 horas

240.000 horas

Tiempo de respuesta

0,86 milisegundos

4 milisegundos

2 milisegundos

0,01 milisegundo

Resolución

720x576 píxeles y 768x576 píxeles

1920x1080 píxeles

1920x1080 píxeles

1920x1080 píxeles

Conexiones

RBG (por componentes)

VGA

VGA / DVI / HDMI

HDMI / DisplayPort

Rango de contraste dinámico

1.000:1

50.000:1

500.000-1.000.000:1

Teóricamente infinito (no tiene por qué ser un rango de gris)

De esta manera ganamos un ahorro energético consistente, hasta el 70% respecto al LED, y un ángulo de visión mucho más amplio. Ya no necesitábamos estar estrictamente delante de la pantalla. Aunque nos desviáramos perpendicularmente, no percibimos aberración cromática de ningún tipo.

Todo lo que vemos, color, profundidad, texturas, es obra de la luz y cómo nuestros ojos la interpretan y absorben

La iluminación ha sido el elemento determinante. No en vano se dice que, los videojuegos, han logrado un salto equitativo en el realismo tras renovar los motores de iluminación. Y es que todo lo que vemos, color, profundidad, texturas, es obra de la luz y cómo nuestros ojos la interpretan y absorben. El IPS ha resultado clave, sin sacrificar la resistencia y tolerancia de los paneles. Al contrario: los revestimientos antirreflejos son más económicos que nunca.

Triple Monitor

Conectividad y usabilidad

En primer lugar vamos a fijarnos no en lo que tenemos delante, sino detrás. Un buen monitor cuida tanto el panel como las conexiones. Hace años que dejamos de usar las salidas VGA y por componentes. Después llegó el DVI. Y VESA —la Asociación Internacional fabricante de Estándares de Vídeo— presentó hace años el sustituto de estas dos tecnologías: el DisplayPort.

Por otro lado tendríamos el HDMI, un protocolo que no ha parado de crecer y mejorar, incluyendo nuevas tecnologías con cada revisión (CEC, ARC, HEC) y ampliando sus horizontes en cuanto a ancho de banda y resoluciones máximas.

El citado ROG Swift PG248Q es un monitor que incluye DisplayPort 1.2 y HDMI 1.4, los dos últimos estándares del mercado. A esto tendríamos que sumar dos puertos USB 3.0 para conectar un teclado, ratón, el móvil o una memoria USB: lo que nos dé la gana. Así podemos cargar dispositivos externos sin que la CPU se resienta.

El cuello del monitor ofrece giro (hasta 60 grados), inclinación y rotación regulable (hasta 90 grados), una pestaña para sujetar los cables por detrás y la posibilidad de anclar el monitor mediante el propio sistema VESA.

Pruebas

El más rápido del oeste

Además de la luz, el otro elemento fundamental para visualizar correctamente un videojuego está en la velocidad de respuesta. Si tu tarjeta gráfica es compatible, cuanta mayor es la frecuencia de refresco, más nítido y limpio se ve un videojuego. Esto supone una ventaja en casi cualquier género: de carreras, shooters, de estrategia en tiempo real, deportivos o cualquier indie frenético.

Cuanta mayor es la frecuencia de refresco, más nítido y limpio se ve un videojuego

La agilidad de respuesta afecta a nuestra agilidad de respuesta. Así de simple. La tasa de refresco de pantalla se mide en hertzios, y contea el número de veces que se actualiza la imagen de la pantalla por cada segundo. Los monitores para cine y videojuegos han logrado tiempos de respuesta cada vez más inmediatos. Y el 3D tiene parte de la culpa: para visualizar correctamente contenido 3D ya no nos sirven los clásicos 60 Hz, sino el doble.

ASUS ROG Swift PG248Q se toma estas cifras bastante en serio. Desde el puerto DisplayPort ofrece una frecuencia de hasta los 180 Hz, sin sacrificar la resolución Full HD. Es compatible con la tecnología Nvidia G-SYNC y el tiempo de respuesta de gris a gris es de 1 milisegundo, los típicos screen tearing —un artefacto visual que hace que veamos la pantalla cortada horizontalmente— o los tirones que se producen cuando jugamos a altas velocidades.

