En Francia, fabricantes como Horse Project están inmersas en el desarrollo de motores de combustión
Aramco, petrolera saudita, ha encargado a una empresa francesa el desarrollo de nuevos motores híbridos
La Unión Europea apuesta por el coche eléctrico.
Es un plan que tiene años a sus espaldas y que, aunque se han introducido algunas modificaciones, no va a cambiar. La decisión llevó a los fabricantes a saltar al "todo eléctrico". El objetivo final era claro: simplificar gamas adaptándose a la regulación más restrictiva, la europea, confiando en que el público abrazaría la tecnología a buen ritmo.
Aunque el crecimiento del coche eléctrico es evidente, ese abrazo del público no ha ido al ritmo que se esperaba. Eso ha hecho a los fabricantes replantearse sus objetivos. Europa es un mercado más pequeño que el norteamericano (donde el coche eléctrico avanza a un ritmo muy bajo) y el sudamericano (donde el motor de combustión parece seguir siendo indispensable a muchos años vista. China sí apuesta por el coche eléctrico pero su propia idiosincrasia convierte en invendibles los eléctricos diseñados para agradar en Europa.
En consecuencia, los fabricantes han presionado todo lo que han podido para obligar a la Unión Europea a cambiar las reglas del juego. Lo han conseguido, pero de manera mínima. Y es que a partir de 2035 se podrán seguir vendiendo coches con motores de combustión pero estarán limitados a unidades para ricos.
Mientras tanto, sí había alguien que apostaba por el motor de combustión, por mantener una oferta amplia de tecnologías donde también tuviera cabida el motor térmico para "las clases populares".
Ese país ha sido Francia.
Tenemos el caso de Horse Project, sostenido por Renault y por el grupo chino Geely. Pero lo último, nos cuentan los compañeros franceses de L'Automobile es el de Aramco, que tienen claro que el futuro del motor de combustión pasa por simplificar lo que ya conocemos.
Un motor más sencillo para mantener viva la combustión
Como decíamos, desde Francia han ido surgiendo proyectos relevantes para mantener con vida el motor de combustión. Con consecuencias directas en nuestro país. O que deberían tenerlas.
Como decíamos, Horse Project nace fruto de la colaboración entre Renault y el fabricante chino Geely. Este último grupo es dueño de marcas puramente eléctricas como Smart pero sus propios coches, los Geely Starray EM-i, utilizarán motorizaciones híbridas enchufables en su llegada a Europa. Lotus, que también pertenece a Geely y también había dado el salto al "todo eléctrico", ha dado marcha atrás en su estrategia y también contará con un nuevo lanzamiento sostenido por una plataforma de hibridación enchufable.
Es el último ejemplo pero ni mucho menos el único. En el pasado Salón del Automóvil de Pekín, la compañía presentó la última evolución de un motor V6 electrificado con configuraciones de tres y cuatro cilindros que, aseguran, garantiza un consumo mínimo y puede ofrecer potencias de hasta 400 kW (544 CV) y 700 Nm de par motor.
La compañía tiene parte de su futuro en Valladolid donde se encuentra el centro de I+D+i en Europa para el desarrollo de motores de combustión más eficientes. La situación no está escogida aleatoriamente ya que allí produce los Renault Captur y Symbioz que siguen utilizando motores de combustión y muy cerca, en Palencia, grandes modelos del grupo como Austral, Espace y Rafale.
Para Renault se ha convertido en imprescindible el motor térmico. Mientras otras compañías saltaban a los brazos del coche eléctrico, los del rombo se han mantenido fieles a contar con un pie en el motor de combustión y se basan en él para dar el salto a nuevos mercados como el surcoreano con el Renault Filante, el coche más ambicioso de la compañía en muchos años y una apuesta que apunta directamente al segmento premium.
La otra gran apuesta francesa por un motor de combustión es una que nace en los cuarteles generales de Aramco. La petrolera saudita es la más valorada del mundo y se ha asociado con Pipo Moteurs, una pequeña compañía especializada en el desarrollo de motores. Esta empresa ha sido la elegida por Aramco para desarrollar un motor de combustión lo más simple posible para adaptarlo a diferentes necesidades.
La idea es que el motor se desarrolle directamente como una solución para vehículos híbridos. Es decir, que sea un coche diseñado desde cero bajo este concepto, no con la idea de adaptar a la tecnología híbrida un motor de combustión ya existente. El objetivo final es claro: no sobredimensionar el motor. Y eso pasa por volver al pasado.
Con la idea de que buena parte del peso lo llevará el motor eléctrico y la potencia almacenada en la batería, se opta por un solo árbol de levas para el motor. Es decir, sólo hay dos válvulas por cilindro en lugar de cuatro, como es estándar en la industria desde hace décadas. Además, se utiliza el clásico sistema de varillas empujadoras omitiendo el uso de una cadena de distribución. Esto abarata todavía más el conjunto en una solución que vuelve a mirar al pasado.
Además, el motor (al menos sobre el papel) es fácilmente adaptable a diferentes configuraciones. Así, de partida es un tres cilindros y 1.6 litros que se puede convertir sin muchas modificaciones en un dos cilindros de 1.1 litros, un cuatro cilindros de 2.1 litros y un V6 de 3.2 litros, atmosféricos o con turbo, según recogen en motor.es.
Todo esto nace de los despachos que Aramco tiene en Estados Unidos pero es Pipo Moteurs, esta pequeña empresa especializada en motores para competición, la encargada de realizar los prototipos. La propuesta es todavía más interesante si tenemos en cuenta que Aramco es socia de Horse Project, la compañía antes mencionada que sostienen en su mayor parte Renault y Geely.
Foto | Aramco
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