
El error de 1.000 millones de dólares de Lufthansa: cómo la guerra ha destrozado las previsiones de las grandes aerolíneas
El "canario en la mina": por qué la escasez extrema de queroseno es solo el anticipo de lo que pasará con la gasolina
La Tercera Guerra del Golfo, como algunos analistas han empezado a nombrarla, ha desatado un efecto dominó incontrolable. El impacto ya no se mide solo en el tablero geopolítico, sino en los paneles de salidas de los aeropuertos de todo el mundo.
El jet fuel rompe la baraja. Como analizó mi compañero Alberto de la Torre, el precio del combustible para aviones ha llegado a tocar picos absurdos, rebotando en Asia hasta marcar el récord de 225,44 dólares por barril. Esto no es solo un encarecimiento coyuntural; es una rotura estructural.
Históricamente, el combustible y la mano de obra han sido los dos mayores costes de cualquier aerolínea, tal y como explican en The Conversation, pero la brutal escalada de precios de las últimas semanas ha coronado al jet fuel como el problema absoluto del sector, estresando la cadena de suministro hasta el límite y forzando a las compañías a tomar decisiones drásticas.
"Si no hay combustible, no puedes volar". El caos ya es oficial: las aerolíneas no solo están subiendo precios, sino que han empezado a suspender vuelos porque el combustible es demasiado caro y, peor aún, porque directamente no hay garantías de poder repostar.
Como ha detallado Reuters, la aerolínea escandinava SAS ha anunciado la cancelación de unos 1.000 vuelos en abril. Su CEO, Anko van der Werff, ha sido tajante: "El precio del combustible de aviación se ha duplicado en diez días. [...] Es un shock que golpea directamente a la industria aérea". En las antípodas ocurre lo mismo; como recogen medios neozelandeses, Air New Zealand ha cancelado unos 1.100 vuelos (65 de ellos afectando a la región de Hawke's Bay) al ser incapaces de asumir los sobrecostes.
No se puede repostar. El problema del acceso al combustible es tan grave que, según Financial Times, el CEO de Air France-KLM, Ben Smith, confesó que están diseñando planes de contingencia para recortar servicios a Asia. Su temor es que pueden llevar combustible desde Europa, pero si vuelan al Sudeste Asiático corren el riesgo de no poder repostar para el viaje de regreso. Como resumió crudamente: "Si no hay combustible, no puedes volar".
De hecho, la zona cero del conflicto es territorio vedado. Según una extensa recopilación de Al-Monitor, gigantes como Lufthansa, Air Canada, Delta, British Airways, KLM o Cathay Pacific han suspendido indefinidamente sus operaciones en hubs clave como Dubái, Doha, Tel Aviv, Beirut o Ammán.
Una radiografía del colapso. Por un lado, tenemos el embudo del Estrecho de Ormuz: el 40% del combustible de aviación que llega a Europa pasa por este enclave, hoy colapsado y bajo amenaza militar. Además, como añade Financial Times, las disrupciones han paralizado los suministros de Kuwait, el segundo mayor exportador de jet fuel del mundo, responsable del 15% de las exportaciones marítimas globales.
Pero el problema se agrava por la propia naturaleza del queroseno y la dependencia europea. Como señala un experto consultado por el New York Times, el combustible de aviación es el "canario en la mina de carbón" de la crisis energética. Requiere un procesamiento en refinerías muy específicas (que Europa ha ido cerrando en los últimos años) y tanques de almacenamiento especiales. No se puede almacenar por largos periodos sin que se degrade, por lo que los aeropuertos operan con márgenes de reposición muy ajustados.
Ante este panorama de escasez, ha entrado en juego el proteccionismo. Países como China han paralizado sus exportaciones de combustible refinado para asegurar su demanda interna, sumándose a las restricciones impuestas por Corea del Sur y Tailandia. Esto ha provocado pánico en países muy dependientes, como Vietnam, que ha tenido que pedir ayuda diplomática urgente a sus vecinos, o Australia, que importa el 90% de su combustible y ha tenido que formar un grupo de trabajo de emergencia gubernamental para blindar sus reservas.
Entonces, ¿qué va a pasar? La tormenta perfecta dejará un reguero de perdedores, algunos ganadores inesperados y, sobre todo, billetes a precios prohibitivos.
- Golpes financieros multimillonarios: Las estrategias de cobertura (hedging) de algunas aerolíneas han fallado estrepitosamente. Según informa Reuters, Goldman Sachs ha rebajado la calificación de Lufthansa a "venta" porque la compañía se enfrenta a unas pérdidas de unos 1.000 millones de dólares. ¿El error? Se cubrieron financieramente contra las subidas del petróleo crudo y el gasóleo, pero no contra los diferenciales históricos que ha alcanzado el combustible de aviación. En el sector low cost, WizzAir ya prevé perder 50 millones de euros por este encarecimiento.
- Billetes por las nubes: Los algoritmos de precios dinámicos están exprimiendo la crisis. Según The Conversation, la retirada de millones de asientos hacia Oriente Medio ha desviado la demanda a otras rutas. Aerolíneas como Qantas van a revisar sus tarifas cada dos semanas, y se han llegado a ver billetes de clase business de Cathay Pacific entre Sídney y Londres por cerca de 40.000 dólares australianos.
- Movimientos tácticos de la competencia: Mientras unos cancelan, otros ven negocio. Como destaca Euronews, Norwegian Air ha añadido 120 salidas extra para absorber a los pasajeros dejados en tierra por los recortes de SAS. Al mismo tiempo, la aerolínea SWISS informa en sus redes de que están doblando sus vuelos directos a Nueva Delhi mediante aviones Airbus A330 de largo radio, buscando capitalizar la alta demanda de los viajeros que intentan llegar a Asia esquivando a toda costa la zona de conflicto
¿Y si tengo un vuelo programado? Primero de todo, no canceles por pánico aunque de primeras puede parecer lo más lógico. Si temes que tu vuelo no vaya a salir o tienes miedo de volar, no canceles tú el billete de forma proactiva (a menos que tengas una tarifa 100% flexible). Es mejor esperar a que la aerolínea mueva ficha y declare oficialmente que no puede llevarte a tu destino. Solo así te asegurarás de que asuman la responsabilidad legal de ofrecerte un reembolso completo o una reubicación sin coste.
El "canario en la mina de carbón". La crisis del jet fuel está demostrando que la globalización del transporte aéreo pende de un hilo extremadamente fino y altamente inflamable. Como bien apuntaba el experto James Noel-Beswick en el New York Times, lo que le está pasando hoy a la aviación es solo un adelanto de cómo será nuestro futuro con la gasolina y el diésel si el conflicto en Irán no se resuelve pronto.
El caos actual da la razón a Scott Charlton, CEO del aeropuerto de Sídney, cuando recordaba en el mismo medio una verdad incómoda: esta crisis nos ha enseñado de golpe, y de la peor manera posible, "lo rápidamente interconectados que están la energía, la aviación y la geopolítica".
Imagen | Photo by Vitor Paladini on Unsplash
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