Un milisegundo puede parecer un privilegio, pero es imprescindible para marcar el devenir de una partida en cualquier shooter multijugador o juegos de carreras donde dependemos de nuestros reflejos. Y es que también es una cuestión de salud: cuanto menor es la tasa de refresco, más estrés ocular sufre nuestro ojo, más se agota nuestro cerebro en interpretar la imagen total.

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Corrigiendo la luz azul

Cuanto menor es la tasa de refresco, más estrés ocular sufre nuestro ojo

Hablando de salud ocular, hablemos de luz azul. Esta luz es una parte del espectro cuyas longitudes de onda se sitúan entre 380 y 500 nanómetros. El propio sol la emite, y cualquier fuente lumínica artificial. Sólo una parte de esta es potencialmente peligrosa, sobre todo las longitudes de onda azul-violeta —mientras que las verde-turquesa se han manifestado beneficiosas para la salud—. En resumen: «la longitud de onda más tóxica para las células de la retina se sitúa alrededor de los 415-455 nanómetros», según palabras del neurobiólogo Pr. Serge Picaud.

Estudios de investigación concluyen que la exposición prolongada a luz azul o luz HEV artificial provoca lesiones fotoquímicas en la retina y el cristalino, además de acelerar los síntomas en pacientes con factor de riesgo para la AMD (degeneración macular relacionada con la edad) y las cataratas.

Una de las facetas que más cansan los ojos tras sesiones maratonianas de juego son los imperceptibles parpadeos del monitor. Los monitores ROG Swift PG248Q cuentan con certificación antiparpadeo emitido por los Laboratorios TÜV Rheinland, además del filtro que reduce la luz azul hasta en un 90% y un menú OSD con 4 configuraciones de filtro para regular el nivel de emisión de luz azul.

Chip Nvidia

Una perspectiva espléndida

Cada vez es más habitual montar en los escritorios paneles con varios monitores. Para los juegos de carreras es el aliado ideal, además de ofrecer una inmersión sin precedentes, al ampliar exponencialmente el ángulo de visión. Ya no se trata de tener el mejor monitor del mercado, sino el mejor sistema global posible.

Ya no se trata de tener el mejor monitor del mercado, sino el mejor sistema global posible

A nivel individual, el monitor ROG Swift PG248Q tiene colonizada la mayoría de eventos e-sports —exclusivo en la ESL ONE de Colonia en 2016 y en The International 2016—. En lo que a multimonitor se refiere incluyen el software para comunicarse perfectamente entre ellos, denominado Display Alignment que, como su nombre indica, es ideal para alinear las líneas horizontales de las diferentes pantallas que estemos usando, además de un marco muy estrecho pensado en la multipantalla.

Otra función gaming exclusiva de estos monitores es la tecla GamePlus. Se trata de un añadido visual, un HUD, para los distintos tipos de juegos. Podemos elegir entre 4 mirillas distintas, ideal para shooters, además de un temporizador y un contador de frames por segundo, para que no haya ni trampa ni cartón. Si eres youtuber, tester o te gusta revisar el rendimiento de tus juegos, esta herramienta es ideal.

Doom Captura

La clásica tecnología Splendid desarrollada por ASUS ha dado paso a GameVisual, un configurador de perfiles visuales para videojuegos. Incluye 6 de fábrica, según el género del juego. Por ejemplo, para shooters incrementa ligeramente el frío y sube el contraste; al contrario para juegos de carreras; en el modo paisaje amplía la distancia de dibujado y el modo ‘cine’ aporta un extra de luz ambiental.

Por último cabría destacar una opción inapelable para el videojuego actual, ya estés delante de ‘No Man’s Sky’ o el futuro ‘Deus Ex: Mankind Divided’: el monitor ROG Swift PG248Q es compatible con el kit NVIDIA 3D Vision 2. Me explico: gracias a esta tecnología, más Nvidia 3D LightBoost, podemos disfrutar de juegos y películas en 3D sin retardos, sin un consumo extra en la tarjeta gráfica y sin necesidad de recalibrar del monitor.

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